Joan Baldoví marca distancias con Sumar: Compromís irá con su marca a las generales y exige al Gobierno que ‘espabile’

El portavoz de Compromís rechaza la fórmula única estatal y reivindica el proyecto valenciano como 'kilómetro cero' de la izquierda. La exigencia al Gobierno de 'espabilar' tensa la coalición en la recta final de la legislatura.

Joan Baldoví ha verbalizado este jueves la tensión que recorre la izquierda alternativa desde hace meses con la claridad de quien no tiene nada que perder. El portavoz de Compromís en Les Corts Valencianes ha marcado distancias con la dirección estatal de Sumar y ha lanzado una advertencia nítida: en las próximas elecciones generales, la marca territorial no puede diluirse en una candidatura única. «La fórmula que funciona en Madrid no necesariamente funciona en Valencia», ha subrayado en una entrevista con elDiario.es.

La reivindicación del ‘kilómetro cero’

Baldoví, que define a Compromís como «la izquierda del kilómetro cero», insiste en que el proyecto valenciano debe conservar su personalidad en las listas al Congreso. No cierra la puerta a acuerdos —«seremos inteligentes y generosos»—, pero deja claro que la marca propia no es negociable. La formación aspira a recoger el voto de decepción con el PSOE sin perder su identidad.

El dirigente evita pronunciarse sobre la fórmula concreta —«quan toque, regarem», repite— y recuerda que Compromís mantiene una implantación territorial de 80 alcaldías y 700 concejalías. Ese arraigo, sostiene, es el que permite a la izquierda crecer en autonomías y municipios, lejos de los debates que «se cuecen dentro de la M‑30». La lectura que hace del momento es pragmática: «Donde se han presentado fuerzas territoriales, se ha crecido».

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Sus palabras llegan cuando las encuestas otorgan a Compromís opciones reales de recuperar la Generalitat y, al mismo tiempo, dibujan un panorama sombrío para la izquierda estatal. Eso convierte a la formación valenciana en un actor clave cuya autonomía incomoda a quienes diseñan la estrategia desde Sumar.

El pulso con Sumar: la autonomía territorial frente a la marca única

La declaración de Baldoví supone un nuevo capítulo en la relación entre Compromís y la plataforma que lidera Yolanda Díaz. El partido valenciano ya ha advertido en otras ocasiones que no se diluirá en una marca estatal, pero esta es la primera vez que lo hace con la legislatura en su tramo final y sin una arquitectura electoral definida. La insistencia en el «kilómetro cero» choca directamente con el modelo de coalición uniforme que Sumar intentó construir.

Dentro de Compromís conviven dos almas —la de Més Compromís, que representa Baldoví, y la de Iniciativa, más proclive a acuerdos amplios—, pero en este punto el mensaje es unívoco: la papeleta no puede borrar la identidad. La tensión no es solo con Sumar; también interpela a otras confluentes como Más Madrid o IU, que observan el movimiento valenciano mientras miden sus propias fortalezas territoriales.

La exigencia de Baldoví trasciende lo electoral: Compromís aspira a ser el refugio del voto progresista decepcionado y, para ello, necesita conservar su personalidad política intacta.

El portavoz valenciano también ha aprovechado para lanzar un órdago al Gobierno de coalición. «Que espabile», ha dicho, porque «continuar en el Gobierno para nada es la receta infalible para tener unos malos resultados». Esa advertencia pone sobre la mesa la frustración creciente en el espacio de Sumar con la lentitud de las medidas sociales y, en particular, con el decreto de vivienda, que Compromís condiciona a que «responda a la mayoría progresista».

La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno de Sumar se resiente cada vez que una confluente poderosa reivindica su autonomía. Compromís —con tres escaños en el Congreso obtenidos bajo las listas de Sumar en 2023— aporta un capital electoral significativo y puede arrastrar a otras fuerzas territoriales si consolida una posición propia. La decisión de Baldoví no rompe la coalición, pero sí la obliga a aceptar un modelo de geometría variable que diluye la imagen de unidad.

En su relación con el PSOE, la presión que ejerce Compromís se suma a la que ya plantean otros socios de la investidura. Mientras el Gobierno intenta cerrar la legislatura con un nuevo decreto de vivienda, voces como la de Baldoví condicionan el apoyo a que las medidas sean «valientes» y no meros apaños. La proyección inmediata pasa por la reunión de las confluentes prevista para septiembre, donde se empezará a negociar la fórmula electoral. El tiempo apremia: el adelanto electoral es una posibilidad real y, como repite el propio Baldoví, «quan toque, regarem».

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Ficha del Caso

  • El caso: Joan Baldoví, portavoz de Compromís en Les Corts, reivindica la marca territorial para las generales y exige al Gobierno medidas valientes antes del fin de la legislatura.
  • Datos importantes: Compromís cuenta con 3 diputados en el Congreso (integrados en el Grupo Sumar), 80 alcaldes y 700 concejales en la Comunitat Valenciana. Las encuestas le sitúan como alternativa para recuperar la Generalitat.
  • Resumen: La tensión entre el modelo territorial de Compromís y la dirección estatal de Sumar añade incertidumbre a la construcción de una candidatura unitaria de izquierdas y presiona al Ejecutivo de coalición.