El retorno de Colau tensa a los confluentes catalanes: Barcelona en Comú se acerca a Podemos

La exalcaldesa recupera el perfil activista y coquetea con la órbita de Podemos mientras Sumar sigue sin resolver su liderazgo. Los comunes, con Urtasun como relevo institucional, asisten a la disputa por el espacio catalán.

El regreso de Colau tensa el espacio confluente catalán: Barcelona en Comú oscila entre Sumar y la órbita de Podemos.

La exalcaldesa dejó la primera línea política hace tiempo, pero no ha perdido el instinto. Esta semana ha vuelto a demostrarlo y ha venido a decir que estaría dispuesta a regresar si se lo pide un frente unido de izquierdas. No es una declaración menor: la izquierda a la izquierda del PSOE busca un liderazgo que la ordene.

El detonante del gesto es doméstico y político a la vez. Colau lanzó un vídeo, sin consultar a su partido, en plena polémica por el desahucio de Maricarmen Abascal. En esa aparición, más cercana a su etapa en la PAH que a la política institucional, deslizó que Sumar debería salir del Gobierno si no era capaz de dar soluciones a problemas como el de Maricarmen. La frase incomodó en la dirección de los comunes.

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En paralelo, Podemos ha tomado la delantera. Irene Montero, eurodiputada, ha lanzado su candidatura a unas primarias abiertas a la ciudadanía. Según la formación morada, Colau contactó con ella por mensajería hace unos días, aunque no llegaron a hablar. El partido de Ione Belarra ha movido ficha mientras Sumar sigue deshojando la margarita de su liderazgo tras el paso atrás de Yolanda Díaz.

La exalcaldesa forma parte del conglomerado de Sumar y preside la fundación de Barcelona en Comú. Los comunes integran el grupo de Sumar en el Congreso y en el Gobierno junto a Más Madrid, IU y Movimiento Sumar. Ese es el mapa que ahora se tensa. Montero planteará a Colau que se presente a las primarias; según el resultado, podría articularse un tándem entre ambas, con la incógnita de si por Madrid o por Barcelona.

Lo que se dirime en Barcelona no es solo un liderazgo: es si el espacio confluente catalán sigue mirando a Sumar o empieza a girar hacia Podemos.

La siguiente pelota estaría en el tejado de Izquierda Unida, que busca también entre sus filas a un candidato propio. Podemos o los comunes tienen tirón en Barcelona o Madrid, pero la implantación territorial de IU resulta esencial en unas generales. Compromís podría sumarse si viera que le conviene pertenecer a ese frente. El problema, en cambio, puede llegar desde Más Madrid.

El regreso que reordena el tablero confluente

Colau no improvisa. Quien haya seguido su trayectoria sabe que su capacidad de conectar con una parte de la calle y con un electorado de izquierdas hoy adormecido es su principal activo. Lo demostró con la PAH y lo intenta repetir con la vivienda. Para la izquierda, la vivienda será el argumento central de la próxima campaña, y Colau lo ha captado como trampolín para su retorno a la política activa. El marco mental de las elecciones empieza a dibujarse: vivienda frente a inmigración.

En ese contexto, su discurso conecta con el de Podemos más que con el de la dirección de Sumar. No es casualidad. Colau ha hablado con Emilio Delgado, voz crítica dentro de Más Madrid y protagonista, junto al diputado de ERC Gabriel Rufián, de los llamamientos a construir un gran frente de izquierdas para las generales. La exalcaldesa ya dejó entrever entonces que se prestaba como número dos de Rufián si la iniciativa salía adelante. No prosperó, porque ni ERC ni Bildu la suscribían, pero el envite quedó registrado.

Las costuras de Barcelona en Comú

El retorno de Colau no solo tensa el espacio confluente: también remueve las costuras internas de su propia formación. En Barcelona en Comú persisten dos visiones. Por un lado, quienes proceden del activismo y se reconocen en el gesto de la exalcaldesa. Por otro, quienes crecieron bajo la extinta Iniciativa per Catalunya y miran con más recelo la deriva personalista. El ministro Ernest Urtasun, heredero de esta segunda línea, aspira a repetir como diputado de los comunes en el Congreso por la provincia de Barcelona. Ese es el equilibrio que Colau altera sin pedir permiso.

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confluentes catalanes

La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno de Sumar vuelve a quedar en evidencia. Los comunes son una pieza clave del grupo parlamentario y del Gobierno, pero su lideresa fundacional juega ahora en una órbita propia que coquetea con Podemos. Sumar, sin liderazgo resuelto tras el paso atrás de Díaz, no tiene autoridad para disciplinar a un confluente que aporta peso electoral en Cataluña. La tensión no es nueva; lo nuevo es que se hace pública en plena redefinición del espacio.

En la dimensión de coalición con el PSOE, el envite aprieta donde más duele: la vivienda. La tesis de que Sumar debería salir del Gobierno si no logra soluciones concretas es un mensaje incómodo para un socio minoritario que ya arrastra tensiones con los socialistas en esta materia. Y el precedente no ayuda: el frente amplio que propugnó Gabriel Rufián no llegó a materializarse porque ni ERC ni Bildu lo suscribían. Las sumas de la izquierda nunca han sido automáticas.

La proyección pasa por dos citas. La primera, el calendario de primarias que Podemos ha puesto en marcha y la eventual respuesta de Colau. La segunda, la decisión de IU y Compromís sobre si se suman a un frente que hoy no existe pero que todos los actores dan por necesario. Mientras Sumar resuelve su liderazgo, el reloj corre.

Ficha del Caso

  • El caso: El regreso de Colau a la primera línea y su acercamiento a Podemos reabre la disputa por el liderazgo del espacio confluente catalán y tensa la relación de los comunes con Sumar.
  • Datos importantes: Colau preside la fundación de Barcelona en Comú; Irene Montero ha lanzado unas primarias abiertas en Podemos; los comunes forman parte del grupo de Sumar en el Congreso y el Gobierno.
  • Resumen: El gesto de Colau debilita la posición de Sumar en su propio espacio y refuerza a Podemos como alternativa de la izquierda del PSOE, con la vivienda como eje de la próxima campaña.