La relación entre la Casa del Rey y el Gobierno se mide en actos concretos: quién propone el candidato a la investidura, quién decide el contenido del mensaje de Nochebuena, cómo se sanciona una ley o qué lugar ocupa cada autoridad en un acto compartido. En varios de esos frentes no hay una norma que zanje la disputa, sino una costumbre, un reglamento o una lectura del texto constitucional que Zarzuela aplica y que Moncloa discute.
El criterio de esta lista no es la repercusión mediática de cada roce, sino la solidez jurídica de la posición que defiende la Casa del Rey. El punto de partida es el reparto que fija la Constitución: el artículo 99 reserva al Rey la ronda de consultas y la propuesta de candidato a la investidura; el 62 le atribuye sancionar y promulgar las leyes; el 63 le sitúa en la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales. A ello se suma el Real Decreto 2099/1983, que ordena las precedencias, y una práctica no escrita, como la autoría íntegra del mensaje de Nochebuena. La lista se queda con los cinco terrenos donde esa frontera se ha hecho visible.
1Quién propone y cuándo: la ronda de consultas y el calendario de la investidura
El artículo 99 de la Constitución reserva al Rey, y no al Gobierno, la decisión sobre quién se somete al debate de investidura: tras escuchar a los representantes de los grupos con representación parlamentaria, el Jefe del Estado propone un candidato a través del presidente del Congreso. La Carta Magna no fija plazos para esa ronda, de modo que es Zarzuela quien decide cuándo abrirla. En agosto de 2023, ya constituidas las Cortes, Francina Armengol informó al Rey el día 18 y la Casa del Rey publicó esa misma jornada su propio calendario: audiencias los días 21 y 22, en orden de menor a mayor respaldo y con horarios cerrados —UPN, Coalición Canaria, PNV y Sumar el lunes; Vox, PSOE y PP el martes—. Moncloa no fijó ni las fechas ni el orden. Cuatro formaciones (ERC, Junts, EH Bildu y BNG) declinaron acudir, sin que eso alterara el plan diseñado por Zarzuela.
Ese control del calendario se hizo aún más visible en la segunda ronda, convocada para el 2 y 3 de octubre de 2023 tras fracasar las dos votaciones de Alberto Núñez Feijóo, el 27 y el 29 de septiembre. Zarzuela anunció las citas en cuanto recibió de nuevo a Armengol y, el 3 de octubre, propuso a Pedro Sánchez amparándose en el artículo 99 y con el límite del 27 de noviembre, dos meses después de la primera votación fallida. El Rey ya había ejercido antes esa capacidad de decidir el «cuándo»: en abril de 2016, constatada la falta de apoyos, Felipe VI no propuso a ningún candidato y la disolución de las Cortes condujo a repetir elecciones el 26 de junio. Que sea el Palacio de la Zarzuela —y no La Moncloa— quien marque tiempos y nombres es, en cada investidura, la frontera entre ambas instituciones.
