El Partido Popular de la Región de Murcia mantiene una ventaja prácticamente intacta frente al resto de fuerzas políticas, según la última encuesta de Sigma Dos para El Mundo. Fernando López Miras se sitúa a solo uno o dos escaños de la mayoría absoluta, en una horquilla de 22 a 23 diputados, frente a los 23 que marcan la frontera de gobernar en solitario en la Asamblea Regional. El PSOE, por su parte, cae hasta los 11-12 escaños, mientras Vox resiste con 5-6 y la izquierda alternativa de Podemos-IU sube pero sin capacidad real de condicionar una mayoría alternativa.
Un PP que roza la mayoría absoluta sin despeinarse
Los datos, recogidos entre el 22 y el 29 de mayo, muestran un escenario prácticamente calcado al de 2023, pero con matices que refuerzan la posición del presidente regional. El PP pasa del 43,3% al 43,5% en intención de voto, un incremento de apenas dos décimas, pero suficiente para arañar un escaño extra en el tramo más favorable. La suma de toda la izquierda (PSOE, Podemos-IU y los restos que pueda arañar la extinta Cs) se queda muy por detrás, incapaz de articular una alternativa de gobierno.
El sondeo se realizó precisamente en la semana en la que López Miras afrontó una remodelación de su Gobierno y sufrió el impacto mediático del presunto fraude millonario al Sistema Murciano de Salud destapado el pasado 20 de mayo. El hecho de que el respaldo ciudadano no se haya resentido —al contrario, se mantiene e incluso mejora ligeramente— revela una consolidación sólida del voto popular en la Región. La gestión económica y la estabilidad institucional que proyecta el Ejecutivo murciano parecen pesar más que los sobresaltos judiciales.
Vox resiste a su crisis interna y se consolida como socio necesario
El partido de Santiago Abascal, que en Murcia atraviesa una grave crisis interna con la expulsión de su líder y candidato en las últimas elecciones, José Ángel Antelo —hoy diputado en el Grupo Mixto—, no solo no se desangra, sino que crece. Vox alcanza el 18,8% en intención de voto, casi un punto más que en 2023, y mantiene sus nueve escaños. La fidelidad de sus votantes, situada en un 73,1%, blinda su posición como tercera fuerza y como llave de gobernabilidad para el PP.
El trasvase de votos entre PP y Vox es casi simétrico: un 11,2% del electorado popular optaría por la papeleta verde, mientras que un 10,2% de los votantes de Vox se iría al PP. Un equilibrio que, de mantenerse, obliga a Génova y a San Esteban a cuidar con esmero la relación con la formación liderada ahora por José Manuel Pancorbo, quien apenas es conocido por el 23,2% de los murcianos pero que tendrá que gestionar la herencia de un partido convulso.
Las deserciones no son menores: la diputada Virginia Martínez dejó el grupo parlamentario, y en ayuntamientos como Murcia, Torre Pacheco o Cartagena, los abandonos han puesto en jaque gobiernos locales del PP. Y sin embargo, la encuesta no castiga. La derecha murciana, sumada, supera el 62% del voto.
La encuesta confirma que el único camino para la izquierda en Murcia pasa por una improbable gran coalición, mientras el PP depende de un Vox que se aferra a su espacio pese a la crisis.
El PSOE se descuelga y la izquierda alternativa no suma
El PSOE de Francisco Lucas, delegado del Gobierno en la Región, pierde fuelle: del 28,7% en 2023 baja hasta el 26,8%, lo que se traduce en la pérdida de uno o dos escaños. Lucas, además, es un perfecto desconocido para el 60,3% de los murcianos. Su margen de maniobra es escaso, y el 11,3% de sus votantes se declara indeciso. Sin capacidad de movilización y sin un liderazgo reconocible al frente de la delegación del Gobierno, el PSOE murciano encara las autonómicas sin expectativas reales de recuperar el Palacio de San Esteban.
Podemos-IU, con María Marín como candidata, experimenta un crecimiento notable: del 4,8% al 6,1%, suficiente para soñar con un tercer escaño. Pero la fuga de votos hacia el PSOE —un 7,4%— y viceversa —un 6,6%— revela que el espacio a la izquierda del PSOE sigue siendo un trasvase de apoyos más que una ampliación real del bloque. La suma de ambos partidos queda lejos de los 23 escaños del PP o de la mayoría alternativa.
El Eje del Poder Popular
La lectura estratégica es doble. Por un lado, López Miras consolida su liderazgo como el único político murciano que aprueba en valoración (5,6) y que es conocido por el 94,5% del electorado. El 44,1% de los murcianos lo prefiere como presidente, una cifra que ningún otro candidato se acerca a desafiar. La remodelación de su Gobierno, lejos de debilitarlo, lo ha proyectado como un presidente que no se aferra a los cargos si entiende que hay que abrir una nueva etapa. El presunto fraude sanitario, con todo, no ha erosionado la confianza ciudadana en su gestión.
Por otro lado, la dependencia de Vox es un reto estratégico que Génova y San Esteban deberán gestionar con inteligencia. La crisis interna de la formación de Abascal en la Región no ha mermado su suelo electoral, pero sí ha debilitado su estructura orgánica. La salida de Antelo y la llegada de Pancorbo —un líder con escaso conocimiento público— abre un escenario de incertidumbre sobre la estabilidad del futuro grupo parlamentario. El PP necesita que Vox sea un socio fiable, y para eso hará falta más que un pacto de investidura: hará falta una relación institucional sólida que evite sobresaltos como los que ya han sufrido ayuntamientos gobernados por los populares.
En clave territorial, Murcia es un ejemplo de lo que está sucediendo en otras comunidades gobernadas por el PP: el partido afianza su base, pero la fragmentación del voto en el bloque de la derecha impide mayorías absolutas. En Castilla y León, la experiencia de coalición con Vox ha sido turbulenta pero estable; en la Comunidad Valenciana, el pacto con Vox fue imposible y el PP gobierna con apoyos externos. Murcia se sitúa en un punto intermedio, y el sondeo de Sigma Dos sugiere que los populares murcianos mantienen la iniciativa. La clave será si López Miras logra en 2027 lo que ya rozó en 2023: un último escaño que le permita gobernar sin ataduras.
El precedente de la moción de censura fallida de 2021 —cuando el PSOE y Cs intentaron sin éxito desalojar a López Miras del Gobierno— demuestra que el PP murciano sabe resistir embates. Aquel episodio, que terminó con la convocatoria electoral y la victoria de López Miras, cimentó un relato de estabilidad que ahora recoge frutos en las encuestas. La comparativa con otras crisis del partido —como la pérdida de la Junta de Andalucía en 2018, que precedió a la mayoría absoluta de Juanma Moreno— invita a pensar que el PP de Murcia está lejos de tocar techo. Pero la dependencia de Vox introduce un factor de riesgo que ni las mejores encuestas pueden disipar del todo.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La estabilidad institucional y la gestión económica del PP en Murcia consolidan a López Miras como alternativa solvente frente al desorden de la izquierda y la crisis de Vox.
- Protagonista: Fernando López Miras (presidente de la Región de Murcia).
- Próximo hito: La negociación de los presupuestos autonómicos de 2027, que pondrá a prueba la nueva relación con el grupo parlamentario de Vox liderado por Pancorbo, con la vista puesta en las elecciones de mayo de ese año.
