Cantabria cierra la temporada de pesca del salmón más desastrosa de su historia con solo tres ejemplares capturados

La campaña de 2026 termina con solo tres capturas, la peor cifra de la historia, y reabre el debate sobre la supervivencia del salmón atlántico en los ríos cántabros. El Gobierno central estudia incluir la especie en el Listado de Especies Protegidas, lo que prohibiría su pesca e

La temporada de pesca del salmón de 2026 en Cantabria ya es historia y será difícil de olvidar para los ribereños. Solo tres ejemplares capturados en dos meses de campaña: la cifra más baja desde que existen registros oficiales. Ni siquiera las medidas restrictivas puestas en marcha por el Gobierno autonómico, que retrasaron la apertura y redujeron las capturas máximas a la mitad, consiguieron maquillar un desplome que los conservacionistas llevan años advirtiendo.

Una temporada para el olvido: tres salmones y un río mudo

La temporada arrojó un ‘campanu’, la pieza más cotizada, izada el 30 de mayo en el río Nansa por el asturiano Alfonso Caso y el cántabro Luciano Fernández ‘Cianín’. Un ejemplar de 4,720 kilos y 79 centímetros que se subastó en Puente Arce por 6.500 euros. Después, apenas dos salmones más: uno en el Asón (4,650 kilos, el 16 de junio) y otro en el Deva (2,370 kilos, un día después). Nada más. El río Pas, históricamente el más salmonero de la comunidad, cerró con un cero absoluto por primera vez en su historia.

Los pescadores se fueron desanimando al ver los ríos cada vez más bajos y sin apenas ejemplares que remontaran. Francisco Gamizo, presidente de la Asociación Conservacionista de Pesca Fario, lo resume con amargura: «Ha sido una temporada pésima, para olvidar. No debería haberse abierto». La sensación de que la campaña de 2025, con solo ocho capturas, fue un aviso que no se quiso escuchar sobrevuela las riberas cántabras.

Publicidad

Las cifras oficiales de la Consejería de Desarrollo Rural y Pesca, que dirige la popular María Jesús Susinos, confirman el declive vertiginoso. Si en los años 70 la media de capturas superaba los 5.000 ejemplares por temporada, en los 80 cayó a 518, en los 90 a 292, en la primera década del siglo a 169, en la segunda a 83 y entre 2020 y 2025 la media fue de apenas 37. Los tres peces de 2026 hunden cualquier comparación.

Conservación o tradición: un debate que ya llega a Madrid

Mientras Cantabria y Asturias (con 90 capturas esta temporada) son las únicas comunidades que mantienen abierta la pesca del salmón, otras regiones del Cantábrico ya la han vedado por completo. El ejecutivo autonómico cántabro, del PP y Vox, optó por una vía intermedia: retrasar la apertura al 1 de mayo, limitar las capturas totales a 35 y reducir el cupo por pescador a un único ejemplar. Pero el resultado ha sido estéril.

«No vale con cerrar y punto. Si los pescadores desaparecen de los ríos, el interés por esta especie desaparecerá», defiende Manuel Borbolla, presidente de la Sociedad Cántabra de Fomento de Caza y Pesca, en la trinchera tradicionalista. En el otro extremo, Gamizo insiste: «Si queremos seguir viendo salmones remontando los ríos, la especie debe entrar en el Lespre».

Los tres salmones de 2026 no son una anécdota: son la señal más clara de que el rey de los ríos se extingue y, con él, una cultura de siglos.

El Lespre (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Oficial) es ahora la gran incógnita. El Ministerio para la Transición Ecológica encargó un informe a su comité científico tras una petición de la organización asturiana Saxífraga. Si el dictamen, que se espera en los próximos meses, concluye que el salmón atlántico está en mal estado de conservación, su captura quedará prohibida en toda España. Cantabria y Asturias perderían entonces la última pesca fluvial del ‘rey’ del Cantábrico.

Mientras tanto, los ríos cántabros ven cómo sus caudales bajan y cómo muchos pescadores ni siquiera se acercan ya a las riberas. José María Gómez Oviedo, pescador y miembro de la Sociedad de Fomento, apunta al estado de la presa de Puente Viesgo como un factor adicional que facilita el remonte pero no garantiza picadas. La realidad es terca: las capturas no llegan.

El Pulso Territorial

La gestión de la pesca del salmón en en Cantabria ejemplifica la tensión que atraviesan muchas políticas autonómicas cuando colisionan la conservación ecológica y las tradiciones económicas y culturales. El ejecutivo de María José Sáenz de Buruaga, en minoría gracias al apoyo de Vox, ha intentado contentar a todos con una solución de compromiso que los datos han desautorizado. Las próximas elecciones autonómicas, previstas para 2027, obligarán a los partidos a retratarse sobre un asunto que ya trasciende lo local: el Gobierno central puede arrebatarles la competencia si incluye la especie en el Lespre.

Publicidad

La comparación con Asturias es inevitable. Ambas comunidades mantienen la pesca, pero los 90 salmones asturianos frente a los 3 cántabros subrayan la distinta salud de sus cuencas. El precedente histórico no deja lugar a dudas: todas las demás comunidades del norte han ido cerrando sus vedas. La proyección inmediata es la publicación del informe del comité científico, que puede precipitar la decisión ministerial. Si eso ocurre, Cantabria afrontará un conflicto interno entre quienes defienden la pesca como seña de identidad y quienes asumen que la única salida es la protección total. De fondo, planea otra realidad silenciosa: el despoblamiento rural, que vacía los pueblos ribereños y resta músculo social a las sociedades de pescadores.

Ficha Autonómica

  • El caso: La temporada de pesca del salmón de 2026 en Cantabria ha concluido con apenas tres capturas, el peor registro histórico, evidenciando el colapso de la especie en sus ríos.
  • Datos importantes: Solo 3 ejemplares capturados (frente a 8 en 2025 y una media de 37 en el último lustro). El río Pas, el más salmonero hasta ahora, cerró con cero capturas. Las restricciones impuestas (apertura retrasada al 1 de mayo, límite de 35 capturas totales y un ejemplar por pescador) no evitaron el fracaso. El Gobierno central estudia incluir el salmón atlántico en el Lespre, lo que prohibiría su pesca en todo el país.
  • Resumen: La temporada, la más desastrosa de la historia, ha reactivado el debate entre conservacionistas y tradicionalistas. La decisión final sobre la protección de la especie recae ahora en el Ministerio para la Transición Ecológica, cuyo comité científico emitirá un informe en los próximos meses. Si se incluye en el Lespre, Cantabria y Asturias deberán vedar definitivamente la pesca del salmón.