Feijóo fija «menos de un año» para el asalto a Moncloa: Génova activa el último tramo

El partido encara el curso político con la maquinaria orientada a municipales, autonómicas y generales y con la paz interna como principal activo. La estrategia territorial fija el foco en Asturias y Castilla-La Mancha.

Alberto Núñez Feijóo inaugura el curso político con una cuenta atrás explícita hacia Moncloa. Desde este sábado, el líder del PP tacha en su calendario los días que, según sus cuentas, le quedan al frente de la oposición: ‘Menos de un año’. Como máximo, de aquí a agosto de 2027, si Pedro Sánchez decide apurar hasta el final el plazo legal para convocar las próximas generales. La disyuntiva, tal y como la resumen en Génova, es ‘todo o nada’.

La expresión no es un eslogan de verano. Según fuentes de la cúpula popular citadas por La Razón y confirmadas a Moncloa.com por dirigentes del partido, el entorno del presidente asume que esta legislatura de oposición es la bala final. Después de la victoria pírrica de julio de 2023, cada inicio de curso estuvo marcado por la incertidumbre: la amnistía, los expedientes de corrupción y una parálisis parlamentaria que, en más de una ocasión, fabricó en Génova la falsa expectativa de un adelanto electoral.

Ahora la lectura interna ha cambiado. No importa si el desenlace llega en otoño, en primavera o en verano; el horizonte está nítido. ‘Está como una moto, sabe que su destino es gobernar’, sostienen los suyos. La confianza, sin embargo, convive con una advertencia clásica en el partido: nadie vende la piel del oso antes de cazarlo y, por muchas señales de agotamiento que den en el Ejecutivo, nada está decidido.

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El PP activa desde este lunes 31 de agosto la consigna de ‘máxima tensión, máxima movilización’. El partido se declara electoralizado, aunque en realidad lleva tres años con las espadas en alto: la tregua entre las europeas de 2024 y las autonómicas extremeñas de diciembre pasado duró poco más de un año, y las urnas no han dejado de marcar el ritmo de la política nacional.

El calendario territorial es la primera palanca del curso. La cita segura de mayo de 2027 —municipales y autonómicas— sirve para afinar el asalto a las plazas que aún se resisten: Asturias y Castilla-La Mancha. Antes, Génova quiere potenciar la agenda programática y completar un programa electoral que empezará a desvelarse a partir de enero, mes en el que el PP arrancará de manera oficiosa la campaña.

Feijóo no guarda balas: asume agosto de 2027 como fecha límite real y diseña el curso en clave de asalto final.

La paz interna y el tablero territorial: las ventajas con las que Génova encara la etapa decisiva

Uno de los argumentos que más pesan en la dirección nacional es, precisamente, la ausencia de ruido interno. La organización ha superado los sobresaltos de los últimos años, incluido el más doloroso: el relevo de Carlos Mazón en la Comunidad Valenciana. A falta de confirmación oficial, el cabeza de cartel será su sucesor, Juanfran Pérez Llorca, un movimiento que Génova lee como cerrado. El PP catalán, por su parte, quedó encarrilado con la elección de Alejandro Fernández en su último congreso.

Esa paz interna permite a Feijóo concentrar la energía en la Moncloa y, al mismo tiempo, en ensanchar la cuota de poder territorial del partido. Antes del verano, el PP reunió a sus aspirantes en las capitales de provincia; próximamente celebrará una cumbre con los candidatos autonómicos y los barones populares estudian un retiro de otoño como colofón antes de las urnas.

La relación con Vox, el flanco que Feijóo quiere normalizar antes de las generales

El otro gran activo del nuevo ciclo electoral, según los mandos de Génova, es la clarificación de la relación con Vox. Después de la última maratón autonómica, los populares vuelven a gobernar en coalición en cuatro comunidades, incluida Andalucía, la más simbólica. Para el PP, la convivencia de gobierno es una oportunidad de ‘normalizar’ la alianza con su único socio natural y de desactivar el discurso del miedo al que se agarra la izquierda.

Génova estrategia oposición

En la cúpula popular insisten en que esta vez ninguna convocatoria les cogerá por sorpresa, a diferencia de lo que ocurrió en 2023. El programa para las municipales, autonómicas y generales se cruzará con la agenda institucional, y la movilización se medirá semana a semana a partir de septiembre. La crisis de Ceuta ha reforzado el diagnóstico de que el Gobierno está agotado, pero la orden interna sigue siendo mantener la tensión sin dar por hecho el resultado.

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El Eje del Poder Popular

Observamos un giro relevante en la estrategia de Génova. Durante meses, Feijóo ha dosificado sus movimientos entre la presión parlamentaria y la gestión autonómica. Ahora, con el curso recién inaugurado, el mensaje se simplifica: ‘menos de un año’ y ‘todo o nada’. La lectura estratégica es inequívoca: la dirección nacional ha decidido concentrar todos los recursos discursivos, orgánicos y territoriales en un único objetivo, y lo hace con un calendario mental que no tiene precedentes desde la larga preparación de las generales de 2011, cuando el PP consolidó una alternativa casi un año antes de que se disolvieran las Cortes.

El pulso interno favorece esa apuesta. La salida de Mazón, lejos de convertirse en un foco de fractura, se ha gestionado por la vía del relevo ordenado, y la elección de Fernández en Cataluña cierra un debate que durante meses amenazó con consumir energía. El aterrizaje territorial es igualmente claro: Asturias y Castilla-La Mancha son los dos objetivos simbólicos para ensanchar el mapa autonómico, mientras la cumbre autonómica de otoño servirá para medir si los barones y la dirección nacional comparten el mismo pulso de campaña.

Riesgo no falta. La confianza en un desgaste irreversible del Ejecutivo puede convertirse en autocomplacencia, y los populares lo saben porque ya vivieron ciclos en los que la caída de Sánchez parecía inminente. La diferencia ahora es que la dirección nacional ordena no despegar el pie del acelerador. La próxima ventana crítica será la reincorporación de las Cortes y la votación del primer trámite parlamentario del nuevo período de sesiones, además de la confirmación oficial de las candidaturas autonómicas pendientes.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El proyecto de Feijóo encara el año decisivo con el partido alineado, el calendario controlado y una sola meta: Moncloa.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
  • Próximo hito: Cumbre con candidatos autonómicos y retiro de barones en otoño, antes del arranque programático de enero.