El detalle de las velas perfumadas que puede perjudicar el aire en casa

Las velas perfumadas se han convertido en un símbolo de calma y bienestar dentro de casa, pero detrás de sus aromas agradables también se esconden partículas y sustancias que pueden afectar la calidad del aire, especialmente en espacios pequeños o poco ventilados.

Las velas perfumadas llevan años ganándose un lugar fijo en muchas casas, y por lo regular se encuentran en el salón, en el baño, junto a la cama o incluso encendidas mientras alguien trabaja desde casa porque ayudan a crear una sensación de calma casi inmediata. Basta con prender una mecha para que el ambiente cambie por completo y aparezcan aromas a vainilla, madera, frutos rojos o lavanda que hacen que cualquier espacio se sienta más acogedor.

Pero detrás de ese olor agradable y de esa luz tenue que parece tan inofensiva, también hay detalles que muchas veces pasan desapercibidos. Aunque las velas perfumadas suelen asociarse a momentos relajantes, expertos en calidad del aire llevan tiempo advirtiendo de que, al quemarse, también liberan partículas y sustancias que pueden afectar el ambiente dentro de casa, sobre todo cuando se usan con frecuencia, en habitaciones pequeñas o con poca ventilación.

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El aroma agradable que también libera partículas

“La combustión afecta el aire”. Fuente: Magnific

Las velas perfumadas funcionan de una manera muy sencilla pero bastante curiosa, pues cuando la llama calienta la cera, las moléculas aromáticas se desprenden y suben por el aire hasta llegar a nuestra nariz, donde el cerebro interpreta esos olores y los relaciona con emociones o recuerdos. Por eso ciertos aromas pueden transmitir calma, nostalgia o incluso hacernos recordar lugares y momentos concretos sin saber exactamente por qué; porque el olfato tiene una conexión muy fuerte con la memoria y ahí está parte del éxito de este tipo de velas.

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El detalle menos conocido es que ese aroma no es lo único que se libera, sino que al arder, cualquier vela genera combustión y, aunque parezca una llama limpia, realmente produce pequeñas partículas de hollín y compuestos que quedan suspendidos en el aire. Cuando la llama parpadea demasiado o la vela se apaga, la cantidad de hollín aumenta todavía más. Incluso el diseño del recipiente puede influir, porque si el borde queda muy alto alrededor de la mecha, entra menos oxígeno y la combustión empeora. Todo eso termina formando parte del aire que respiramos dentro de casa.

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