Trump anuncia un acuerdo de petróleo en Venezuela: EE.UU. controlará una quinta parte de las reservas

El pacto, sin coste para el contribuyente estadounidense, otorga a Washington el control de 65.000 millones de barriles y duplica sus reservas probadas. Para la UE y para España (Repsol) se abre un nuevo escenario de dependencia energética que Bruselas observa con cautela.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha anunciado un acuerdo petrolero con Venezuela que otorga a Estados Unidos el control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas probadas, sin coste para el contribuyente estadounidense.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, con Marco Rubio y Pete Hegseth, y la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez; participan también grandes petroleras privadas estadounidenses.
  • ¿Qué impacto tiene? Duplica las reservas probadas de EE.UU., presiona a la baja el precio del crudo en plena guerra de Irán y obliga a la UE y a España (Repsol) a recalcular su seguridad energética.

Donald Trump ha anunciado este sábado un acuerdo petrolero histórico con Venezuela que otorga a Estados Unidos el control mayoritario de 65.000 millones de barriles de reservas probadas, el mayor pacto energético bilateral en décadas y un movimiento que rediseña el mapa del suministro global en plena guerra de Irán.

El control de la mayor reserva del planeta

El anuncio, difundido en las redes sociales del presidente estadounidense, confirma que Washington se hace con el control de una quinta parte de las reservas venezolanas sin coste alguno para el contribuyente. Venezuela posee las mayores reservas probadas del mundo, más de 300.000 millones de barriles, lo que supone aproximadamente el 17% del suministro mundial, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

Con el nuevo acuerdo, Estados Unidos sumaría 65.000 millones de barriles a sus reservas certificadas, que hoy se estiman en torno a 38.000 millones. La operación, que la Casa Blanca describe como una asociación con el sector privado, contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos y una inversión de más de 100.000 millones de dólares, según el comunicado difundido por la Presidencia venezolana.

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Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, ha cifrado en 209.000 millones de dólares la recaudación tributaria que el Estado caribeño ingresará por este pacto y ha defendido que permitirá incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado el acuerdo como ‘una gran victoria’ y ha asegurado que traerá casi 100.000 millones de dólares en inversión privada y miles de empleos bien remunerados. A las pocas horas, Bloomberg confirmaba que Chevron negocia la incorporación de dos nuevos yacimientos y que el gigante petrolero SLB y el productor independiente Hunt Oil Co. firmaron contratos con el Gobierno venezolano este mismo mes,, según la agencia.

El acuerdo no cambia solo el precio del crudo: cambia la arquitectura de la seguridad energética transatlántica y deja a Europa con menos margen del que cree.

La gasolina y la Reserva Estratégica estadounidense

El movimiento llega en un momento de fuerte presión para la economía estadounidense. El precio promedio de la gasolina regular se situó el jueves en 4,09 dólares por galón, un aumento de más de un tercio desde el inicio del conflicto con Irán. La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se encuentra aproximadamente al 41% de su capacidad, su nivel más bajo en más de cuatro décadas.

Trump tiene previsto reunirse la próxima semana con directivos de las principales petroleras estadounidenses para abordar los precios de los carburantes. Sin embargo, los analistas advierten de que el acuerdo venezolano está plagado de problemas logísticos: infraestructura deteriorada, suministro eléctrico inestable y responsabilidades ambientales heredadas podrían retrasar más de una década la recuperación de los tres millones de barriles diarios que Venezuela producía antes del colapso de su industria.

Trump Venezuela

El Eje del Poder Europeo

Para la Unión Europea, el anuncio de Washington tiene una lectura estratégica incómoda. El bloque comunitario sigue dependiendo de importaciones de crudo y gas, y un control estadounidense sobre una quinta parte de las reservas venezolanas redibuja el equilibrio de poder energético entre las dos orillas del Atlántico. Bruselas no ha ocultado su malestar con las políticas unilaterales de la administración Trump en materia comercial y energética, pero ahora se enfrenta a un dilema: comprar más crudo venezolano bajo control estadounidense o reforzar la diversificación hacia otros proveedores con costes logísticos más altos.

España tiene un interés directo. Repsol mantiene una de las mayores exposiciones de una empresa europea al crudo venezolano, con activos y acuerdos de canje de petróleo que en el pasado acumularon impagos y tensiones con Caracas. La reconfiguración del sector venezolano, con operadores estadounidenses tomando posiciones, podría restar influencia a la petrolera española y obligarla a renegociar sus contratos o buscar salidas. En Moncloa, fuentes consultadas por esta redacción admiten que el acuerdo introduce un factor de incertidumbre para la seguridad de suministro de España, aunque evitan por ahora criticar abiertamente la operación.

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El precedente histórico está servido. Expertos citados por Europa Press comparan la maniobra con el control británico de los yacimientos petrolíferos de Irán y con el reparto de activos iraquíes entre Estados Unidos y Europa hace un siglo. Entonces, como ahora, la energía fue instrumento de proyección de poder, no simple mercancía. La diferencia es que hoy la Unión Europea no participa del reparto, lo observa desde la barrera.

La operación tampoco es inmune a los contragolpes políticos. No está claro que el acuerdo de Trump cuente con el pleno respaldo de un futuro presidente estadounidense, ni cómo resistiría una nueva convulsión política en Venezuela. Las impugnaciones legales internas y los cambios de ciclo en Washington podrían dejar sin efecto un pacto que, además, depende de una infraestructura que no se repara por decreto.

El siguiente hito a vigilar serán las reuniones de los grandes productores y de la Agencia Internacional de la Energía. Si el crudo venezolano vuelve al mercado con volúmenes relevantes, la OPEP+ tendrá que decidir si ajusta sus cuotas. Y Europa, que ya aprendió en 2022 lo que cuesta depender de un solo proveedor, tendrá que explicar qué papel quiere en un mundo donde la energía vuelve a ser tablero de ajedrez.