Irán mantiene el 90% de sus misiles en Ormuz listos para atacar, según inteligencia de EE.UU.

La filtración de inteligencia contradice a Trump, que aseguraba la destrucción total del arsenal. El paso del 20% del petróleo mundial vuelve a estar amenazado por misiles antibuque iraníes.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Irán ha recuperado el control operativo de 30 de sus 33 bases de misiles en el estratégico estrecho de Ormuz, según inteligencia estadounidense filtrada.
  • ¿Quién está detrás? La Guardia Revolucionaria iraní mantiene el 90% de su arsenal de misiles tierra-mar y antibuque listo para atacar en la zona.
  • ¿Qué impacto tiene? Contradice la versión de Trump de una ‘destrucción total’ de la capacidad militar iraní y reactiva el riesgo de cierre del paso por donde transita el 20% del petróleo mundial.

Irán mantiene el control operativo de la mayor parte de sus bases de misiles en el estrecho de Ormuz, con el 90% de sus proyectiles antibuque y tierra-mar listos para un ataque inminente. La información, procedente de una evaluación de inteligencia de Estados Unidos filtrada al diario The New York Times, contradice directamente las afirmaciones del presidente Trump, que había asegurado que las capacidades militares iraníes habían sido ‘destruidas’.

Treinta bases operativas que contradicen el relato de la Casa Blanca

De las 33 instalaciones de misiles que la Guardia Revolucionaria iraní mantiene a lo largo de la costa del Golfo Pérsico y el Mar de Omán, 30 han recuperado su plena operatividad. Los datos proceden de un informe clasificado de la comunidad de inteligencia estadounidense, fechado el pasado 7 de mayo, al que ha tenido acceso el rotativo neoyorquino. En él se detalla que los sistemas de misiles C-802, C-704 y Noor —copias locales del Harpoon estadounidense— han sido reubicados en posiciones mejor camufladas y cuentan con tiempos de preparación de lanzamiento inferiores a 90 minutos.

La red de bases cubre los dos flancos del estrecho: desde Bandar Abbas hasta la isla de Qeshm, con puntos avanzados en Jask y Kuhmobarak. Cada una de ellas dispone de al menos una batería de misiles antibuque de medio alcance, drones suicidas Shahed-136 y minas navales anclables. El total de vectores preparados, según el informe, supera los 3.200.

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La cifra supone un incremento del 40% respecto a las estimaciones públicas del Pentágono en marzo de 2025. Entonces, el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) había certificado la destrucción del 65% de las capacidades de misiles iraníes tras los bombardeos de represalia ordenados por Trump. La nueva evaluación admite que aquellos ataques solo causaron daños temporales y que Teherán ha reconstruido con rapidez sus posiciones, en parte gracias a asistencia técnica rusa.

Trump insiste en la ‘destrucción total’ mientras el Pentágono guarda silencio

El presidente Trump volvió a proclamar este mismo martes que ‘Irán ya no tiene misiles capaces de amenazar a nuestros buques’ durante una intervención en la Base Aérea de Andrews. Sus declaraciones chocan con el informe de inteligencia y con el silencio que mantiene el propio Pentágono, que no ha querido comentar la filtración ‘por razones de seguridad nacional’.

Fuentes diplomáticas consultadas por Moncloa.com aseguran que el Estado Mayor Conjunto está revisando los planes de contingencia para el Golfo y que el portaaviones USS Gerald R. Ford ha retrasado su salida del Mediterráneo por si es necesario reforzar la presencia naval en la zona. De confirmarse la operatividad iraní, los buques de guerra estadounidenses que transitan el estrecho lo harían bajo riesgo cierto de ataque con misiles supersónicos Yakhont, de los que Irán posee una versión propia llamada Khalij Fars.

estrecho de Ormuz amenaza

El 20% del petróleo mundial sigue dependiendo de un paso estrecho que Irán puede cerrar en cuestión de horas.

Equilibrio de Poder

La contradicción entre el discurso presidencial y la realidad sobre el terreno abre una grieta peligrosa en el Eje Washington-Moscú-Bruselas. Mientras la Casa Blanca insiste en una victoria que no se ha producido, el Kremlin observa con atención: cualquier tensión adicional en el Golfo Pérsico encarece el crudo y beneficia a las arcas rusas, ya muy castigadas por el precio tope del G7. La UE, por su parte, ha reaccionado con extrema cautela. El Alto Representante, Kaja Kallas, se limitó a pedir ‘contención’ y recordó que la Operación Agénor —la misión europea de vigilancia naval en el estrecho— sigue desplegada con medios reducidos.

Para España, el impacto sería inmediato. Un cierre parcial del estrecho dispararía la cotización del barril de Brent por encima de los 130 dólares, según un escenario modelado por el Instituto Elcano en 2025. La dependencia española del petróleo que transita por Ormuz —casi el 40% del total importado— convierte la crisis en una amenaza directa a la economía nacional. La base de Rota, que alberga cuatro destructores AEGIS de la Sexta Flota, se convertiría de facto en punto de partida de cualquier operación de represalia; un papel que Moncloa siempre ha evitado asumir en público.

La lectura inmediata es que Irán ha vuelto a la mesa de negociación nuclear desde una posición de fuerza. El precedente de la Operación Mantis Religiosa de 1988, cuando la Armada estadounidense destruyó gran parte de la flota iraní en respuesta a la colocación de minas, está muy presente en los manuales de ambos estados mayores. Sólo que entonces Teherán no disponía de misiles balísticos antibuque capaces de alcanzar un destructor AEGIS. Ahora sí. La ventana de desescalada diplomática se estrecha: la próxima ronda de conversaciones en Viena, prevista para el 22 de mayo, se antoja decisiva.

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