10 gasolineras que debes evitar en la ‘operación retorno’ si no quieres pagar el litro a precio de oro

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La última gasolinera antes de un tramo de peaje

Estación de gasolina retro con bombas clásicas en Lancaster, CA, con una arquitectura rústica.

Su emplazamiento es un embudo comercial perfecto. La gasolinera del último cruce antes de la incorporación a un tramo de peaje juega con la ansiedad de quien ve la aguja en la reserva y no quiere entrar en la autopista con el depósito casi vacío. El operador lo sabe y lo explota: quien se detiene ahí no compara precios, la siguiente área de servicio dentro del peaje queda a decenas de kilómetros y además será todavía más cara, porque la concesionaria cobra un canon por cada litro que sale del surtidor. El resultado es que estas estaciones marcan sistemáticamente precios muy por encima de la media, con diferencias de hasta 35 céntimos por litro frente a una gasolinera convencional del municipio más cercano, según los datos que recoge el Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica.

En plena operación retorno, la trampa duele el doble. Los carburantes llegan al regreso de agosto hasta un 21% más caros que al inicio de las vacaciones, con el diésel en torno a 1,87 euros de media y la gasolina 95 cerca de 1,73, y en estos puntos calientes el litro puede acercarse a los dos euros. En un depósito de 60 litros, la diferencia frente a repostar en el pueblo anterior supera los 12-20 euros, justo lo que se ahorra quien se desvía dos minutos y planifica la parada con el Geoportal del Ministerio o con las apps de comparación de precios. La conclusión es simple: entrar en el peaje con el depósito lleno, repostado fuera, o aguantar hasta la salida, porque pagar ahí significa asumir a la vez el sobrecoste del surtidor y el del billete.

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