Salva la cena de entre semana: tortilla de calabacín fácil en 10 minutos

La clave está en pochar el calabacín a fuego lento antes de cuajar el huevo justo por fuera y jugoso por dentro. Suma cebolleta o hierbas frescas y tendrás una cena ligera lista antes de que llegue el reparto.

Todos conocemos ese momento: son las nueve, el estómago ruge y la nevera solo ofrece un calabacín triste y media docena de huevos.

La tortilla de calabacín es la respuesta, y no porque lo diga esta redacción: la receta que popularizó Liliana Fuchs en Directo al Paladar se apoya en un principio básico. Pochar la verdura con calma antes de cuajar el huevo convierte dos ingredientes humildes en una cena ligera y jugosa. Es prima hermana del zarangollo murciano, pero sin cebolla y con el calabacín como protagonista absoluto.

Lo que distingue a esta versión de otras tortillas de verduras es el equilibrio entre agua y grasa. El calabacín suelta líquido al calentarse, así que no hace falta añadir lácteos: solo paciencia para evaporar el exceso antes de cuajar.

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El secreto del éxito

  • Pochado lento, no fritura: cocina el calabacín a fuego medio-bajo hasta que suelte su agua y se ablande. Si lo doras demasiado, pierde jugosidad y la tortilla queda seca.
  • El punto exacto del huevo: bátelo solo con sal y viértelo cuando la verdura esté aún caliente. Cuájalo a fuego suave y retíralo cuando el centro aún tiemble un poco.
  • Cebolleta casi caramelizada: si tienes cinco minutos extra, póchala antes que el calabacín con un pelín de aceite. Ese dulzor natural equilibra el sabor terroso de la hortaliza.

Ingredientes

Para una tortilla familiar (cuatro raciones) o dos individuales generosas:

  • 2 calabacines medianos (unos 400 g)
  • 6 huevos medianos
  • 1 cebolleta grande
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal fina y pimienta negra
  • Opción: 50 g de queso rallado que funda bien, hierbas frescas como menta o perejil

Paso a paso

Pocha la cebolleta cortada en plumas finas con dos cucharadas de aceite en una sartén antiadherente, a fuego medio-bajo. El objetivo no es dorarla sino ablandarla, así que remueve de vez en cuando durante 5 minutos, hasta que se vea translúcida y empiece a despegarse de las paredes.

Lava los calabacines, sécalos, y córtalos en medias lunas de medio centímetro. Añádelos a la sartén, sube un punto el fuego y cocina 8-10 minutos removiendo de vez en cuando, hasta que estén tiernos y hayan soltado casi toda su agua. Sabrás que van bien cuando la sartén deja de tener líquido libre, pero el fondo sigue brillante por el aceite.

Cenar bien no significa pasar una hora entre sartenes: basta con dejar que el calabacín se poche tranquilo y que el huevo cuaje lo justo.

Mientras se pochan, bate los huevos con una pizca de sal y pimienta. No los batas en exceso: justo hasta que las claras y las yemas se integren. Si decides añadir queso, hazlo ahora para que se reparta y funda de forma uniforme.

Baja el fuego al mínimo, vierte los huevos batidos sobre la verdura caliente y remueve suavemente durante los primeros 10 segundos. Deja de remover y cocina sin tapa 3-4 minutos. La tortilla estará lista cuando los bordes estén cuajados y el centro aún se mueva ligeramente al menear la sartén.

Para darle la vuelta, coloca un plato llano sobre la sartén, invierte con seguridad y devuelve a la sartén con un hilo de aceite. Cocina 1-2 minutos por el otro lado, justo para sellar la superficie sin que pierda el interior jugoso. El aroma a calabacín pochado y huevo recién cuajado inundará la cocina: ese es el momento de retirarla.

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Variaciones y maridaje

Con una copa de verdejo o un rosado frío de Lanzarote, esta tortilla aguanta estupendamente. El calabacín pide blancos con acidez media, que limpian la untuosidad del huevo sin pisar el sabor.

Si no tienes cebolleta, salta ese paso y añade al calabacín un diente de ajo laminado en el último minuto de pochado. Ganas una nota más intensa sin sumar minutos.

Si buscas una versión para llevar, deja que la tortilla se temple antes de cortarla en porciones: así no se rompe y gana consistencia para el tupper.

En la nevera aguanta 3 días cubierta con film. Para recalentarla, sartén a fuego bajo o un minuto de microondas al 50%: el huevo vuelve a estar jugoso sin resecarse.

Diez minutos bien invertidos y una cena que no sabe a prisa.