Las muertes por calor se disparan en Andalucía: un 172% más con 35 en Huelva y 26 en Córdoba

El sistema MoMo ha contabilizado 430 defunciones atribuibles al exceso de temperaturas entre mayo y agosto, frente a las 158 del mismo periodo de 2025. Las cifras no equivalen solo a golpes de calor: el calor agrava patologías previas.

Las muertes por calor se disparan en Andalucía: 430 fallecimientos desde mediados de mayo, con Huelva y Córdoba como territorios especialmente golpeados.

El mapa de la mortalidad por calor en Andalucía

La cifra sitúa a Huelva como la cuarta provincia andaluza con mayor número de muertes vinculadas a las temperaturas. Por delante aparecen Sevilla con 150, Málaga con 117 y Almería con 59.

Detrás de Huelva se sitúan Jaén con 31, Córdoba con 26 y Granada con 10. En Cádiz, el sistema no registra fallecimientos por esta causa.

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Solo durante el mes de agosto, Huelva acumula ocho defunciones atribuibles al exceso de temperaturas. Julio fue el periodo más complicado en la provincia, con 24 muertes relacionadas con el calor. Entre ambos meses suman 32 de las 35 contabilizadas desde mediados de mayo.

Varias semanas han estado marcadas por episodios de temperaturas muy elevadas en la provincia, con sucesivas jornadas en las que los termómetros han alcanzado o superado los 40 grados en puntos del interior onubense.

Los registros no equivalen únicamente a golpes de calor. El sistema analiza la mortalidad diaria y estima las defunciones atribuibles a las temperaturas, incluyendo casos en los que el calor agrava patologías previas. Es una diferencia clínica que importa a la hora de interpretar las cifras.

En solo tres meses, la comunidad ha registrado 430 fallecimientos atribuibles al calor, un 42% más que todo el verano pasado.

Un verano mucho más duro que el anterior

ola de calor Huelva

La última semana confirma que la presión térmica no ha desaparecido. Andalucía ha sumado 50 nuevas defunciones vinculadas al calor, diez de ellas solo el pasado 6 de agosto. Desde entonces, la cifra diaria ha ido descendiendo hasta los tres fallecimientos anotados tanto el 12 como el 13 de agosto.

Julio se mantiene como el mes más mortífero del verano, con 262 defunciones en la comunidad autónoma. Sevilla encabezó la estadística con 111 muertes y Málaga registró 72, mientras que Huelva fue la tercera provincia con 24 fallecimientos.

La provincia de Huelva refleja el coste provincial: agosto suma ocho fallecimientos, julio dejó 24 y el resto procede de mayo y junio, hasta completar los 35. Córdoba, con 26, también concentra su impacto en el interior.

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El incremento interanual es la cifra que mejor resume la situación. Los 430 decesos contabilizados entre el 15 de mayo y el 13 de agosto superan con creces los 158 del mismo tramo de 2025, un repunte del 172% en solo un año.

Con estas cifras, la comunidad autónoma ya ha superado ampliamente todo el balance estival del año pasado. Si se toma como referencia el periodo que va del 15 de mayo al 30 de septiembre, 2025 cerró con 303 fallecimientos. Ahora, a mediados de agosto, ya son 430.

El mes de julio fue especialmente duro en toda la comunidad, con 262 fallecimientos. Aquel mes no fue un bloque cálido más: fue un episodio sostenido que puso a prueba los servicios de urgencias y los protocolos municipales.

La Lectura Andaluza

Andalucía convive cada verano con su posición meridional, pero la intensidad de este ejercicio ha cambiado la escala del problema. El balance de 2026 ya supera en un 42% el conjunto del verano anterior: entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2025 se contabilizaron 303 fallecimientos. Este año, con mes y medio por delante, la cifra alcanza los 430.

La lectura de proximidad es directa. En provincias como Huelva o Córdoba, las altas temperaturas no son una anécdota estival: son un riesgo doméstico y laboral que se cuela en las viviendas sin climatización, en las explotaciones agrarias y en las salas de urgencias. Las personas mayores, los niños pequeños y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias concentran la mayor vulnerabilidad.

El sistema MoMo, que publica el Instituto de Salud Carlos III, se ha consolidado como termómetro oficial de la mortalidad atribuible al calor. Su utilidad no está tanto en la cifra diaria como en la tendencia: un pico sostenido alerta a los servicios sociales y sanitarios de la comunidad. El calor es un factor silencioso de empeoramiento de la salud.

La protección frente al calor no es solo una cuestión de climatización. Implica también revisar la medicación, aumentar la ingesta de agua y evitar la actividad física en las horas centrales del día. Los ayuntamientos suelen activar protocolos de atención a personas vulnerables en los periodos de alerta.

El calor no golpea por igual a todos los barrios. Las zonas con menos árboles, más asfalto y peores viviendas multiplican la sensación térmica y el riesgo. En Andalucía, esa brecha urbana se nota sobre todo en los municipios del interior.

La buena noticia es que la mortalidad por calor es evitable en gran parte. Medidas tan simples como dormir con ropa ligera, ventilar al amanecer y mantener el contacto con vecinos mayores pueden reducir el riesgo.

Hacia adelante, la vigilancia del sistema MoMo continuará activa hasta finales de septiembre. La prevención pasa por reforzar los avisos meteorológicos de AEMET, por mantener la atención comunitaria en los barrios y por insistir en la hidratación y la protección de los trabajadores al aire libre. Cada episodio de calor extremo se traduce días después en un repunte de mortalidad. La comunidad ya sabe lo que este verano significa, y todavía quedan semanas por delante.