Las velas perfumadas llevan años ganándose un lugar fijo en muchas casas, y por lo regular se encuentran en el salón, en el baño, junto a la cama o incluso encendidas mientras alguien trabaja desde casa porque ayudan a crear una sensación de calma casi inmediata. Basta con prender una mecha para que el ambiente cambie por completo y aparezcan aromas a vainilla, madera, frutos rojos o lavanda que hacen que cualquier espacio se sienta más acogedor.
Pero detrás de ese olor agradable y de esa luz tenue que parece tan inofensiva, también hay detalles que muchas veces pasan desapercibidos. Aunque las velas perfumadas suelen asociarse a momentos relajantes, expertos en calidad del aire llevan tiempo advirtiendo de que, al quemarse, también liberan partículas y sustancias que pueden afectar el ambiente dentro de casa, sobre todo cuando se usan con frecuencia, en habitaciones pequeñas o con poca ventilación.
2Las fragancias pueden afectar más de lo que parece
Muchas personas creen que las velas perfumadas naturales son automáticamente mejores o más seguras, pero los especialistas aseguran que no siempre es así. Algunos aceites esenciales y extractos naturales pueden provocar alergias o irritaciones en personas sensibles, especialmente en quienes tienen problemas respiratorios, migrañas o piel reactiva. De hecho, ciertos componentes naturales llegan a ser más agresivos que algunas fragancias sintéticas diseñadas precisamente para reducir el riesgo de alergias.
Además, todas las velas, incluso las de soja, cera de abeja o parafina, generan emisiones al quemarse. Algunas liberan compuestos orgánicos volátiles, conocidos como COV, que contribuyen a la contaminación del aire interior. Eso no significa que encender una vela ocasionalmente vaya a provocar un problema grave, pero sí puede convertirse en una molestia para quienes son más sensibles a determinados olores o partículas, y si se combinan varias velas perfumadas en un espacio pequeño, el efecto puede notarse mucho más rápido.

