Colombia ha adjudicado 725 MW de nuevos parques solares en la segunda jornada de su subasta de energía limpia, elevando la potencia solar total a 995 MW y sumando 100 MW de baterías, según el Ministerio de Minas y Energía. Los contratos, de 15 años y con inicio previsto en 2030, cubrirán el equivalente al consumo de más de 800.000 familias colombianas, lo que supone cerca del 3% de la demanda regulada del país.
Una subasta en dos jornadas que refuerza la red con 995 MW solares
El proceso se celebró en dos días. En la primera jornada se adjudicaron 270 MW solares vinculados a 100 MW de almacenamiento en baterías, con un precio de cierre de 315,87 pesos colombianos por kilovatio hora (unos 0,099 dólares/kWh). La segunda sesión, cuyos detalles aun no se han hecho públicos, sumó otros 725 MW exclusivamente solares, llevando la capacidad total de la subasta a casi un gigavatio.
La Bolsa Mercantil de Colombia, que actuó como subastador, entregará los resultados auditados y definitivos una vez concluidas todas las fases del proceso. Hasta ahora se desconoce la identidad de las empresas adjudicatarias del segundo día, así como el precio y la energía contratada para esos 725 MW, un hermetismo que añade expectación a la operación.
El precio de la energía y el reto de ponerla en operación
El dato más revelador de la primera jornada fue el precio de cierre: 315,87 pesos colombianos por kWh, que al cambio actual equivale a unos 0,099 dólares, una cifra competitiva para la región. Los contratos firmados tienen una duración de 15 años y el inicio de las obligaciones de suministro está fijado para 2030, lo que da margen para construir las plantas.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, calificó la subasta de «histórica» y subrayó que, además de asegurar la energía que el país necesitará en los próximos años, se han garantizado casi 7 GW listos para convertirse en la base del suministro eléctrico de la próxima década. «.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad adjudicada: 995 MW solares y 100 MW en baterías (270 MW solares + 100 MW baterías el primer día; 725 MW solares el segundo).
- Energía limpia generada: Suficiente para abastecer a más de 800.000 familias colombianas, equivalente a cerca del 3% de la demanda regulada del país.
- Inversión y precios: El precio de cierre de la primera jornada fue de 315,87 pesos/kWh (unos 0,099 dólares). Los precios y las empresas adjudicatarias del segundo día no se han detallado.
- Contratos: Duración de 15 años con inicio del suministro previsto en 2030.

Una señal de madurez en el mercado solar colombiano
Colombia ya contaba con una capacidad solar instalada de 4,58 GW, según los datos oficiales. La subasta refuerza esa tendencia y demuestra que el país puede atraer inversión privada a gran escala. En un contexto latinoamericano donde la energía solar crece a doble dígito, los 995 MW adjudicados –a los que hay que sumar los 7 GW listos para desarrollo– convierten a Colombia en un actor relevante en la expansión renovable de la región.
Sin embargo, la letra pequeña de la subasta recuerda que la distancia entre la adjudicación y la generación real puede ser larga. El arranque del suministro está fijado para 2030, y el propio ministro Palma advirtió de que el gran reto será hacer operativas esas plantas. La ejecución dependerá de factores como la financiación, la integración a la red y la aceptación social, elementos que han ralentizado otros grandes proyectos solares en América Latina.
Aun así, la operación envía un mensaje claro al mercado: la apuesta por la energía solar como pilar de la transición energética colombiana es firme y se traduce en contratos de largo plazo. Queda por ver si los precios del segundo día, cuando se revelen, mantienen la competitividad alcanzada en la primera jornada.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Casi 1 GW de nueva capacidad solar y almacenamiento que evitará una cantidad sustancial de emisiones al desplazar generación fósil.
- Modelo que cambia: La subasta consolida la transición del sistema eléctrico colombiano hacia una matriz con mayor participación renovable no hidráulica y reduce la dependencia de combustibles importados.
- Para las próximas generaciones: Garantiza un suministro eléctrico más limpio y estable para la próxima década, alineado con los compromisos climáticos del país y con la responsabilidad intergeneracional.
