La Junta de Andalucía mantiene abierto un expediente sancionador a Emasa por un vertido en la playa de Guadalmar, en Málaga.
El origen del expediente y la versión de Emasa
El expediente se originó a partir del acta de denuncia levantada por los agentes de Medio Ambiente que localizaron el vertido. La diligencia pasó al Departamento de Asuntos Jurídicos y Régimen de Usuarios de la Delegación Territorial de Medio Ambiente y el procedimiento se encuentra actualmente en fase de alegaciones. Desde la administración andaluza no han especificado si se tramita como infracción leve, grave o muy grave.
El Ayuntamiento de Málaga confirma la existencia de un expediente por un «supuesto» vertido al canal auxiliar que discurre entre el margen derecho del río Guadalhorce y la urbanización Guadalmar, que desemboca junto a la playa de este barrio del distrito de Churriana. Las fuentes consultadas explican que los agentes observaron el vertido el 29 de abril, aunque precisan que la resolución indica que no se tomaron muestras de las mismas para confirmar esos fundamentos.
Emasa sostiene que el 25 de abril, cuatro días antes, se produjo «un alivio breve por lluvia desde uno de los aliviaderos que, debido al sistema unitario de saneamiento en esa zona, podría verter el agua residual hacia la red de pluviales, que es la que conecta con el citado canal». Ese alivio puntual fue comunicado el 28 de abril a todos los organismos competentes, tal y como exige la normativa vigente, y forma parte de las alegaciones presentadas por la empresa, que cita el artículo 48 del Decreto 109/2015, consultable en el BOJA.
Esta incidencia se conoce después de que media docena de playas de la capital tuvieran que cerrarse al baño varios días, en plena Feria de Málaga, por la alta presencia de la bacteria fecal E. Coli. El Ayuntamiento explicó que la tormenta de la madrugada del 15 de agosto obligó a abrir aliviaderos en distintos puntos de la ciudad donde la red de saneamiento es unitaria. Semanas antes, el 23 de julio, se cerraron las playas de Pedregalejo y El Palo por altos niveles de E. Coli que el Consistorio achacó a la gran concentración de bañistas durante el Día del Carmen.
Guadalmar ha vivido en 2026 una sucesión de cierres que evidencia la presión del saneamiento unitario sobre el litoral malagueño.
Los cierres de playas que han marcado el verano en Málaga
La pasada primavera, las playas de Guadalmar y Los Álamos, en Torremolinos, tuvieron que cerrarse al baño durante más de seis semanas por vertidos de aguas fecales provocados por la rotura de un gran colector en la desembocadura del río Guadalhorce, una avería grave que se achacó a las fuertes lluvias de diciembre. A finales de mayo, con las playas abiertas desde hacía unos días, la rotura de otra tubería en la zona del Arraijanal provocó un nuevo vertido de aguas fecales en el arenal y en el mar que obligó a prohibir el baño en Guadalmar otros cinco días más. De esta incidencia no ha trascendido si existe o no expediente sancionador.
La sucesión de episodios en el litoral oeste de Málaga ha situado la gestión del saneamiento en el centro del debate ciudadano.
La Lectura Andaluza
En Andalucía, la gestión del agua urbana es una responsabilidad compartida: los ayuntamientos prestan el servicio a través de empresas como Emasa, mientras que la Junta de Andalucía ejerce la tutela sobre el dominio público hidráulico y marítimo-terrestre. El Decreto 109/2015, que regula los vertidos, reconoce los desbordamientos de los sistemas unitarios por lluvia como una circunstancia prevista, pero exige comunicación y medidas para minimizar su impacto. El expediente contra Emasa se mueve precisamente en ese terreno: dilucidar si el alivio del 25 de abril cumplió o no todos los requisitos exigibles.
Para los vecinos de Guadalmar y los bañistas del litoral oeste de Málaga, lo que está en juego es mucho más que un procedimiento administrativo. Cada cierre de playa interrumpe la vida cotidiana, condiciona la actividad de los chiringuitos y deja una huella en la percepción turística de la zona. Que el verano de 2026 haya registrado cierres en Feria, en primavera y en mayo en la misma franja costera demuestra que el sistema de saneamiento unitario de la capital sigue sometido a una presión creciente, en un escenario climático con lluvias torrenciales más frecuentes.
La resolución del expediente, una vez completada la fase de alegaciones, corresponderá a la Delegación Territorial de Medio Ambiente, que podrá archivarlo o imponer una sanción si considera acreditada la infracción. Al mismo tiempo, la inversión en redes separativas aparece como la asignatura pendiente para reducir la dependencia de los aliviaderos. Conocer cómo funciona el saneamiento de nuestra ciudad ayuda a entender por qué, tras una tormenta intensa, las banderas rojas en las playas no siempre son una sorpresa.

