Repunta la inflación de la eurozona al 2,9% en julio y presiona al BCE

La inflación de la eurozona repunta una décima hasta el 2,9% por el shock energético de la guerra en Irán. El dato refuerza la expectativa de una subida de tipos del BCE en septiembre y sitúa a España en el 3,5%, la tasa más alta en más de dos años.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La inflación de la eurozona subió al 2,9% en julio, una décima más que en junio, según la estimación preliminar de Eurostat.
  • ¿Quién está detrás? El repunte energético por la guerra de Irán ha disparado los precios un 10%, arrastrando el IPC general y la subyacente (2,5%).
  • ¿Qué impacto tiene? El dato refuerza la expectativa de una subida de tipos del BCE en septiembre. España registró un 3,5%, la tasa más alta en más de dos años.

La inflación de la zona euro volvió a repuntar en julio y coloca al Banco Central Europeo ante una decisión incómoda. El IPC armonizado se situó en el 2,9%, frente al 2,8% de junio, según la estimación preliminar de Eurostat publicada este jueves. El principal responsable del repunte ha sido la energía, cuyos precios se dispararon un 10% tras la reanudación del conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. La presión sobre los precios llega en un momento en que el PIB de la eurozona creció un 0,4% en el segundo trimestre, un dato mejor de lo esperado. Ambos indicadores apuntalan el camino hacia una nueva subida de tipos en la reunión del BCE de septiembre.

El dato de julio y la guerra de Irán disparan los precios energéticos

La energía ha vuelto a ser la gran protagonista. El encarecimiento del 10% intermensual refleja el impacto del shock de oferta provocado por el cierre del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de crudo y gas licuado. Fuentes de Eurostat confirman que la subida se concentra en los combustibles líquidos y el gas, mientras que la electricidad se mantiene más contenida. La inflación subyacente —que excluye alimentos frescos y energía— también subió una décima hasta el 2,5%, señal de que las tensiones se están filtrando a otros componentes de la cesta de consumo.

Los servicios se encarecieron un 3,3% (3,2% en junio), los alimentos, alcohol y tabaco un 1,2% (1,5% en junio) y los bienes industriales no energéticos un 0,9% (0,7% en junio). Aunque la moderación en alimentos es una buena noticia, el repunte en servicios y bienes industriales muestra que la segunda ronda de efectos del shock energético ya está en marcha. En palabras de Christine Lagarde, presidenta del BCE, durante el foro de Sintra a principios de julio, los riesgos para la inflación siguen “sesgados al alza”.

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Presión sobre el BCE: entre el alza de tipos y la desaceleración

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El Banco Central Europeo mantiene los tipos de interés en el 2,25%, pero el contexto macro ha cambiado en apenas unas semanas. El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán en junio había alimentado las expectativas de una tregua en los precios energéticos, y la inflación de junio había bajado al 2,8% con una actividad económica que parecía resistir. Ahora, los mercados descuentan una subida de 25 puntos básicos en septiembre con una probabilidad superior al 80%, según los futuros del euríbor.

El debate interno del Consejo de Gobierno del BCE es complejo. Los halcones, liderados por los gobernadores de Alemania y Países Bajos, insisten en que la inflación sigue lejos del objetivo del 2% y que un recrudecimiento de la guerra de Irán podría desanclar las expectativas. Las palomas, con los banqueros centrales del sur, temen que un endurecimiento excesivo asfixie a economías muy endeudadas como la española o la italiana, justo cuando los indicadores adelantados de confianza empresarial flaquean en Francia y Alemania. Todo apunta a septiembre.

La presidenta Lagarde, que ha tratado de mantener un perfil equilibrado, reconoció en Sintra que “los riesgos para las perspectivas de inflación siguen sesgados al alza”. La reanudación del conflicto en Oriente Medio ha hecho mella en un BCE que en junio aún hablaba de riesgos “equilibrados”. El viraje es claro y las actas de la reunión de julio, que se publicarán en agosto, darán pistas sobre el tono de la discusión.

El repunte de julio no es una sorpresa, pero confirma que la inflación se resiste a morir. El BCE tiene una ventana estrecha: subir en septiembre o arriesgarse a una espiral de segunda ronda que haría aún más daño en 2027.

El Eje del Poder Europeo

La subida de la inflación no golpea por igual a todos los Estados miembros. España registró un IPC armonizado del 3,5% en julio, la tasa más alta desde mayo de 2024 y tres décimas más que en junio. El encarecimiento energético se suma a un verano de fuerte demanda turística y a una indexación de contratos públicos que retroalimenta las subidas. Para el Gobierno de coalición, el dato es un jarro de agua fría: los Presupuestos de 2027 tendrán que lidiar con un coste de la deuda al alza y con la presión de Bruselas para cumplir la nueva regla de gasto.

Francia (2,4%) sorprendió con una subida superior a lo previsto, mientras que Alemania vio dispararse su inflación al 2,8% —ocho décimas más que en junio—, impulsada por la energía (+8,3%). Italia, en cambio, se desmarcó con un leve descenso al 2,8%, gracias a la moderación de los alimentos no procesados. Esta dispersión complica la política monetaria única: lo que para Berlín es insuficiente —tipos aún bajos frente a una inflación que roza el 3%— para Roma y Madrid puede ser excesivo, porque la transmisión de la política monetaria es más rápida y dolorosa en economías con mayor dependencia de la financiación bancaria y la deuda pública.

Miramos a 2027. El BCE, en sus últimas proyecciones, sitúa la inflación en el 3,0% para este año, el 2,3% en 2027 y el 2,0% en 2028. La incógnita es si el shock energético actual se absorberá o si estamos ante un cambio estructural que obligue a mantener tipos más altos durante más tiempo. El precedente de 2022 es incómodo: entonces la complacencia del BCE fue castigada con un repunte que obligó a subidas de emergencia. Esta vez, con la guerra de Irán aún abierta, la prudencia extrema parece la única guía. La próxima cita es la reunión del 10 de septiembre.

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