X destapa una granja de bots chinos que manipula el debate sobre IA y centros de datos en EE.UU.

La red social de Elon Musk detectó 200.000 cuentas sospechosas coordinadas desde China. Doscientas de ellas intentaban influir en el debate estadounidense sobre centros de datos y precios de la luz.

X ha identificado una granja de bots chinos formada por 200.000 cuentas falsas. El objetivo, según ha confirmado la propia red social este viernes, era influir en el debate estadounidense sobre la energía, los centros de datos y la política de inteligencia artificial.

Qué ha encontrado X y cómo funciona la operación

El equipo de seguridad de X difundió el hallazgo a través de su cuenta de Global Government Affairs. Encontraron 200 perfiles que publicaban de forma coordinada. Su mensaje repetido: que los centros de datos disparan el precio de la electricidad doméstica.

Algunas publicaciones incluían viñetas generadas por inteligencia artificial. En ellas, los operadores de centros de datos aparecían enriqueciéndose a costa del contribuyente. La maniobra buscaba envenenar un debate legítimo.

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Michael Lucci, fundador de State Armor y experto en seguridad nacional, reaccionó con dureza en la misma red social: “El Partido Comunista Chino utiliza herramientas de IA estadounidense para intentar destruir la IA estadounidense”.

Según Lucci, Pekín aprovecha las plataformas abiertas de Estados Unidos para atacar la conversación sobre infraestructura tecnológica. La misión que describe no es ideológica, sino estratégica: frenar el desarrollo de la inteligencia artificial estadounidense.

No es un episodio aislado. OpenAI publicó en en junio un informe sobre dos campañas vinculadas a China. La primera, bautizada Data Center Bandwagon, usaba ChatGPT para generar publicaciones contra los centros de datos. La segunda, Tech and Tariffs, apuntaba contra la política comercial y tecnológica de Washington.

La mitad de la batalla tecnológica entre Washington y Pekín se libra en el campo de la opinión pública.

Los operadores de estas campañas se hacían pasar por ciudadanos estadounidenses, usaban VPN, y automatizaban la difusión de mensajes. El objetivo, según OpenAI, era introducir una narrativa de desconfianza hacia las instituciones y las empresas tecnológicas. Pekín lo niega todo, pero el patrón se repite.

El precedente de OpenAI y el eco en la política de Texas

En Texas, el debate sobre los centros de datos ha llegado a la política electoral. El republicano Ken Paxton ha propuesto un plan para blindar los centros de datos y bloquear la tecnología china en esas instalaciones.

El demócrata James Talarico ha centrado su campaña en el coste energético de los centros de datos. Sin embargo, su historial legislativo incluye un voto en 2023 a favor de exenciones fiscales para grandes instalaciones. Una contradicción que, según los expertos, se amplifica con la llegada de narrativas externas.

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Para España, el aviso tiene una traducción directa. La Península recibe cada vez más inversión en centros de datos, y el debate sobre el precio de la electricidad se reproduce en ayuntamientos y parlamentos autonómicos. La misma narrativa que Pekín ha intentado amplificar en Estados Unidos circula también por Europa.

La frontera entre la protesta local y la propaganda extranjera se ha vuelto más difícil de trazar. Y esa es, precisamente, la victoria táctica que los operadores chinos persiguen en su guerra tecnológica con Estados Unidos.

La Lógica de Washington

En Washington, la lectura es estratégica. La Casa Blanca lleva años diseñando una política de contención tecnológica contra China: restricciones a la exportación de chips, limitaciones a la inversión y cooperación con aliados. El episodio de X encaja en esa narrativa: Pekín no solo compite por el hardware, sino por la opinión pública estadounidense.

El precedente histórico más claro es el de la Guerra Fría, cuando Moscú financiaba publicaciones y campañas de desinformación. La diferencia, como señala el ex portavoz del Consejo de Seguridad Nacional Mike Martin, es que China no necesita crear sus propias plataformas: le basta con usar las herramientas estadounidenses.

La lógica de la Casa Blanca tiene otra derivada. Si los centros de datos se vuelven impopulares por el precio de la electricidad, se frena la expansión de la IA estadounidense. Y ahí aparece la FTC, que vigila la competencia y la seguridad del ecosistema digital.

Para España, la advertencia es clara. Europa también debate sobre los centros de datos y el coste energético. Una parte de ese debate puede estar contaminada por actores externos. La conversación sobre soberanía digital no es solo una cuestión legislativa, sino de higiene informativa.

No hay una fecha concreta para la respuesta de Washington. Pero las agencias federales ya colaboran con plataformas como X para detectar operaciones de influencia. La próxima señal llegará cuando se conozcan los resultados de la investigación sobre la granja de bots y su posible vínculo con agencias estatales chinas.

Ficha del Caso

  • El caso: X detectó una granja de 200.000 cuentas chinas falsas. Doscientas de ellas intentaban influir en el debate estadounidense sobre centros de datos, energía e inteligencia artificial.
  • Datos clave: El anuncio se produjo el jueves 27 de agosto de 2026. OpenAI ya había documentado en junio dos campañas similares vinculadas a China.
  • Para España: La campaña apunta a una narrativa sobre el coste energético que también circula en Europa, en un momento en que la Península recibe inversiones crecientes en centros de datos.