Vox votará ‘no’ a los dos decretos de vivienda que el Congreso de los Diputados convalida este viernes. El Grupo Parlamentario VOX mantiene su posición sin cambios desde que los textos salieron del Consejo de Ministros, mientras el Gobierno afronta el Pleno con Junts, el PNV y Podemos sin despejar su voto y con un margen que no admite más de una abstención.
Los dos reales decretos-ley de vivienda se votan por separado. El primero concentra el grueso de las medidas anticrisis: protección frente a los desahucios, alquileres temporales y por habitaciones, fiscalidad y vivienda pública. El segundo regula la duración y la renovación automática de los contratos de alquiler. La convalidación —el trámite por el que la Cámara Baja refrenda o deroga un real decreto-ley en un plazo tasado— exige mayoría simple, y el Ejecutivo no tiene nada garantizado.
En ese tablero, el ‘no’ de Vox es la posición más firme de todo el arco parlamentario. Los 33 diputados del GPVOX votarán en contra de ambos textos, igual que el Grupo Parlamentario Popular. Esa suma basta por sí sola para tumbar la convalidación si cualquiera de los socios de investidura se descuelga, y Vox no ha abierto en ningún momento la puerta a una abstención.
Los textos nacieron de una urgencia política. El desahucio de Maricarmen conmocionó al país y forzó al Ejecutivo a acelerar un paquete que llevaba semanas de negociación. El PSOE lo troceó en dos decretos para cerrar el acuerdo con Sumar dentro del Gobierno; lo que facilitó la foto en el Consejo de Ministros abrió dos negociaciones distintas con los aliados.
Qué necesita el Gobierno y por qué nadie le firma el cheque
La aritmética deja al Ejecutivo un margen mínimo, según la información publicada por La Vanguardia. Solo puede permitirse que uno de sus aliados se abstenga. Una doble abstención daría al traste con los planes del Gobierno, y un voto en contra se sumaría al de PP y Vox para hacer inviable la convalidación. Pedro Sánchez se declaró el miércoles ‘razonablemente optimista’ sobre el resultado, aunque el optimismo no es una cifra.
El futuro de los dos decretos no depende ya del PSOE, sino de que Junts, el PNV y Podemos sostengan a la vez el mismo texto.
Junts es el socio que más dudas traslada. Su portavoz en el Congreso de los Diputados, Míriam Nogueras, dijo el miércoles estar ‘decepcionada y preocupada’ tras un primer análisis de los decretos y aplazó al viernes la decisión final para estudiarlos ‘al detalle’. Las objeciones se concentran en los dos objetivos que la formación había fijado como prioritarios —frenar la compra de vivienda por los fondos de inversión y proteger a las familias—, que a su juicio quedan ‘bastante tocados’ en el redactado final.
Fuentes de Junts consultadas por La Vanguardia consideran que las prisas han dejado aspectos ‘poco trabajados’, sobre todo en el segundo decreto, cuyo redactado deja cuestiones abiertas a la interpretación de los jueces. Algunas voces del partido deslizan incluso que el PSOE debería retirar el texto y presentarlo de nuevo.
El PNV mantiene una cautela similar. Ve más probable el voto favorable al primero, pero es más pesimista respecto al segundo, que fuentes del partido describen como un ‘batiburrillo con carencias’. El PSOE ha decidido no apretar a los jeltzales y les agradece su predisposición negociadora, con el recordatorio de que han renunciado a impulsar la ley del Suelo.
Podemos también ha aplazado al viernes su decisión, aunque todo apunta a que no pondrá obstáculos. Ione Belarra insistió en que lo mejor sería que el Ejecutivo retirara los dos decretos y presentara uno solo, porque la división es, a su juicio, ‘una trampa’. Horas después, la formación anunció que quería escuchar antes al Sindicato de Inquilinas, con quien se reúne hoy, coincidiendo con las caceroladas convocadas ante los ayuntamientos.
ERC, EH Bildu y el BNG votarán a favor de ambos textos, aunque acompañaron el respaldo de críticas. Oriol Junqueras los calificó de ‘claramente insuficientes’ y de ‘parche’, mientras Oskar Matute los definió como ‘un avance insuficiente’ y un punto de partida.

La estrategia: Vox y el PP, en la misma casilla
El ‘no’ del GPVOX y del PP coloca a las dos formaciones en la misma casilla y obliga al Ejecutivo a mirar a Junts, al PNV y a Podemos para salvar su propio paquete de vivienda. Vox obtiene de esa foto un argumento de largo recorrido: cuando el Gobierno depende de socios que cuestionan sus propios textos, la formación de Santiago Abascal puede presentarse como la alternativa que no negocia su voto a cambio de concesiones de última hora.
La relación con el PP es el otro eje. Los dos grupos coinciden en el rechazo, pero la coincidencia no se traduce en una estrategia conjunta: Vox mantiene sus condiciones para futuras investiduras y el PP sigue sin aclarar hasta dónde está dispuesto a llegar. Ese pulso, abierto desde la ruptura de los gobiernos autonómicos de coalición, vuelve ahora a la superficie con una votación de por medio.
El calendario aprieta. Si el segundo decreto no reúne los votos, la convalidación decae y el Gobierno tendrá que elegir entre rehacer el texto o volver al Pleno con un margen aún más estrecho. Vox, mientras tanto, sostiene su ‘no’ sin moverse un milímetro: no será determinante por sí solo, pero deja al partido exactamente donde quiere estar, en el lugar de quien avisa de que la mayoría del Gobierno se aguanta con alfileres.

