Más de 1.600 alumnos de Jaén han comenzado este lunes sin transporte escolar tras quedar desiertas 56 rutas.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Más de 1.600 estudiantes de Jaén han empezado el curso sin autobús escolar al quedar desiertas 56 rutas.
- ¿Dónde y quién? La patronal Unibús y la CEJ denuncian inviabilidad; la Junta de Andalucía afirma que prepara una licitación.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Familias de Jaén afrontan desplazamientos alternativos y dudas sobre un servicio esencial.
Un servicio esencial con 56 rutas desiertas
El transporte escolar en Jaén arrastra problemas desde hace años, según Unibús. La empresa que agrupa a los transportistas de viajeros de la provincia ha advertido de que el servicio actual resulta inviable y obliga a trabajar a pérdidas. El presidente de Unibús, Raúl Gil, explicó que la situación no es puntual: proviene de licitaciones que no resultan atractivas para las empresas y que terminan desiertas.
No es solo una cuestión de números. La patronal cifra en 225 las paradas afectadas y eleva los usuarios perjudicados a cerca de 2.000. Además, alerta de que el alcance puede crecer en los próximos meses, porque existen otras empresas con contratos menores cuyos vencimientos están previstos para finales de septiembre, noviembre y diciembre. En ese escenario, nuevas rutas podrían quedar desiertas en breve en la provincia.
La subida de costes es el nudo del conflicto. En los últimos años, las empresas han asumido un incremento del 42 por ciento en los carburantes, según los datos expuestos por Raúl Gil. A eso se suma la incertidumbre sobre el precio de los vehículos y una negociación del convenio provincial que contempla subidas salariales de más del nueve por ciento. Unibús asegura que trasladó alternativas a la Agencia Pública de Educación (APAE) —el organismo encargado de las licitaciones—, pero su propuesta no recibió respuesta.
La Confederación de Empresarios de Jaén (CEJ) ha respaldado la posición del transporte. Su presidente, Bartolomé González, fue tajante: ninguna empresa puede prestar un servicio a pérdidas. Para la patronal, el transporte escolar es un servicio público con capacidad para garantizar el acceso a la educación y vertebrar el territorio, por lo que buscarán trasladar sus propuestas a la administración autonómica.
Dos miradas sobre una misma crisis: la Junta y la patronal
La Junta de Andalucía mantiene que busca soluciones. El delegado territorial de Educación, Francisco José Solano, ha apuntado que la administración prepara una licitación para el transporte escolar en toda Andalucía. También ha defendido las becas extraordinarias anunciadas para las familias afectadas. Sin embargo, Unibús cuestiona esas becas: sostiene que su coste duplica o triplica lo que realmente costaría resolver.
El transporte escolar no es solo movilidad: es el derecho a la educación en los municipios más alejados de Jaén.
La tensión de fondo es presupuestaria. Unibús insiste en que no se puede firmar una licitación para los próximos cuatro años en plena negociación de un convenio que subirá los salarios. La patronal defiende la colaboración público-privada, pero avisa de que exige garantías de viabilidad. Frente a ello, la administración autonómica insiste en que trabaja en una respuesta integral para Andalucía.
La situación no es nueva en Andalucía. Unibús recuerda que otras provincias han sufrido licitaciones desiertas y que el servicio se ha mantenido con prórrogas. La patronal ve en ello una prueba de que el modelo necesita un nuevo equilibrio económico.
La Lectura Andaluza
En Andalucía, el transporte escolar es una pieza clave del sistema educativo público. Con más de 780 municipios —muchos de ellos en el medio rural—, la región necesita que las rutas funcionen para que ningún alumno quede fuera de su colegio o instituto. Jaén es un ejemplo perfecto: una provincia extensa, con pedanías y aldeas dispersas, donde el autobús no es un extra, sino la única vía para llegar a clase.
Para las familias de Jaén, el arranque de curso se ha convertido en una carrera contrarreloj. Quienes viven en núcleos rurales sin ruta asignada deben organizar desplazamientos privados, turnos con otros padres o renunciar a la oferta educativa de su centro. La incertidumbre pesa también sobre los transportistas: si las condiciones no cambian, más rutas quedarán vacantes en otoño e invierno.
Lo que viene ahora es una negociación abierta. La Junta de Andalucía prepara una licitación autonómica y la CEJ llevará sus propuestas a la administración. El sector reclama precios actualizados a los costes reales y una interlocución más ágil con la Agencia Pública de Educación. Si ambas partes acercan posiciones, el curso podría estabilizarse. Si no, el próximo trimestre puede convertirse en una prueba de resistencia para el transporte escolar en Andalucía. Porque, en una tierra tan extensa y diversa, que un niño de una pedanía de Jaén llegue cada mañana a su colegio no es un detalle: es la promesa de una Andalucía con igualdad de oportunidades.

