El pescado congelado me salvó más de una cena, pero también me regaló frustraciones. Salía acuoso, se pegaba a la sartén o la piel quedaba blanda. El problema casi nunca es el frío: es la técnica.
La chef Pía Quintana, recién al frente de ‘Simplemente Pía’ en El Gourmet, plantea una idea simple: darle una segunda oportunidad a ese lomo de pargo olvidado en el congelador. Su receta funciona con cualquier pescado blanco —lubina, cabrilla o el que tengas— porque la magia no está en la especie, sino en la vinagreta tibia y en el manejo del pescado.
La preparación combina una vinagreta tibia de jitomates cherry, aceitunas, alcaparras y almendras tostadas, unas espinacas apenas marchitadas y una ensalada de hierbas frescas. Suena elaborado, pero se monta en una hora y sin cacharros raros.
Yo he intentado congelar pescado mil veces. El error más común que he cometido: descongelarlo mal y no secarlo. La humedad es la enemiga y ahora lo tengo claro.
El secreto del éxito
- Secar antes que salpimentar: descongela el pescado en la nevera y sécalo con papel de cocina hasta que la superficie quede casi seca. La piel se dora y evita salpicaduras.
- Vinagreta tibia, no fría: el contraste de una salsa templada sobre el pescado recién cocinado mantiene los jugos y realza el sabor sin robar calor.
- Piel crujiente con presión: coloca el lomo con la piel hacia abajo y presiona suavemente los primeros segundos. Evita que se curve y logra una costra uniforme.
Ingredientes
Para 2 personas
- 800 g de pescado blanco congelado (pargo, lubina o cabrilla)
- 2 cucharadas de mantequilla clarificada para cocinar
- Sal al gusto
- Pimienta al gusto
- 2 jitomates cherry partidos por la mitad
- 3 cucharadas de almendras peladas
- 1/4 de taza de aceitunas sin semillas
- 1 cucharada de alcaparras
- 1 cucharadita de semillas de cilantro
- 1 cucharadita de semillas de hinojo
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 1 cucharada de vinagre de vino tinto
- 200 g de espinacas baby
- 1 echalote picado
- 1 cucharada de mantequilla clarificada para las espinacas
- Hojas de perejil, albahaca, estragón y apio al gusto
- Cebollín al gusto
- 1 cucharadita de jugo de limón
- 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen
Cómo hacer el pescado con vinagreta tibia
Precalienta el horno a 180 °C y tuesta las almendras durante 8 minutos, hasta que huelan. Trocea y reserva. Luego calienta tres cucharadas de aceite de oliva en una olla pequeña, añade los jitomates cherry con las semillas de cilantro e hinojo, y deja que se cocinen suavemente. Cuando los jitomates suelten sus jugos, agrega las aceitunas y las alcaparras. Retira del fuego y añade el vinagre de vino tinto.
Para el pescado, salpimienta los lomos ya secos. Calienta una sartén de fondo grueso con mantequilla clarificada hasta que humee ligeramente. Coloca el pescado con la piel hacia abajo y presiona suavemente unos segundos. Cocina 3-4 minutos por lado, dependiendo del grosor. La piel debe quedar dorada y crujiente, y la carne opaca al centro.
El pescado congelado no es una segunda opción: con la técnica adecuada, es una decisión económica que rinde igual.
Mientras el pescado se cocina, saltea el echalote picado en mantequilla clarificada hasta que esté transparente. Añade las espinacas baby con sal y pimienta, y cocina solo hasta que se marchiten. No las sobrecuezas; deben conservar un punto vivo.
Monta el plato con las espinacas bien escurridas como base, el lomo encima con la piel hacia arriba y la vinagreta tibia por encima. Termina con la ensalada de hojas de perejil, albahaca, estragón y apio aliñadas con limón, aceite de oliva y sal.
Variaciones y maridaje
El plato pide un blanco seco con acidez, como un albariño o un verdejo. La vinagreta lleva aceitunas y alcaparras, así que necesitas vino que refresque el paladar.
Si quieres una versión rápida, saltea el pescado congelado en trozos y monta la vinagreta en 15 minutos. Para conservar, el pescado cocinado aguanta dos días en la nevera, pero la piel se ablanda: recaliéntalo en sartén caliente.
En airfryer puedes cocinar el lomo a 180 °C durante 10-12 minutos con un golpe de aceite en la superficie. No tendrás el mismo dorado de sartén, pero funciona si no quieres salpicar.

