Vox ha encendido las alarmas tras el discurso de investidura de Juanma Moreno en el Parlamento andaluz, en el que el líder del PP omitió cualquier referencia a la inmigración. El silencio sobre este asunto, central en las reivindicaciones de la formación de Santiago Abascal, tensa la negociación abierta para la investidura.
La denuncia de Vox: un silencio que define la negociación
El portavoz de Vox en la Cámara autonómica, Manuel Gariva, ha calificado de “olvido voluntario” la ausencia de la inmigración en la alocución de Moreno. “Moreno no reconoce que hay un problema con la inmigración”, ha lamentado Gavira.
Para Vox, la inmigración es el eje sobre el que debe pivotar cualquier política de cohesión social. La denominada “prioridad nacional” –consistente en que los españoles tengan preferencia en el acceso a las ayudas públicas y a la vivienda protegida– ya está presente en los pactos de gobierno firmados con el PP en Extremadura, Castilla y León y Aragón. Gavira ha recordado que esos acuerdos demuestran que es posible y deseable que Andalucía siga el mismo camino.
“No hay ninguna excusa para que aquí no se haga lo mismo”, ha subrayado el portavoz. La dirección nacional de Vox respalda esta exigencia y la ha convertido en condición sine qua non para cualquier apoyo parlamentario.
Por ello, la formación de Santiago Abascal ha dejado claro que no se abstendrá en la votación de investidura si el PP no incorpora un compromiso concreto. “Vox no se va a abstener”, ha advertido Gavira, confirmando el voto en contra para este martes si no hay avances.
Aun así, el portavoz ha evitado cerrar la puerta. “El día es largo”, ha señalado, confiando en que el trabajo de estas horas desemboque en un “buen acuerdo para los andaluces”. La voluntad de ambas partes existe y la negociación sigue abierta a escasas horas de la sesión.
La inmigración no es una línea roja negociable para Vox; es la piedra angular que define cualquier acuerdo con el PP.
¿Se alcanzará un pacto antes de la votación del martes?
El discurso de investidura de Juanma Moreno sí deslizó un guiño a su posible aliado. Al hablar de “desregulación”, el presidente en funciones utilizó un término que Vox ha popularizado en sus propuestas de simplificación normativa. Sin embargo, el silencio deliberado sobre inmigración ha sido interpretado como un intento de no comprometerse antes de tiempo y de evitar críticas de la izquierda.
El PP, necesitado de dos escaños para alcanzar la mayoría absoluta, se enfrenta a una disyuntiva: o cede a las demandas de Vox o arriesga una repetición electoral. Las declaraciones de María Márquez, del PSOE, acusando de “puro teatro” la negociación, no restan urgencia a la situación. La realidad es que el pacto se está escribiendo en un terreno donde Vox exige contrapartidas claras.
Pese a la firmeza mostrada, la negociación sigue viva. Gavira no ha descartado que el acuerdo pueda cerrarse horas antes de la sesión. La llave la tiene Vox, y el PP necesita sus dos votos. El portavoz ha insistido en que la voluntad existe y que el partido aspira a un “buen acuerdo para los andaluces”, lo que sugiere que los contactos continúan a alto nivel.
La estrategia de Vox: marcar perfil frente al PP y blindar un discurso propio
Situar la inmigración en el centro de la investidura de Andalucía responde a una estrategia nacional. Vox quiere que cada pacto autonómico con el PP incluya la preferencia nacional como elemento vertebrador. De esta manera, el partido de Abascal consolida un perfil político diferenciado y obliga al PP a moverse hacia posiciones más restrictivas, justo lo que necesitan sus bases.
El precedente de Extremadura, Castilla y León y Aragón demuestra que es posible alcanzar acuerdos sin renunciar a los principios. Andalucía, con un peso electoral significativo, supone un botín de enorme valor simbólico. Si finalmente se rubrica un pacto que recoja la prioridad nacional, Vox podrá exhibir una victoria en toda regla.
En caso contrario, el partido se arriesga a ser señalado como responsable de un bloqueo institucional. Sin embargo, fuentes de Vox consultadas por este medio descartan ese escenario y trasladan optimismo: ‘El PP sabe que sin nosotros no hay gobierno; Andalucía no puede ser una excepción’. La votación de esta tarde revelará si el pulso concluye con un acuerdo o con un nuevo capítulo de incertidumbre.
