Todos hemos sentido esa mezcla de decepción y cabreo al abrir una tableta de chocolate y ver que el envoltorio es el mismo de siempre, pero el contenido ha menguado. Es la reduflación, ese truco silencioso: se encoge el producto y el precio se mantiene o sube, mientras el envase disimula. Hoy, una sentencia alemana da la razón a los consumidores y en España, el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, promete mano dura.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) lleva años denunciando esta práctica, pero hasta ahora la falta de legislación específica dejaba a los consumidores con pocas armas. La sentencia alemana contra Mondelēz, propietaria de Milka, y el empuje de Consumo podrían cambiar las reglas del juego en los lineales.
La sentencia alemana: un precedente histórico
El Tribunal Regional de Bremen condenó a Mondelēz por reducir el peso de sus tabletas de Milka de 100 a 90 gramos sin un aviso claro en el envase. La demanda la interpuso en septiembre de 2025 la oficina de protección al consumidor de Hamburgo, y el fallo establece que no se puede comercializar un producto con el mismo envoltorio si la cantidad ha cambiado de forma engañosa. Al menos, durante un periodo de transición debe informarse de manera visible.
La empresa se ha justificado aludiendo a su compromiso con el consumidor de seguir manteniendo sus estándares de calidad, pese a la subida del cacao. Pero para el tribunal, el engaño pesaba más. La sentencia solo tiene efecto en Alemania, pero el eco ha llegado hasta España.
La respuesta del Gobierno español
Apenas se conoció el fallo, el ministro Pablo Bustinduy reaccionó en redes sociales: «En los próximos meses llegará al Congreso la reforma legislativa que hemos impulsado desde Consumo para acabar con esta práctica, que no es otra cosa que una manera más de engañar y exprimir a los consumidores». La ley, que modifica la Ley General de Consumidores y Usuarios (artículo 20), obligará a las empresas a informar de forma clara cuando reduzcan el contenido y aumente el precio por unidad, manteniendo el mismo diseño del envase.
La reforma se encuadra dentro de la Ley de Consumo Sostenible. El objetivo es que el aviso sea «claro y comprensible» para que no pase desapercibido. Dejémoslo en un ‘ya veremos’ cómo se concreta y qué sanciones acarrea.
La reduflación no es nueva. En los últimos años hemos visto cómo los yogures pasaban de 125 a 120 gramos, o los turrones se estilizaban sin previo aviso. Ahora, con el precedente judicial alemán y el compromiso político en España, los consumidores podrían recuperar un poco de confianza al llenar la cesta de la compra.
