Meteocat y Salut confirman 218 muertes por calor en Cataluña en junio, récord histórico

La cifra multiplica por cuatro el máximo anterior registrado en 2025. Ocho de cada diez fallecimientos se produjeron durante la última semana del mes, coincidiendo con la ola de calor más intensa.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A toda la población catalana, con especial impacto en personas mayores, enfermos crónicos y colectivos vulnerables que viven en zonas urbanas con efecto isla de calor.
  • ¿Cuándo ocurre? Los datos corresponden a todo el mes de junio de 2026, que ya ha finalizado, aunque el pico de mortalidad se concentró en la última semana del mes.
  • ¿Qué cambia hoy? El Govern ha reforzado la vigilancia epidemiológica y las alertas por calor extremo, y recomienda extremar la hidratación, evitar la exposición solar en las horas centrales del día y permanecer en lugares frescos.

El último mes de junio ha sido el más letal por calor en Cataluña desde que existen registros. Según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, y validados por el Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) y el Departament de Salut, un total de 218 personas fallecieron en la comunidad autónoma por causas directamente atribuibles a las altas temperaturas.

La cifra no solo es la más alta de la última década en un mes de junio, sino que multiplica por cuatro el anterior máximo, registrado en 2025 con 56 decesos. De hecho, los 218 fallecidos en junio de 2026 superan la suma de todas las muertes por calor en los meses de junio de los diez años anteriores juntos. El dato refleja una escalada que las autoridades sanitarias y meteorológicas no habían anticipado con esta magnitud.

El peor junio de la última década

La serie histórica del MoMo muestra que, hasta ahora, el mes de junio solía registrar un promedio de entre 10 y 20 muertes prematuras por calor en Cataluña. El salto a 56 en 2025 ya había encendido las alarmas, pero la cifra de 218 ha pillado por sorpresa incluso a los expertos. El Meteocat había emitido varios avisos naranjas por olas de calor a lo largo del mes, pero la persistencia de temperaturas mínimas por encima de los 25 grados en muchas comarcas contribuyó a que la población vulnerable no pudiera enfriarse durante la noche, un factor agravante que multiplica los casos.

Publicidad

Más detalles: las defunciones se concentraron en las provincias de Barcelona y las comarcas del interior de Tarragona, donde el efecto isla de calor urbano elevó las temperaturas nocturnas varios grados por encima de los registros de zonas rurales. En total, la Agencia de Salut Pública de Cataluña estima que el 60% de los fallecidos tenía más de 75 años y que la mayoría padecía patologías cardiovasculares o respiratorias previas.

El 80% de las muertes, en la última semana

Un dato especialmente alarmante es que ocho de cada diez fallecimientos se produjeron durante la última semana de junio. Ese pico coincidió con una ola de calor excepcionalmente larga que disparó los termómetros por encima de los 40 grados en puntos como el valle del Ebro y el Segrià, y que se mantuvo sin apenas tregua durante cinco días. El Servei Català de Trànsit llegó a activar avisos especiales por peligro de deshidratación y golpe de calor en las carreteras, mientras los Bombers de la Generalitat redoblaron las unidades ante el riesgo extremo de incendios.

La situación desbordó temporalmente los centros de atención primaria: durante ese fin de semana, el 061 CatSalut Respon atendió un 40% más de llamadas por síntomas compatibles con insolación o agotamiento por calor. El Departament de Salut ha reconocido en privado que el sistema estuvo al límite y que se están revisando los protocolos de derivación urgente para próximas emergencias climáticas.

Las 218 muertes por calor de junio de 2026 equivalen a cuatro veces el récord anterior y a más que la suma de todos los junios de la última década.

Un aviso que obliga a acelerar los planes de adaptación

Aunque el Govern ya contaba con un Plan de Actuación para Prevenir los Efectos de las Olas de Calor sobre la Salud (POCS), lo sucedido en junio de 2026 pone en evidencia que las medidas actuales resultan insuficientes. El propio Consell Executiu admitió en su reunión del pasado lunes que el plan, diseñado para picos de un máximo de tres días, no estaba preparado para periodos de calor extremo tan prolongados como el vivido.

Los expertos consultados por Moncloa.com señalan que la combinación de envejecimiento poblacional, urbanización concentrada y el aumento de la frecuencia de las olas de calor como consecuencia del cambio climático exige una revisión en profundidad. De momento, la Agència Catalana d’Habitatge ha anunciado que acelerará la instalación de toldos y sistemas pasivos de refrigeración en viviendas sociales de las principales áreas metropolitanas, mientras que el Servei Català de la Salut ha reforzado las visitas domiciliarias a mayores de 80 años que viven solos. Ahora bien, las medidas tardarán meses en notarse, y el verano no ha hecho más que empezar.

La comparación con otras comunidades autónomas tampoco deja bien parada a Cataluña. Mientras en la Comunidad de Madrid, con un número de habitantes similar, en el mismo periodo se registraron 75 muertes atribuibles al calor —un tercio de las catalanas—, la diferencia no solo se explica por la meteorología. Distintos informes de la Organización Meteorológica Mundial ya habían advertido que la capacidad de respuesta de los servicios sociales en los barrios más densos de Barcelona estaba por debajo de la media europea. Los datos de junio de 2026 les dan la razón.

Publicidad