El enfrentamientos en la víspera de la Diada en Barcelona: tres detenidos y 13 mossos heridos

El acto de Aliança Catalana reunió a unas 2.500 personas de la izquierda antifascista y a medio millar de simpatizantes de Sílvia Orriols. Los Mossos desplegaron un cordón de seguridad y escoltaron a la líder ultraderechista ante los lanzamientos de objetos.

La víspera de la Diada dejó enfrentamientos en Barcelona: tres detenidos y 13 agentes de los Mossos d’Esquadra heridos durante la concentración de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres.

Por qué el Fossar de les Moreres concentra la tensión de la Diada

El acto reunió a medio millar de simpatizantes de Aliança Catalana, con su líder Sílvia Orriols al frente, y a unos 2.500 manifestantes de la izquierda antifascista. Los dos bloques quedaron separados por un amplio dispositivo de los Mossos d’Esquadra.

La llegada de Orriols, poco antes de las cinco de la tarde, desató aplausos y cánticos de ‘presidenta, presidenta’ entre los suyos. Desde el otro lado, los radicales protestaban y algunos lograron burlar el cordón policial para intentar sabotear el discurso. Fueron interceptados antes de conseguirlo.

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En el paseo del Born, la mayoría de los asistentes se situaba con consignas cruzadas de alto voltaje. Contra Orriols se escucharon soflamas a favor de Terra Lliure y lemas como ‘Sílvia Orriols rata fascista’ o ‘fuera Aliança del Fossar’. Del lado ultraderechista respondieron con un escueto: ‘Menos okupar y más trabajar’.

Eso sí, en algún momento los dos grupos coincidieron en un cántico común: ‘Ni Francia, ni España, países catalanes’. También ondearon banderas independentistas y, entre los antifascistas, algunas de Palestina.

Al acabar el acto, la policía escoltó a Orriols por el Pla de Palau entre lanzamientos de objetos. Su escolta desplegó grandes paraguas negros para protegerla. Después blindó la zona donde estaba su vehículo y los autocares de Aliança Catalana.

La víspera de la Diada no solo midió la tensión en la calle: volvió a situar a la extrema derecha independentista en el centro del tablero político catalán.

El dispositivo policial y el balance de heridos

Hacia las 17:00 horas, los Mossos identificaron a dos mujeres en una terraza de la Catedral del Mar con dos maletas. En una de ellas hallaron un extintor con pintura presuntamente preparado para lanzarlo. Ambas quedaron investigadas por desórdenes públicos.

Una hora después, varios jóvenes lanzaron polvo de colores contra los concentrados. Tras ser identificados, los cuatro autores quedaron investigados por desórdenes públicos. El balance final fue de tres detenidos, varios identificados y 13 agentes de la Brigada Móvil (BRIMO) heridos leves.

Además, al menos dos periodistas fueron agredidos. El fotógrafo Jordi Borràs, según denunció el Grup de Periodistes Ramon Barnils, y una reportera que recibió un golpe en la cámara por el lanzamiento de un fuet. También se escucharon soflamas contra TV3, a la que los ultraderechistas consideran manipuladora.

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Lectura política: la extrema derecha independentista marca la agenda

El episodio no es un hecho aislado. El Fossar de les Moreres es, desde hace años, el punto de fricción simbólica de la víspera de la Diada. La asistencia de Aliança Catalana obliga a los Mossos a repetir un dispositivo casi idéntico al de 2025 y convierte un acto de ofrenda floral en una pugna por el relato independentista.

Lo que observamos es una doble tensión. Por un lado, la izquierda antifascista intenta reventar un acto que considera una provocación. Por otro, Aliança Catalana logra algo que sin esa respuesta no tendría: protagonismo nacional en la víspera de la Diada y una imagen de asedio que refuerza su discurso de víctima frente a la ‘casta política’ y los ‘traidores’ del procés.

En su discurso, Orriols culpó a los dirigentes del procés de traición por la ‘desnacionalización’ de Cataluña y arremetió contra los privilegios de la clase política. Citó el himno nacional: ‘Atrás esta gente tan ufana y tan superba. Un mensaje, dijo, que remite a un tiempo en el que los dirigentes no vendían el país para tener grupo propio en el Congreso ni para conservar 200 cargos en la administración catalana.

El contexto lo complica todo: la Diada llega en un momento de negociación presupuestaria y de debate abierto sobre la financiación singular. La irrupción de Aliança Catalana en la calle no es solo un asunto de orden público. Alimenta el discurso de quienes en ERC, Junts y el PSC prefieren no hablar de los extremos mientras acaparan la agenda. Cosas de la víspera.

El hito que marcará la próxima sesión de control será ver si el Govern de Salvador Illa opta por desmarcarse condenando el acto o si, por el contrario, guarda silencio para no abrir un frente con el independentismo. Esta redacción seguirá de cerca la comparecencia del conseller de Interior, que aún no ha confirmado fecha.