Salvador Illa mueve la celebración institucional de la Diada fuera de Madrid por primera vez. El president de la Generalitat anuncia que los actos de los días 16 y 17 de septiembre se celebrarán en Extremadura, con el objetivo de reconocer la aportación de los miles de emigrantes extremeños asentados en Cataluña.
La decisión, adelantada en una entrevista en El Periódico, rompe con una costumbre asentada. Cada año, la Generalitat organizaba un acto en Madrid unos días después del 11 de septiembre. Ahora, el Govern quiere que la conmemoración viaje por diferentes territorios del Estado. ‘Este año la haremos en Extremadura los días 16 y 17 de septiembre para subrayar la contribución de muchos miles de extremeños a Cataluña’, afirma Illa.
El president vincula el gesto a la batalla por el relato. Tenemos que subrayar, porque hay mucha gente interesada en subrayar aquello que nos diferencia y en buscar razones para separarnos, lo que nos une’, sostiene. Y añade un apunte cultural: ‘En la película El 47, el protagonista es extremeño’.
La referencia a El 47 no es casual. La película narra la lucha vecinal de Torre Baró, en Barcelona, en los años 70. El protagonista, Manolo Vital, es un emigrante extremeño. Illa coloca ese imaginario en el centro de su propuesta. Contrapone cohesión a separación, en un momento en el que el independentismo intenta mantener la lectura reivindicativa de la Diada.
La elección de Extremadura no es neutral. La comunidad extremeña es una de las más numerosas entre la población de origen migrante en Cataluña. En los años 60 y 70, decenas de miles de extremeños se instalaron en en el cinturón industrial de Barcelona.
Lo que se dirime no es solo dónde se celebra la Diada, sino qué significa celebrarla fuera del relato independentista.
De la tradición madrileña al giro extremeño
Hasta ahora, la Generalitat celebraba la Diada en Madrid unos días después del 11 de septiembre. El acto servía como extensión institucional, de la fiesta catalana, en la capital del Estado. La decisión de trasladarlo a Extremadura, por primera vez, introduce un elemento itinerante que el Govern quiere consolidar en los próximos años.
La idea no es menor. Illa plantea que la conmemoración de la Diada deje de estar ligada exclusivamente a Madrid y recorra territorios con fuertes vínculos migratorios con Cataluña. Esa lectura amplía el alcance de la fiesta más allá de las fronteras catalanas.
La apuesta de Illa por la cohesión frente al relato de la separación
El presidente autonómico enmarca el cambio como una respuesta directa a quienes buscan ‘lo que nos diferencia’. Sin citar expresamente al independentismo, su mensaje se dirige al núcleo del debate identitario catalán. Illa contrapone la cohesión con el resto del Estado a la tesis de la separación.
Esa posición, sin embargo, no es gratuita en términos parlamentarios. ERC y Junts mantienen la Diada como una jornada de reivindicación nacional. Cualquier movimiento que diluya ese componente puede interpretarse como una cesión simbólica al relato federal o plurinacional.
El precedente de El 47 y la disputa por la Diada
La mención de El 47 resume la operación política. La película, dirigida por Marcel Barrena y estrenada en 2024, cuenta la lucha del barrio de Torre Baró por el transporte público. Su protagonista es un emigrante extremeño, figura que Illa quiere situar en el centro del relato de la Cataluña moderna.
La Generalitat buscará en Extremadura un reconocimiento que no se limita a un acto protocolario. La comunidad extremeña agrupa a buena parte de la Cataluña construida por la inmigración interior del siglo XX. El Govern no ha detallado aún la delegación que se desplazará ni los actos previstos.
El próximo Consell Executiu deberá concretar el programa. También queda por ver si ERC y Junts asumen el giro o lo convierten en un nuevo campo de batalla simbólico.

