Claves de los conflictos entre España y Marruecos a lo largo de la historia

España y Marruecos comparten una frontera de pocos kilómetros y una rivalidad que se remonta a finales del siglo XV, cuando la Corona de Castilla comenzó a instalar posiciones estables en el norte de África. La lista que sigue recorre los episodios en los que esa pugna derivó en un enfrentamiento abierto: de la ocupación de Melilla en 1497 a la crisis del islote de Perejil en 2002, con los sitios de Ceuta, la guerra de Tetuán, la guerra de Ifni-Sáhara y la Marcha Verde como hitos intermedios.

El criterio es cronológico y restrictivo: se incluyen solo los choques con uso de la fuerza, despliegue militar o reclamación explícita de soberanía sobre un territorio —presidios, plazas, colonias y peñones—, y quedan fuera las crisis diplomáticas o migratorias. El conjunto muestra cómo el eje del conflicto se desplazó de la costa norteafricana al Sáhara y a los islotes, y cómo la independencia de Marruecos en 1956 cambió su naturaleza: de la pugna entre una potencia colonial y las cabilas a un contencioso entre dos Estados.

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La Guerra de África o de Tetuán (1859-1860)

Fuente: IA

El conflicto nació de la tensión acumulada en los presidios españoles del norte de África. Desde mediados del siglo XIX las cabilas del Rif hostigaban de forma intermitente Ceuta y Melilla, y en 1859 España decidió fortificar los alrededores de Ceuta. La destrucción de parte de esas obras por un grupo de anyerinos en la noche del 10 al 11 de agosto de 1859 dio pie a un ultimátum. Aunque el sultán Mulay Muhammad se mostró dispuesto a satisfacer las exigencias españolas, el presidente del Consejo y ministro de la Guerra, Leopoldo O’Donnell, declaró la guerra el 22 de octubre, con el visto bueno de Francia y Reino Unido. La campaña duró cuatro meses: desembarco en Ceuta en noviembre, victoria en los Castillejos —que dio a Juan Prim el marquesado—, toma de Tetuán el 6 de febrero de 1860 y batalla de Wad Ras el 23 de marzo. De los alrededor de 4.000 muertos españoles, dos tercios fallecieron por el cólera y otras enfermedades, no en combate.

El Tratado de Wad-Ras, firmado en Tetuán el 26 de abril de 1860, cerró la guerra con una victoria española contundente. Marruecos aceptó una indemnización de 400 millones de reales, pagadera en plazos; hasta su liquidación, España ocupó Tetuán. También se ampliaron los términos de Ceuta y Melilla, se cedió a perpetuidad el territorio de Santa Cruz de la Mar Pequeña —identificado con Ifni, que no se ocupó hasta 1934— y se reconocieron ventajas comerciales a España como nación más favorecida. El episodio merece figurar en la lista porque fija el arranque del ciclo contemporáneo de enfrentamientos hispano-marroquíes: fue la primera de las cuatro rupturas entre ambos gobiernos en poco más de medio siglo, con Ceuta y Melilla como detonante. Consolidó la posición española ante el sultanato, dio a O’Donnell el título de duque de Tetuán y alimentó una ola de patriotismo equiparable a la de la Guerra de la Independencia, aunque las presiones británicas obligaron a evacuar Tetuán en 1862.