La Junta de Andalucía presenta los datos de la economía andaluza como aval de su gestión frente al modelo del PSOE

El informe de la Consejería de Economía cifra en un 12,9 % el crecimiento de la economía andaluza entre 2019 y 2025 y sitúa la tasa de paro en el 15,2 %, la más baja desde 2007. El Gobierno andaluz contrapone estos indicadores a la etapa de gobiernos socialistas.

La economía andaluza creció un 12,9 % entre 2019 y 2025, seis décimas por encima de la media nacional, según ha defendido en Sevilla la Junta de Andalucía.

El Partido Popular ha decidido abrir el nuevo curso político con los indicadores económicos como principal argumento de legislatura. La vicepresidenta tercera y consejera de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, Carolina España, ha presentado el balance oficial y lo ha contrapuesto tanto a la gestión socialista anterior como a las métricas del Gobierno central. La estrategia del Ejecutivo autonómico pasa por condicionar el relato antes de que el Parlamento de Andalucía recupere su actividad ordinaria.

El documento que respalda la argumentación lo firma la Secretaría General de Economía de la propia Consejería. No se trata de una evaluación externa, sino del diagnóstico oficial que el Gobierno andaluz utiliza para fijar su relato. Su conclusión principal es que la comunidad ha entrado en un ciclo de crecimiento más rápido que el del conjunto de España y claramente superior al de la zona euro.

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Un crecimiento que supera a España y a la zona euro

El informe cifra el impulso acumulado de la economía andaluza entre 2019 y 2025 en un 12,9 %. La distancia es de seis décimas sobre la media nacional, situada en el 12,3 %, y se amplía con claridad frente a la Unión Europea (9,3 %) y a la zona euro (8,3 %). La Junta de Andalucía utiliza esta comparación para responder a las críticas de la oposición.

El relato de la Consejería tiene una segunda capa histórica: la década 2008-2018, la última de los gobiernos socialistas, arrojó una caída de diez puntos en la convergencia con Europa. La renta per cápita en paridad de poder adquisitivo pasó del 78 % al 68 % de la media comunitaria, mientras que entre 2018 y 2024 se recuperó hasta el 69 %. Carolina España presentó este giro como un cambio de tendencia, no como el final del problema de convergencia.

El empleo es el gran argumento del nuevo ciclo. Desde 2018, la comunidad ha ganado más de medio millón de personas ocupadas, un repunte del 17,6 % que duplica el ritmo de los siete años anteriores y supera la media nacional. El paro cayó un 29,2 %, frente al 25 % del conjunto de España, y la tasa de desempleo media de 2025 se situó en el 15,2 %, la más baja desde 2007.

Andalucía ha creado medio millón de empleos en siete años y produce ya el 62 % de su electricidad con fuentes limpias.

El empleo y la energía renovable como nueva base productiva

Junta de Andalucía

La mejora laboral se extiende a colectivos que históricamente han tenido más dificultades de inserción. La ocupación femenina creció un 23,1 %, casi el doble que la masculina (13,5 %), y el empleo entre los menores de 25 años aumentó un 34,3 %. Además, la creación de puestos de trabajo superó con claridad la incorporación de nuevas personas activas, que fue de 270.428.

En el ámbito energético, la Junta reivindica la transformación del modelo productivo como elemento de competitividad. Las renovables aportan el 21,5 % del consumo de energía primaria regional. La potencia instalada alcanzó en 2025 los 17.359,6 megavatios, casi el triple que en 2018, y la producción eléctrica verde representa ya el 62 % del total andaluz, por encima de la media española.

La lectura que hace la Consejería de este dato es también industrial: un sistema energético más limpio y con costes competitivos puede convertirse en factor de atracción de inversiones. Esa es, según Carolina España, una de las palancas con las que Andalucía quiere competir con otros territorios del sur de Europa. Con ello, la comunidad reduce la dependencia de los combustibles fósiles y se sitúa entre las regiones con mayor peso renovable del país.

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La Lectura Andaluza

El contexto no es nuevo del todo. Andalucía arrastra desde hace décadas una brecha de convergencia con Europa más profunda que la de otras comunidades, y por eso la evolución de la renta per cápita importa tanto en el debate político. La documentación de la Consejería asume que el indicador se mueve todavía en torno al 69 % de la media comunitaria; la mejora existe, pero el camino hasta acercarse a los niveles europeos sigue siendo largo.

Para los andaluces, la mejora estadística sí tiene reflejo inmediato: más hogares con al menos una persona ocupada, una tasa de paro que baja de forma sostenida y un modelo productivo que poco a poco deja de depender de un solo sector. Quienes viven en Sevilla, en las capitales de provincia o en el medio rural notan la evolución, aunque no con la misma intensidad. La traducción cotidiana no es uniforme, pero la dirección de los indicadores ofrece a muchas familias un margen de certidumbre que no existía hace una década.

La disputa política continuará a partir de este otoño. La Junta de Andalucía utilizará los datos de crecimiento, empleo y energía en el debate parlamentario y en la negociación presupuestaria; la oposición socialista, por su parte, defenderá otros indicadores y pondrá el acento en la renta por habitante y en la desigualdad territorial. La batalla interpretativa no se cerrará con un informe: continuará en las comparecencias, en los plenos y en la calle.

La incógnita es si el ritmo de empleo se mantiene y si la convergencia con Europa pasa de ser una promesa estadística a una realidad perceptible en la vida cotidiana de la comunidad.