El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, anunció el sábado una manifestación para el 14 de noviembre en Bilbao con la que la formación abertzale aspira a reeditar el espíritu de resistencia del llamado ‘cinturón de hierro’ de 1936. El acto, presentado como un “muro antifascista”, llega en un curso político en el que Otegi ha vuelto a reivindicar gobiernos vascos de amplio espectro que integren a PNV, PSE-EE y al propio EH Bildu.
“Hacemos un llamamiento a llenar Bilbao de todas las banderas que hacen frente al fascismo, sin exclusiones”, afirmó Otegi durante la clausura del curso político ante cargos electos y militantes, celebrada en la sede de Sortu en Donostia-San Sebastián. El líder independentista quiere que la marcha del 14 de noviembre sea el “hito iniciático” de un “bloque de la esperanza, plural, republicano, abertzale, feminista y socialista”.
Qué evoca el ‘cinturón de hierro’ de 1936
La referencia histórica remite a la línea defensiva que el Gobierno Vasco presidido por el lehendakari José Antonio de Aguirre, del PNV, construyó durante la Guerra Civil para proteger Bilbao de las tropas franquistas. Aquella obra —“de acero y hormigón”, recordó Otegi— no logró detener el avance militar, pero para EH Bildu simboliza la unidad de fuerzas dispares frente a una amenaza común.
“Hubo una generación, hace 90 años, que supo combatir por encima de las diferencias ideológicas. Hoy queremos levantar un muro de esperanza y de corazones, un muro democrático y popular”, explicó el secretario general de la coalición. La elección del 14 de noviembre no es casual: la fecha se aproxima a la efeméride de la caída del cinturón original, aunque desde la formación no se ha vinculado a un aniversario concreto.
La apuesta por gobiernos de “amplio espectro”
En la misma intervención, Otegi recuperó la figura de José Antonio de Aguirre para defender ejecutivos que vayan más allá de las mayorías parlamentarias habituales. “Aguirre conformó un gobierno donde estaban comunistas, socialistas y las dos familias del abertzalismo. Es un orgullo para nosotros plantear hoy gobiernos de amplio espectro con todo el mundo, salvo con los sectarios y los autoritarios”, declaró, según fuentes de Europa Press.
La propuesta no es nueva en el discurso de la izquierda abertzale, pero el contexto —con un PP y Vox que ya gobiernan en varias comunidades autónomas— dota al llamamiento de una urgencia adicional. “El bloque PP-Vox trae los tiempos oscuros y pone en riesgo los derechos adquiridos. Hay que combatirlo en términos políticos y democráticos”, argumentó.
La reivindicación de Aguirre, lehendakari del PNV, tiene una doble lectura: por un lado, tiende puentes hacia los jeltzales y hacia los socialistas vascos; por otro, sitúa a EH Bildu como heredero de aquel consenso antifascista, un gesto que en anteriores ciclos electorales ya le sirvió para ampliar su base electoral.
Un bloque que apela a “todas las banderas”
Otegi insistió en que la movilización no es un acto de partido, sino un “llamamiento a la ciudadanía” para que Bilbao se inunde de “esperanza, serenidad y determinación”. El mensaje de “todas las banderas” sin exclusiones busca desbordar las siglas de EH Bildu y atraer a sectores descontentos con el avance de la ultraderecha en Europa.
La dirección de EH Bildu considera que el nuevo ciclo político estatal, marcado por la posible llegada de la derecha al Gobierno central, exige un “cordón sanitario democrático” que en Euskadi pasa por reeditar la colaboración entre nacionalistas y socialistas. Fuentes de la formación consultadas por esta redacción enmarcan la protesta del 14 de noviembre en una estrategia a largo plazo que combina la presión en la calle con la negociación institucional.
La movilización busca reeditar el espíritu de unidad contra el fascismo que, según Otegi, encarnó el Gobierno vasco de 1936.
La fecha escogida, el 14 de noviembre, abre varios meses de preparativos en los que EH Bildu deberá concretar el formato de la marcha y las adhesiones que consigue. Por el momento, no se ha pronunciado sobre el papel que espera de PNV y PSE-EE en la convocatoria, aunque el tono de Otegi sugiere que la invitación está cursada.
El acto de Donostia, con el que se cierra el curso político de la formación, sirvió también para hacer balance de un año en el que EH Bildu ha consolidado su presencia institucional, tanto en el Parlamento Vasco como en las diputaciones forales. La manifestación de noviembre será la primera gran prueba de movilización tras las elecciones municipales y forales de 2025.

