La coalición de gobierno entre el PNV y el PSE-EE en el País Vasco muestra señales de tensión en la comarca del Bidasoa, en Gipuzkoa, donde ambos partidos intensifican su pugna por el control institucional de cara a las elecciones forales y municipales de 2027.
El peso electoral de Bidasoa y la batalla por Irun
La comarca de Bidasoa-Oiartzun es la segunda más poblada de Gipuzkoa, y tradicionalmente ha sido un feudo socialista, especialmente en Irun. Según el último sociómetro foral elaborado en julio de 2026, el PNV ha aumentado su intención de voto en esta circunscripción del 28,6 % en 2023 al 31,7 %, mientras que el PSE-EE cae del 22,1 % al 18,6 %. EH Bildu, sin embargo, se mantendría como primera fuerza con cinco escaños, por los cuatro del PNV y dos del PSE-EE.
Este crecimiento, único en el territorio, anima a los peneuvístas a disputar la Alcaldía de Irun, gobernada por el PSE-EE durante 33 años. La marcha del anterior alcalde José Antonio Santano al Ministerio de Transportes en 2024 ha abierto una ventana de oportunidad. El PNV ha designado a Gorka Álvarez como candidato para las municipales de 2027, con el objetivo de romper la hegemonía socialista.
Las inversiones forales reavivan la tensión
La Diputación Foral de Gipuzkoa, gobernada por el PNV con el apoyo del PSE-EE, ha acelerado las inversiones en la comarca. Entre los proyectos destacan el polo biotecnológico de Irun, el futuro pabellón IAM y las pistas de atletismo, además de 50 millones de euros para renovar carreteras. La diputada general, Eider Mendoza (PNV), visitó recientemente Hondarribia para anunciar el ‘despegue’ de estas actuaciones.
La respuesta del PSE-EE no se hizo esperar. La portavoz municipal en Irun, Nuria Alzaga, criticó con dureza los anuncios en declaraciones recogidas por El Diario Vasco. ‘El PNV lleva años bloqueando los proyectos de Irun e intenta construir un relato que no se corresponde con la realidad’, afirmó. La socialista acusó a los jeltzales de utilizar la Diputación para desgastar la imagen del gobierno municipal.
La comarca de Bidasoa-Oiartzun es la única circunscripción de Gipuzkoa donde el PNV crece en intención de voto, un dato que ha convertido a Irun en el principal punto de fricción entre los socios del gobierno foral.
El factor EH Bildu y la estabilidad de la coalición vasca
El crecimiento de EH Bildu añade otra capa de complejidad. La formación soberanista, que ya gobierna en Hondarribia con la marca Abotsanitz, se sitúa como primera fuerza en la circunscripción y podría beneficiarse del desgaste mutuo. Sin embargo, tanto PNV como PSE-EE consideran prioritario contener su avance, lo que explica en parte la intensidad de la actual disputa.
Pese a las tensiones en Bidasoa, la coalición entre peneuvistas y socialistas en el Gobierno Vasco y en la propia Diputación no parece correr peligro inmediato. Fuentes de ambos partidos citadas por El Diario Vasco señalan que se trata de una pugna local propia de la precampaña, y que el acuerdo de legislatura se mantiene sólido.
Para el PNV, arrebatar la Alcaldía de Irun y recuperar la de Hondarribia serían hitos simbólicos antes de las elecciones de 2027. Para el PSE-EE, la alcaldesa Cristina Laborda deberá defender su gestión con la esperanza de conservar un bastión clave para el poder territorial socialista en Gipuzkoa.

