Prepara la salsa tzatziki en la Thermomix es más fácil: lista en solo 4 minutos

Una salsa griega de yogur y pepino que se prepara en el vaso de la Thermomix en cuatro minutos. El secreto está en escurrir bien el pepino y en dejar reposar la mezcla para que coja cuerpo.

El tzatziki aguado es una de esas pequeñas decepciones que arruinan una cena griega. Cuando el pepino suelta agua después de mezclarlo con el yogur, la salsa pierde cuerpo y se convierte en un charco insípido. En casa hemos encontrado la manera de evitarlo con la Thermomix, y no es triturando más ni añadiendo yogur extra: es escurriendo bien el pepino y mezclando lo justo. La buena noticia es que la máquina hace casi todo el trabajo.

El tzatziki —a veces transcrito como jajiki— es una salsa fría que comparte protagonismo en Grecia y Turquía, donde se llama cacık. Forma parte de los meze, esos entrantes que abren banquetes enteros. Puedes consultar más contexto en la entrada de Wikipedia sobre el tzatziki. Aquí lo vas a preparar en cuatro minutos de trabajo real.

El secreto del éxito

  • Rallado corto, no puré: dos segundos a velocidad 5 bastan para que el pepino quede en hebras. Si te pasas, obtendrás una papilla y luego será imposible escurrirla bien.
  • Reposo con sal gorda: es el paso que separa una salsa con cuerpo de una aguada. Deja el pepino salado sobre un colador o el Varoma durante dos horas; la sal extrae el agua.
  • Mezcla mínima y reposo final: veinte segundos a velocidad 1 son suficientes. Después, una noche en la nevera integra los sabores y espesa la salsa.

Ingredientes

Para 4 personas.

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  • 2 pepinos medianos
  • Sal gruesa al gusto
  • 600 g de yogur griego (mejor si es auténtico, con toda su grasa)
  • 4 dientes de ajo
  • 20 g de aceite de oliva virgen extra
  • 15 g de vinagre de vino blanco

Paso a paso

Quita los extremos a los pepinos, córtalos en trozos que quepan bien en el vaso y rallalos un par de segundos a velocidad 5. Vigila que no se conviertan en puré: deben verse hebras finas. Pásalos al recipiente Varoma, espolvoréalos con sal gorda y coloca un bol debajo. Déjalos reposar dos horas. Si tienes prisa, aprieta el pepino con una cuchara de vez en cuando; verás caer un agua turbia. Ese líquido es el que arruinaría tu tzatziki.

Pela los ajos y pícalos en el vaso unos segundos a velocidad 5. Añade el pepino escurrido, el yogur griego, el aceite y el vinagre. Programa 20 segundos a velocidad 1. Si al abrir el vaso ves que no se ha integrado todo, remueve con la espátula sin volver a darle caña. La mezcla mínima mantiene cierta textura en el pepino.

Vuelca la salsa en un cuenco y enfríala. Idealmente, espera una noche entera: al día siguiente estará más espesa y con los sabores de ajo y pepino mejor integrados. La salsa se conserva dos o tres días en la nevera, aunque el ajo irá potenciándose.

En casa usamos vinagre de vino blanco suave en lugar de limón: respeta el lácteo y deja un fondo ácido que no domina. Si solo tienes vinagre de manzana, ponle un par de gramos menos.

El truco no está en triturar más, sino en escurrir mejor: un tzatziki con cuerpo se gana en el reposo, no en el vaso.

Variaciones y maridaje

Para la versión clásica, nada mejor que un vino blanco seco griego como el assyrtiko de Santorini; su acidez cítrica aguanta bien el ajo y la grasa del yogur. Si prefieres algo más ligero, una cerveza de trigo bien fría también funciona con los meze.

La versión sin Thermomix es viable: ralla el pepino a mano, escúrrelo con un trapo limpio y pica el ajo muy fino. El reposo de dos horas con sal sigue siendo innegociable.

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Para una opción vegana, sustituye el yogur griego por un yogur vegetal espeso a base de soja o de coco sin azúcar. Eso sí, ajusta la sal porque estos yogures suelen ser más neutros.