El PP exige a Albares centrarse en Marruecos por la crisis de Ceuta, no en ‘bulos’

Floriano reprocha al ministro que busque en redes y mafias la explicación de la crisis y le exige explicar quién ignoró los avisos. Vox, por su lado, pide activar el artículo 102 de la Constitución por traición.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El PP ha reprochado al ministro José Manuel Albares que atribuya la crisis de Ceuta a bulos y redes sociales, y exige centrar el debate en el papel de Marruecos.
  • ¿Quién está detrás? El portavoz popular en la Comisión de Asuntos Exteriores, Carlos Floriano, durante la comparecencia extraordinaria de Albares en el Congreso.
  • ¿Qué impacto tiene? El Grupo Popular refuerza su posición de defensa de la soberanía y cuestiona la gestión del Gobierno, mientras Vox pide activar el artículo 102 de la Constitución.

El Partido Popular ha reclamado este viernes en el Congreso que el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, sitúe a Marruecos en el centro de la explicación de la crisis de Ceuta, en lugar de buscar la causa en bulos de redes sociales o en la actuación de mafias.

El portavoz popular en la Comisión de Asuntos Exteriores, Carlos Floriano, ha trasladado su apoyo a los ceutíes y al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, y ha rechazado cualquier acto de violencia. Su intervención ha sido una enmienda al enfoque del Gobierno: según el diputado del PP, Marruecos quiere Ceuta y Melilla, y presentar al país vecino como colaborador es la confesión del fracaso del Ejecutivo.

Floriano ha separado con claridad cooperación de dependencia. La seguridad de una frontera española no puede depender de la voluntad del que está al otro lado, ha recalcado. La Estrategia de Seguridad Nacional de 2021 ya contemplaba a las dos ciudades autónomas, pero cinco años después el Gobierno no ha elaborado el plan integral de seguridad que, según el PP, necesitaban.

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El diputado ha preguntado también quién recibió y valoró la información previa a la crisis que mencionaron los ministros del Interior y de Defensa. Si había información, ¿quién la recibió? ¿Quién la valoró? ¿Quién decidió que no se exigía adoptar medidas extraordinarias? Son las preguntas que Floriano ha dejado sobre la mesa, convencido de que alguien en el Gobierno decidió que no había necesidad de hacer nada.

Además, ha reprochado a Albares no haber llamado a la embajadora de Marruecos en España ni a la embajadora española en Rabat, en contraste con la rapidez con la que convocó al embajador de Italia por los controles posteriores a la crisis. También ha mencionado el caso Pegasus que afectó al teléfono del presidente Pedro Sánchez y ha preguntado si el cambio de posición sobre el Sáhara Occidental pudo estar relacionado con información obtenida.

La frontera no la protege la diplomacia de las buenas palabras; la protege el Estado. Y el PP no va a aceptar que Ceuta dependa de la voluntad de Rabat.

La exigencia del PP: fijar el marco en Marruecos y en la soberanía

El Partido Popular sostiene que la crisis no puede explicarse por mensajes en redes sociales ni por la actuación de mafias. A juicio de Floriano, Marruecos ha demostrado que puede controlar su frontera cuando decide hacerlo, por lo que situar al país vecino como colaborador supone la confesión del fracaso del Ejecutivo. La lectura del PP es clara: España ha cedido poder de decisión sobre su propia seguridad.

El GPP del Congreso ha insistido en que la seguridad de una frontera española es una cuestión de soberanía. La línea parlamentaria pasa por exigir al Gobierno que proteja las ciudades autónomas independientemente de la cooperación de Rabat. En la comparecencia de este viernes, el PP ha pedido explicaciones sobre por qué no se adoptaron medidas extraordinarias antes de que la situación se desbordara.

El choque parlamentario: Vox, el artículo 102 y la acusación de traición

La sesión extraordinaria de la Comisión de Asuntos Exteriores ha mostrado dos tonos distintos en la oposición. Mientras el PP ha centrado su crítica en la gestión política y diplomática, Vox ha ido más lejos. El diputado Ignacio Hoces ha acusado al Gobierno y al propio Albares de haber colaborado con la invasión y el ataque a la integridad territorial de España, y ha reclamado activar el artículo 102 de la Constitución para investigar al Ejecutivo por traición.

Hoces ha recordado la crisis migratoria de mayo de 2021 y ha asegurado que España ha entregado desde 2018, según sus cifras, más de 1.260 millones de euros a Marruecos en ayudas y financiación, entre otras cuestiones para controlar las fronteras. También ha preguntado si el Gobierno ha planteado consultas en el marco del artículo 4 de la OTAN y ha exigido la convocatoria de la embajadora marroquí.

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El PP no comparte la vía del artículo 102. Su apuesta es parlamentaria y de control al Gobierno, no de ruptura constitucional. La diferencia de registros entre ambos partidos quedó patente en la comisión: Floriano pidió explicaciones y responsabilidades, mientras Vox formuló una acusación de traición. El matiz importa para la estrategia de Génova.

El Eje del Poder Popular

Dentro del Partido Popular, la intervención de Floriano se interpreta como un refuerzo del perfil de defensa de la soberanía. El episodio de Ceuta toca una fibra sensible: la ciudad autónoma está gobernada por Juan Jesús Vivas, uno de los presidentes con más peso simbólico del partido. Génova respalda el tono de exigencia al Gobierno, pero mantiene la moderación institucional frente a la escalada de Vox.

El pulso territorial no es menor. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, junto a las comunidades gobernadas por el PP, observan la respuesta del Estado ante una crisis fronteriza. La dirección nacional del PP cree que el Gobierno ha reaccionado tarde y con explicaciones cambiantes. Por eso, la estrategia popular pasa por llevar el debate a las comisiones del Congreso y al Senado, con la intención de desgastar al Ejecutivo en el terreno de la seguridad.

En términos históricos, la crisis de Ceuta recuerda a la de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera y las relaciones con Rabat quedaron tocadas. Entonces, como ahora, el PP pidió al Gobierno que defendiera la integridad territorial sin depender de los gestos de Marruecos. La repetición del patrón alimenta la tesis popular de que Moncloa antepone la agenda diplomática a la protección de las fronteras.

El Partido Popular quiere instalar un marco nítido: la política exterior es un asunto de Estado y la seguridad de Ceuta no puede ser moneda de cambio. El siguiente paso parlamentario será seguir exigiendo comparecencias y registrando iniciativas si el Gobierno no clarifica quién ordenó no tomar medidas ante los avisos. La pelota queda en el tejado del Ejecutivo.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Frente a la política de gestos hacia Marruecos, el PP reivindica el deber del Estado de proteger su propia frontera.
  • Protagonista: Carlos Floriano (portavoz del PP en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso).
  • Próximo hito: La respuesta del Gobierno a las preguntas registradas por el PP sobre la información previa a la crisis.