Barcelona alcanza los primeros 30 grados del año: sensación térmica sofocante

La ciudad registra este martes 20 de mayo su primer pico de calor de la temporada. Las autoridades sanitarias activan el aviso por temperaturas extremas y recomiendan evitar la exposición al sol en las horas centrales del día.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Toda la ciudad de Barcelona, con especial riesgo para personas mayores, niños y trabajadores al aire libre.
  • ¿Cuándo ocurre? Este martes 20 de mayo y las altas temperaturas se prolongarán al menos hasta el jueves.
  • ¿Qué cambia hoy? La sensación térmica supera los 30 grados por la humedad, lo que activa las alertas sanitarias y las recomendaciones para prevenir golpes de calor.

Barcelona ha alcanzado este martes los primeros 30 grados del año, un hito térmico que viene acompañado de una sensación de bochorno poco habitual en mayo. Las previsiones del Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) situaban la máxima en 30 grados ya desde primera hora, y los termómetros del Observatori Fabra y del centro de la ciudad confirmaron el dato a media tarde.

La humedad relativa, que ronda el 65 %, eleva la percepción de calor entre 2 y 4 grados por encima del valor real. En la práctica, la sensación térmica se ha situado en torno a los 33 o 34 grados, una cifra que según los modelos de Meteocat se repetirá durante las próximas 48 horas. El contraste con la masa de aire polar de la semana pasada, que dejó mínimas de 6 grados en el litoral, ha acentuado la percepción de cambio brusco.

Un calor fuera de lo habitual para la época

El origen del episodio es una dorsal anticiclónica que empuja aire cálido del norte de África hacia el Mediterráneo occidental. Los vientos del sureste, cargados de humedad, impiden que el calor seco propio del interior llegue a la costa; en su lugar, Barcelona sufre hoy un calor pegajoso más característico de julio.

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“No es solo la temperatura: es la combinación de calor y humedad”, explica un portavoz del Servei de Salut Pública consultado por esta redacción. La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) ha emitido un aviso de riesgo moderado por calor, con recomendaciones para toda la población y vigilancia intensificada sobre los colectivos vulnerables.

Recomendaciones para protegerse del golpe de calor

El Ayuntamiento mantiene activo el Plan Calor que, desde el año pasado, impone turnos de 20 minutos y pausas obligatorias para los trabajadores al aire libre durante las horas de más calor. Además, la ciudad dispone de una red de refugios climáticos con aire acondicionado, accesibles a cualquier persona que necesite refrescarse.

Las autoridades sanitarias insisten en beber agua sin esperar a tener sed, evitar el alcohol y las bebidas azucaradas y no salir a la calle entre las 12 y las 16 horas. También se recomienda usar ropa ligera de colores claros y protegerse la cabeza con gorra o sombrero.

La sensación de bochorno de hoy no es solo una anécdota meteorológica: es un aviso de lo que puede venir este verano y de la necesidad de adaptar la ciudad a un clima cada vez más extremo.

El termómetro se adelanta cada año

Los 30 grados de mayo no son una rareza reciente. Barcelona los alcanzó en 2023 y 2024 durante la segunda quincena del mes, pero hace una década era infrecuente registrar esos valores antes del 1 de junio. El cambio climático alarga el verano meteorológico, que en los últimos años se ha estirado varios días tanto por el principio como por el final.

El Servei de Salut Pública advierte que las olas de calor en la ciudad serán más frecuentes e intensas. El verano pasado se superaron los 35 grados en varias jornadas de junio algo que según los registros históricos solo había ocurrido en los momentos más cálidos del siglo XX. “Barcelona debe prepararse para veranos con temperaturas extremas durante más semanas al año”, señala el mismo portavoz.

Con este episodio, la ciudad inaugura la temporada de calor prematuro. La previsión a corto plazo apunta a que las máximas se mantendrán en el entorno de los 28 a 30 grados hasta el fin de semana, cuando podría llegar una vaguada atlántica que devolvería los termómetros a valores más normales.

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