PP y Vox en las Corts Valencianes escenifican su acuerdo casi total: socios, pero no el mismo partido

El PP respaldó 11 de las 12 propuestas que Vox presentó en el Debate de Política General y solo se desmarcó en financiación y en una iniciativa ómnibus sobre inmigración. Ambos grupos reivindican su identidad propia a las puertas del tramo final de la legislatura.

PP y Vox han escenificado en las Corts Valencianes su sintonía casi total, aunque ambos reivindican ser partidos distintos.

El Debate de Política General celebrado esta semana en el parlamento valenciano ha dejado un balance elocuente. El PP respaldó 11 de las 12 propuestas de resolución presentadas por su socio parlamentario, Vox, según el recuento de las votaciones del Hemiciclo. Los populares validaron los planteamientos de Vox en vivienda y fiscalidad, la exigencia de activar de inmediato un canal de denuncias frente al adoctrinamiento en las aulas y la aspiración de incorporar la prioridad nacional como política transversal del Consell.

Qué defiende Vox y por qué el PP respalda casi todo

Vox ha convertido la cita parlamentaria en una demostración de su capacidad de marcar agenda. Su síndic, José María Llanos, defendió que buena parte de las medidas aprobadas son fruto de las iniciativas de su grupo, entre ellas el mecanismo que prioriza a los nacionales en la obtención de recursos públicos, ya incorporado a los Presupuestos y a la Ley de Acompañamiento. ‘Lo importante es que es ley gracias a Vox y el Consell tiene que cumplir la ley’, ha justificado el portavoz. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, no recogió el guante en su intervención, pero el grupo insiste en que la norma está aprobada y debe aplicarse.

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En vivienda y fiscalidad, Vox sostiene que aliviar la presión sobre el contribuyente y agilizar el suelo disponible es la vía para atajar el problema del acceso a la vivienda, hoy uno de los principales quebraderos de cabeza de las familias valencianas. En educación, exige activar un canal de denuncias frente a posibles casos de adoctrinamiento en las aulas. Y en clave transversal, reclama que la prioridad nacional, entendida como el orden de los recursos públicos en función de la ciudadanía, sea política del Consell.

El punto más discutido ha sido la iniciativa que Vox llevó como paquete único. El grupo la defiende como un conjunto coherente de medidas de Estado: vincular el acceso a la sanidad a la residencia legal, repatriar a quienes están de forma irregular, cubrir las plazas vacantes de las unidades de Policía Nacional y Guardia Civil y estudiar la viabilidad del tercer hospital de Alicante. Para Vox, se trata de ordenar los servicios públicos y de no dejar cabos sueltos en seguridad y sanidad, dos áreas que considera prioritarias.

El PP insiste en que es un partido distinto de Vox, pero respalda 11 de las 12 propuestas que su socio llevó al Hemiciclo valenciano.

Dónde se rompe la sintonía: financiación autonómica e inmigración

La financiación autonómica es la grieta más profunda. El síndic popular, Nando Pastor, avanzó la falta de acuerdo con sus socios en esta materia, consciente de que Vox rechaza frontalmente el sistema de reparto de recursos entre las comunidades autónomas. Es una discrepancia que ambos grupos asumen sin dramatizar, porque forma parte de su relato de partidos independientes que coinciden en casi todo, pero no en todo.

Los populares también marcaron distancia en la iniciativa ómnibus de Vox y la tumbaron, por considerar que mezclaba reivindicaciones inconexas entre sí. La sintonía, en cualquier caso, quedó patente frente a la izquierda: ninguna de las propuestas del PSPV y de Compromís salió adelante en la votación de esta semana en el Hemiciclo valenciano. El diálogo del que presume el Consell no se traduce en acuerdos con la oposición que se reclama como la verdadera alternativa.

La lectura estratégica: socios, pero no el mismo partido

La escenificación de esta semana encaja en un patrón reconocible. Vox y el PP comparten gobierno en la Generalitat y en buena parte de las instituciones valencianas, pero cada uno cultiva su perfil propio de cara al electorado. El partido de Santiago Abascal exhibe sus logros como condición de su apoyo; los populares subrayan su autonomía para no quedar absorbidos por su socio. La ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos de 2024, cuando Vox dio por roto el entendimiento con el PP en varias comunidades, dejó una lección que ambos siguen aplicando desde entonces: cada acuerdo se negocia y cada voto se mide.

El tramo final de la legislatura valenciana se jugará, presisamente, en ese equilibrio. La izquierda, con PSPV y Compromís sin capacidad de aprobar ni una sola resolución, asiste a una mayoría que funciona sin ser un bloque único. Para Vox, el reto es condicionar la agenda sin diluir su identidad; para el PP, gobernar con apoyos sin parecer dependiente de ellos. Las próximas votaciones en las Corts volverán a medir esa relación.

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