EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El programa Janus del Ejército de Estados Unidos ha seleccionado a cinco empresas para construir microreactores nucleares en cinco bases militares, con una inversión de hasta 2.200 millones de dólares.
- ¿Quién está detrás? El Pentágono y la Casa Blanca impulsan la iniciativa, nacida de una orden ejecutiva de Donald Trump de mayo de 2025.
- ¿Qué impacto tiene? Acelera la carrera nuclear estadounidense y abre un mercado de reactores modulares con interés para grandes eléctricas españolas.
El Pentágono invertirá hasta 2.200 millones de dólares en cinco microreactores nucleares para sus bases militares. El programa Janus ha seleccionado esta semana a cinco empresas para instalar una primera hornada de reactores en instalaciones del Ejército en Estados Unidos. El objetivo: energía estable para la maquinaria militar sin depender de redes civiles vulnerables.
La decisión tiene detrás una estrategia industrial de largo alcance. Cada microreactor será propiedad de la empresa contratista y estará operado por ella; los pagos federales quedarán vinculados al cumplimiento de hitos técnicos concretos. No se trata solo de mantener las luces encendidas. La carrera está lanzada.
El programa Janus nació en octubre de 2025, después de que Donald Trump firmara en mayo una orden ejecutiva (decreto presidencial sin necesidad de aprobación del Congreso) que ordenaba al Ejército operar un reactor avanzado en una instalación doméstica antes del 30 de septiembre de 2028. Las cinco parejas anunciadas esta semana son el primer desembolso de esa hoja de ruta: Antares Nuclear en Fort Bragg, BWXT en Fort Campbell, General Atomics en Fort Hood, Radiant Industries en Fort Benning y Westinghouse en Fort Drum.
El primer reactor Janus debería entrar en operación en septiembre de 2028. Para entonces, la administración espera que varias empresas hayan desarrollado microreactores fiables y asequibles, capaces de venderse a clientes civiles más allá del Pentágono. Ese es el verdadero salto.
Cinco bases, cinco empresas y un calendario con fecha límite
El Ejército de Estados Unidos no es ajeno al uso de la energía nuclear con fines militares, pero sí lo es al despliegue de microreactores comercializables. El programa Janus quiere romper esa dependencia histórica: hoy las bases dependen de redes eléctricas civiles que un ciberataque, una tormenta o una sobrecarga pueden interrumpir. Los sistemas de armas, la inteligencia artificial y los centros de mando demandan cada vez más electricidad.
Los microreactores ofrecen lo que la red general no garantiza: potencia de base constante y autonomía operativa. En ese sentido, el programa Janus no es un plan de energía renovable ni un capricho tecnológico. Es una apuesta logística. Nadie dijo que sería barato.
Los microreactores no son una simple fuente de energía: son la punta de lanza de una política industrial que ya llevó a Estados Unidos a dominar los semiconductores e internet.
De los semiconductores a ARPANET: el manual industrial que Trump está repitiendo
La Casa Blanca no esconde su inspiración. El Pentágono ya hizo esto antes con los circuitos integrados, con el programa de misiles Minuteman y con la red ARPANET, el germen de internet. En los tres casos, la demanda militar actuó como primer cliente fiable de tecnologías que aún no tenían mercado de masas. El modelo permite bajar costes por escala y madurar una industria hasta que el sector privado la adopta.
Ahora ese manual se aplica al sector nuclear. En mayo de 2025, Donald Trump ordenó al Departamento de Energía crear una vía piloto para reactores avanzados fuera de los laboratorios nacionales y fijó un objetivo muy agresivo: al menos tres reactores en estado crítico antes del 4 de julio de 2026. El programa no solo cumplió; lo superó. Antares Nuclear alcanzó la criticidad el 4 de junio, Valar Atomics el 18 de junio, Deployable Energy el 30 de junio y Aalo Atomics el 4 de julio.
La mayor parte fueron demostraciones de potencia cero, no centrales comerciales. Pero el siguiente paso ya está en marcha: Valar Atomics generó unos 10 kilovatios de electricidad en julio, y varias empresas apuntan a reactores generadores en 2027. Aalo Atomics prepara una planta de 10 megavatios para alimentar un centro de datos en Idaho ese mismo año. El modelo ya funcionó antes.
La Lógica de Washington
Para Washington, el programa Janus tiene una lógica que va más allá de la seguridad energética de las bases. China concentra hoy cerca de la mitad de toda la capacidad nuclear en construcción del planeta, y la Agencia Internacional de la Energía calcula que añadirá casi 30 gigavatios de nueva capacidad nuclear para 2030. La carrera de la inteligencia artificial se ha convertido en una carrera por la electricidad.
La administración republicana ve los microreactores como la pieza que puede reindustrializar el país y devolverle autonomía estratégica frente a China. De ahí que el programa Janus se diseñara para sobrevivir a los ciclos políticos: no financia investigación básica, sino la compra de de reactores a proveedores privados que luego competirán en el mercado civil. Es el mismo papel que desempeñó el Pentágono con los semiconductores en los años sesenta: un comprador público que garantiza demanda inicial a tecnologías caras.
Para España, el impacto no es directo a corto plazo, pero el tablero sí importa. Las grandes eléctricas españolas, con Iberdrola y Naturgy al frente, ya operan plantas de energía renovable y ciclos combinados en Estados Unidos; el despegue de los microreactores puede abrir un nuevo mercado de ingeniería, licencias y componentes en el que los socios europeos tendrán que decidir si participan. Además, la presión estadounidense a favor de la energía nuclear avanzada puede reavivar el debate energético en Europa, donde España mantiene un parque nuclear en proceso de cierre.
La próxima ventana de verificación será el primer semestre de 2027, cuando se espera que al menos dos de las compañías seleccionadas presenten reactores generadores a plena potencia. Para el programa Janus, el hito mayor sigue siendo septiembre de 2028, fecha en la que el primer microreactor debería estar operando en una base del Ejército. Washington no pide permiso.
Ficha del Caso
- El caso: El programa Janus del Ejército estadounidense selecciona a cinco empresas para instalar microreactores nucleares en bases militares y acelerar la comercialización de reactores modulares avanzados.
- Datos clave: Inversión de hasta 2.200 millones de dólares; cinco bases asignadas a otras tantas empresas; primer reactor previsto para septiembre de 2028; cuatro reactores alcanzaron la criticidad antes del 4 de julio de 2026.
- Para España: Abre un mercado potencial de ingeniería y componentes nucleares en el que las grandes eléctricas españolas con presencia en Estados Unidos podrían participar, y reaviva el debate energético europeo.

