Luis Tosar lleva años convertido en una garantía para quienes disfrutan de los thrillers oscuros y las historias que juegan constantemente con la tensión moral de sus personajes. Hay algo en su forma de interpretar que hace que incluso las escenas más silenciosas resulten incómodas, como si en cualquier momento todo pudiera explotar. Por eso no sorprende que muchos espectadores que terminaron ‘Salvador’ hayan empezado a buscar otra serie capaz de dejar esa misma sensación de inquietud.
Y ahí es donde aparece ‘Los favoritos de Midas’, una miniserie de Netflix que quizá pasó algo más desapercibida cuando se estrenó, pero que con el tiempo ha ido encontrando a su público. Solo tiene seis capítulos y precisamente ahí está parte de su fuerza, en que no se alarga innecesariamente, mantiene el ritmo y consigue atraparte desde el principio con una historia llena de chantajes, corrupción y personajes que nunca terminan de mostrar todas sus cartas.
2‘Los favoritos de Midas’ convierte un relato clásico en una historia muy actual
Aunque mucha gente no lo sabe, la serie está inspirada en un relato corto de Jack London publicado hace más de un siglo. Lo curioso es que la adaptación consigue trasladar esa idea al Madrid contemporáneo sin que se sienta forzada. Mateo Gil y Miguel Barros toman la premisa original y la convierten en un thriller político y empresarial donde el poder, los medios de comunicación y la corrupción se mezclan constantemente.
La serie también introduce a Mónica Báez, interpretada por Marta Belmonte, una periodista que empieza a investigar conexiones turbias relacionadas con financiación internacional y tráfico de armas. Esa trama paralela le da todavía más profundidad al relato y hace que ‘Los favoritos de Midas’ no se limite únicamente al juego del chantaje, sino que construya una atmósfera mucho más amplia y cargada de tensión social.

