La Fiscalía de Andalucía alerta del auge de mafias de la droga mejor organizadas y del aumento de delitos de menores

El informe cifra en 13.466 las diligencias por delitos de menores en 2025, 2.535 más que el año anterior. La Fiscalía sitúa el narcotráfico como el otro gran foco de seguridad en la comunidad.

La Fiscalía Superior de Andalucía alerta de mafias de la droga mejor organizadas y del repunte de los delitos de menores.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha ocurrido? La Fiscalía Superior de Andalucía ha presentado su Memoria de 2025 con dos alertas centrales: mafias de la droga mejor organizadas y el aumento de los delitos de menores.
  • ¿Dónde y cuándo? En su sede de Granada, este jueves 1 de octubre.
  • ¿Qué resultado? 13.466 diligencias preliminares por presuntos delitos de menores en 2025, 2.535 más que en 2024, con 20 casos por homicidio.

La Memoria de 2025: narcotráfico y delincuencia juvenil, los dos focos

La Fiscalía Superior de Andalucía, con sede en Granada y presidida por Ana Tarrago, ha hecho públicos este jueves 1 de octubre los resultados de su Memoria correspondiente al ejercicio de 2025. El documento institucional sitúa dos fenómenos como los principales problemas de la comunidad autónoma: el narcotráfico, con mafias de la droga cada vez mejor organizadas, y el incremento de los delitos cometidos por menores de edad.

En el apartado de delincuencia juvenil, el informe recoge un dato contundente. Durante 2025 se abrieron en Andalucía 13.466 diligencias preliminares por la presunta comisión de delitos por parte de menores. La cifra supone un incremento de 2.535 casos respecto a 2024. Los delitos contra las personas y las lesiones fueron los más frecuentes, y el documento incluye además 20 casos por homicidio.

Publicidad

El segundo foco de alerta es el tráfico de drogas. La Fiscalía subraya que las organizaciones dedicadas al narcotráfico operan con un grado de organización creciente, una estructura que obliga a una respuesta institucional coordinada y sostenida en el tiempo. No se trata de hechos aislados, sino de redes que refuerzan su capacidad operativa y su implantación territorial dentro y fuera de la comunidad.

La respuesta institucional frente al crimen organizado

El plano operativo corresponde a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Policía Nacional y la Guardia Civil mantienen en Andalucía dispositivos permanentes contra el crimen organizado, con unidades especializadas como la UCO (Unidad Central Operativa, el cuerpo de élite de la Guardia Civil para investigación compleja) y el Greco de la Policía Nacional. Su trabajo se coordina con el Ministerio Fiscal a través de las diligencias que después llegan a los juzgados.

A ese engranaje se suma el CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado), el órgano del Ministerio del Interior que centraliza la inteligencia policial. La memoria de la Fiscalía andaluza se inscribe así en un marco de cooperación entre la vía judicial y la policial, dos piezas que el propio documento sitúa como complementarias para atajar un fenómeno que no entiende de fronteras administrativas.

La Fiscalía andaluza sitúa el narcotráfico y la delincuencia juvenil como los dos grandes retos operativos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad afrontan en la comunidad.

El Contexto Operativo

Los datos de la propia memoria dibujan un escenario de criminalidad que combina una delincuencia juvenil al alza y un crimen organizado cada vez más estructurado. El salto de 2.535 diligencias por delitos de menores en un solo año evidencia la dimensión de un fenómeno que trasciende lo puntual y se consolida como tendencia. En paralelo, el narcotráfico mantiene su condición de amenaza principal en una comunidad con amplia fachada litoral, lo que exige una vigilancia constante de los dispositivos policiales.

La memoria no cierra el diagnóstico: lo convierte en una hoja de ruta. La Fiscalía reclama reforzar la respuesta institucional ante ambos fenómenos, lo que refuerza el papel central de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la lucha contra el crimen organizado y en el tratamiento de la delincuencia juvenil. Porque detrás de cada actuación policial hay un trabajo de inteligencia que sostiene, jornada tras jornada, el conjunto del sistema de seguridad. El reto, según el propio informe, no es menor: exige mantener la presión operativa y la coordinación entre administraciones para responder a un crimen organizado que no deja de adaptarse.