Feijóo denuncia el plan de Moncloa para Ceuta: la crisis migratoria, variable electoral para el PP

La crisis migratoria ha cambiado la agenda política antes de mover las encuestas: Feijóo endurece el discurso para responsabilizar a Sánchez sin regalar a Vox la propiedad del diagnóstico. Génova asume la paradoja de que el desgaste del Gobierno no garantiza un trasvase directo d

Feijóo ha denunciado, según publica La Razón, el plan de Moncloa para Ceuta: desplazar la responsabilidad de la crisis migratoria hacia la oposición.

Por qué Génova mueve ficha ahora

El último estudio de NC Report, realizado entre el 31 de julio y el 4 de agosto, sitúa al PP en el 34,2%, al PSOE en el 25,2% y a Vox en el 18%. Los populares cedían tres décimas respecto al mes anterior; socialistas y Vox avanzaban dos. No hay evidencia demoscópica suficiente para sostener que Ceuta haya provocado ya un desplazamiento significativo del electorado, pero sí existe un cambio político anterior al voto: ha variado la agenda.

Vox llevaba años intentando colocar la inmigración, la seguridad y el control de fronteras en el centro del debate nacional. Este verano no ha necesitado imponerlas: Ceuta lo ha hecho por ellos. Para el PP la situación es más compleja. Feijóo había llegado al verano concentrando el desgaste de Sánchez en la corrupción y el agotamiento de la legislatura; la crisis ceutí ha modificado las prioridades.

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El PP ha sido hábil al situar la inmigración en el centro de su estrategia, ha forzado la actividad parlamentaria durante agosto y Feijóo se ha desplazado dos veces a la ciudad autónoma. El endurecimiento del discurso responde a la magnitud de la crisis, pero también a la necesidad de impedir que Vox monopolice una cuestión con peso electoral creciente.

En Génova saben que la operación tiene un límite: responsabilizar a Sánchez del descontrol sin convertir a Abascal en el propietario político del diagnóstico. Juan Vivas gobierna Ceuta y ha mantenido una línea más vinculada a la gestión que a la confrontación ideológica. Tras los episodios violentos de las últimas horas, todas las fuerzas de la Asamblea ceutí han firmado una declaración conjunta de condena y han reclamado normalidad.

Ceuta puede desgastar profundamente a Sánchez sin garantizar que todo ese desgaste termine en el PP.

Enfrente, Moncloa afronta problemas mayores. Mientras la discusión siga centrada en quién permitió la entrada, por qué no se anticipó o por qué se tardaron 26 días en declarar la situación de interés para la Seguridad Nacional, el Gobierno tendrá poco margen para recuperar la iniciativa.

El intento de Moncloa por cambiar el marco político

La violencia de los últimos días ha abierto, sin embargo, una nueva fase. El Gobierno ha pasado de no responder por su gestión a exigir responsabilidades políticas por el clima social. Fernando Grande-Marlaska dedicó una parte significativa de su comparecencia en el Congreso a denunciar los discursos de odio y el uso de términos como ‘invasores’ o ‘delincuentes’.

El PSOE pidió directamente a Feijóo que contribuyera a frenar la ‘espiral’ de tensión. Para Moncloa, ese movimiento intenta modificar el marco: la crisis deja de ser solo la historia de un Estado que no pudo impedir una entrada masiva y pasa a ser un debate sobre quién tensiona.

En esta redacción entendemos que se trata de un intento a la desesperada por desplazar la responsabilidad. No elimina el problema original, pero introduce una segunda discusión que puede aliviar la presión sobre el Ejecutivo si la oposición entra al cuerpo a cuerpo.

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El Eje del Poder Popular

El pulso interno es evidente. Génova necesita combinar la responsabilidad institucional que exige el Gobierno de Ceuta con una oposición muy dura al Ejecutivo. La cúpula nacional, y los barones autonómicos, tienen que calibrar el endurecimiento para no regalarle a Vox la propiedad del diagnóstico migratorio. En el territorio popular, la prioridad es la misma que en la Asamblea ceutí: evitar que el malestar derive en una crisis de orden público que desborde a las instituciones locales.

La lectura a medio plazo es más fina. Si la agenda sigue dominada por la inmigración irregular y la seguridad, el PP podrá erosionar al Gobierno, pero también aumentará la centralidad de Vox. El precedente de 2021 dejó una lección similar: cuando la frontera sur se convierte en emergencia nacional, el espacio electoral de la derecha se ensancha, pero no se reparte de forma automática. El PP necesita que la crisis sea de Sánchez y no de la convivencia, porque en ese segundo escenario la ventaja es de Abascal.

El aterrizaje territorial no es menor: las once comunidades autónomas gobernadas por el PP y los grandes ayuntamientos populares miran a Ceuta como un aviso de lo que puede llegar al conjunto del territorio si el Gobierno mantiene su inacción. El próximo Comité de Dirección medirá si Feijóo logra imponer ese marco. La comparecencia de Grande-Marlaska y la sesión de control al Gobierno en septiembre serán las primeras pruebas visibles.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El desgaste del Gobierno por Ceuta no puede convertirse en un regalo para Vox; el PP debe combinar oposición dura con responsabilidad institucional.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: Pleno del Congreso de septiembre con la comparecencia de Grande-Marlaska y la sesión de control al Gobierno.