EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los miles de contribuyentes de Madrid capital que abonaron la tasa de basuras en 2025 (unos 140 euros por hogar).
- ¿Qué está pasando? El Ayuntamiento ha recurrido la anulación judicial de la tasa ante el Tribunal Supremo, y la asociación de asesores fiscales Aedaf ha contraatacado con otro recurso para que se devuelva a todos, no solo a los que reclamaron.
- ¿Qué implica hoy? Guerra de recursos abierta. La devolución de los 300 millones recaudados queda en el aire y el final del embrollo judicial puede tardar meses.
Pocas veces un recibo de 140 euros ha generado un lío jurídico tan voluminoso. El pasado mes de abril, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) anuló la tasa de basuras que el Ayuntamiento de la capital había estrenado en 2025. La sentencia dejó al Gobierno de José Luis Martínez Almeida en una posición incómoda: devolver el dinero a los recurrentes o buscar una salida. El Consistorio ha optado por la segunda vía y ha presentado un recurso de casación ante el Tribunal Supremo.
La maniobra municipal, avanzada por el alcalde hace semanas, persigue dos cosas: tumbar el fallo del TSJM y, de paso, esquivar el riesgo de tener que reintegrar los cerca de 300 millones de euros recaudados. Pero la jugada ha provocado un efecto boomerang inmediato. La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), uno de los actores que recurrió la ordenanza por considerarla ilegal, ha anunciado su propio recurso de casación.
No es un recurso cualquiera. Aedaf quiere ensanchar el agujero por el que respira el Ayuntamiento. En lugar de limitar la devolución a los contribuyentes que presentaron recurso en tiempo y forma, la asociación exige que el Supremo declare la nulidad con efectos para todos los madrileños que pagaron la tasa.
El giro judicial que nadie esperaba en Cibeles
La sentencia del TSJM pilló con el pie cambiado al área de Hacienda. La ordenanza fiscal, aprobada por la mayoría absoluta del PP —con el apoyo de Vox en la investidura—, estaba llamada a cumplir con la directiva europea que obliga a repercutir el coste de la recogida de residuos en los ciudadanos. Pero los magistrados consideraron que el texto tenía «lagunas jurídicas» y lo tumbaron.
Lo que parecía un simple reembolso para unos pocos miles de hogares previsores se ha convertido en una partida de ajedrez entre el Ayuntamiento y los asesores fiscales. Aedaf ha sido muy clara: no había pensado recurrir la sentencia para no bloquear las devoluciones ya reconocidas. Pero, citamos textualmente su comunicado, «a la vista del recurso planteado por el Ayuntamiento de Madrid, Aedaf ha decidido también interponer recurso de casación ante el Tribunal Supremo».
El resultado práctico es un embrollo de manual. Dos recursos de casación sobre la misma mesa del Supremo, con intereses contrapuestos, y mientras tanto, los vecinos sin saber si volverán a ver el color de aquel recibo.
Lo que está en juego para el vecino de a pie
El importe medio de la tasa rondaba los 140 euros por hogar. Para un piso en Carabanchel, Usera o Puente de Vallecas, esa cantidad equivale a casi dos meses de gasto en alimentación básica. Para el Ayuntamiento, la devolución universal sería un agujero de 300 millones que no estaba presupuestado en las cuentas de 2026.
El debate de fondo es viejo en los tribunales españoles, aunque nunca con estas cifras en juego. La asociación de asesores fiscales arrastra una larga batalla contra el criterio del Supremo de limitar las compensaciones, cuando un impuesto es ilegal, solo a quienes recurrieron. Entienden que si un tribunal dice que una figura tributaria es contraria a la ley, la reparación debe ser automática y para todos. Esa máxima, que en los despachos suena de justicia básica, se topa con la resistencia numantina de las administraciones cuando la factura asciende a cientos de millones.
Aedaf no tenía previsto recurrir la sentencia, precisamente para evitar que las devoluciones quedaran paralizadas respecto de los contribuyentes que sí impugnaron sus liquidaciones. Pero la decisión del Ayuntamiento lo ha cambiado todo.
El Ayuntamiento ha convertido un problema jurídico de unos pocos millones en un pulso por los 300 millones de todos.
La lección de otras ciudades que naufragaron con sus tasas
Madrid no es la primera capital que ve cómo un tribunal le enmienda la plana fiscal. En 2019, el Ayuntamiento de Barcelona tuvo que rehacer por completo su ordenanza de terrazas tras varios varapalos judiciales, y en Valencia, la tasa de veladores también fue corregida por falta de informes económicos. Pero la escala del caso madrileño (300 millones de euros y más de dos millones de recibos emitidos) no tiene parangón reciente.
El precedente más cercano en Madrid es el Impuesto de Plusvalía, que el Constitucional declaró parcialmente nulo en 2021. Entonces, el Ayuntamiento devolvió cientos de millones, pero solo a quienes habían recurrido. Aquella experiencia dejó un reguero de descontento entre los vecinos que no reclamaron a tiempo. Hoy, la historia amenaza con repetirse, aunque con una diferencia notable: esta vez hay un actor poderoso —los asesores fiscales— que pelea para que la devolución sea universal.
Hemos consultado a fuentes municipales, que insisten en que los servicios jurídicos del Consistorio creen tener argumentos sólidos. No obstante, en esta redacción no hemos encontrado ningún caso en el que un Ayuntamiento haya logrado revertir en casación una anulación por defectos de forma en su propia ordenanza.
El calendario ahora depende del Supremo, que deberá decidir si admite los recursos. La guerra judicial está servida. Y los 140 euros de cada madrileño, en el limbo.

