España y Marruecos comparten una frontera de pocos kilómetros y una rivalidad que se remonta a finales del siglo XV, cuando la Corona de Castilla comenzó a instalar posiciones estables en el norte de África. La lista que sigue recorre los episodios en los que esa pugna derivó en un enfrentamiento abierto: de la ocupación de Melilla en 1497 a la crisis del islote de Perejil en 2002, con los sitios de Ceuta, la guerra de Tetuán, la guerra de Ifni-Sáhara y la Marcha Verde como hitos intermedios.
El criterio es cronológico y restrictivo: se incluyen solo los choques con uso de la fuerza, despliegue militar o reclamación explícita de soberanía sobre un territorio —presidios, plazas, colonias y peñones—, y quedan fuera las crisis diplomáticas o migratorias. El conjunto muestra cómo el eje del conflicto se desplazó de la costa norteafricana al Sáhara y a los islotes, y cómo la independencia de Marruecos en 1956 cambió su naturaleza: de la pugna entre una potencia colonial y las cabilas a un contencioso entre dos Estados.
2Los sitios de Ceuta (1694-1727)
El sitio de Ceuta, conocido como el sitio de los Treinta y Tres Años, es el enfrentamiento hispano-marroquí más prolongado de la historia y el que mejor resume la pugna entre ambas coronas por el control del estrecho de Gibraltar. Comenzó el 23 de octubre de 1694, cuando el sultán alauí Muley Ismaíl encomendó al gobernador Alí ben Abdalá la conquista de la plaza, después de haber tomado La Mamora, Tánger, Larache y Arcila. Las fuerzas marroquíes ocuparon el campo exterior y lo roturaron para abastecer a un ejército que llegó a reunir decenas de miles de hombres, mientras la guarnición española, de unos 3.000 efectivos en 1694, quedaba bloqueada por tierra pero no por mar, lo que le permitió recibir refuerzos y víveres desde Andalucía y sostener la resistencia durante décadas.
El cerco se dio por finalizado el 22 de abril de 1727, cuando una salida de reconocimiento comprobó que el campamento marroquí estaba vacío tras la muerte de Muley Ismaíl y la desintegración de sus tropas por las luchas sucesorias. Con 33 años, es el asedio más largo registrado, por delante del de Candía (21 años), y terminó con una victoria decisiva española que consolidó la españolidad de Ceuta, ciudad de origen portugués. Coincidió con la Guerra de Sucesión, con el apoyo de ingenieros y artillería franceses a los sitiadores, con el respaldo británico tras la caída de Gibraltar en 1704 —que cortó la principal vía de abastecimiento— y con episodios como el asalto marroquí a la Plaza de Armas en julio de 1695, lo que lo convierte en pieza central de la rivalidad entre España y Marruecos.
