La relación entre la Casa del Rey y el Gobierno se mide en actos concretos: quién propone el candidato a la investidura, quién decide el contenido del mensaje de Nochebuena, cómo se sanciona una ley o qué lugar ocupa cada autoridad en un acto compartido. En varios de esos frentes no hay una norma que zanje la disputa, sino una costumbre, un reglamento o una lectura del texto constitucional que Zarzuela aplica y que Moncloa discute.
El criterio de esta lista no es la repercusión mediática de cada roce, sino la solidez jurídica de la posición que defiende la Casa del Rey. El punto de partida es el reparto que fija la Constitución: el artículo 99 reserva al Rey la ronda de consultas y la propuesta de candidato a la investidura; el 62 le atribuye sancionar y promulgar las leyes; el 63 le sitúa en la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales. A ello se suma el Real Decreto 2099/1983, que ordena las precedencias, y una práctica no escrita, como la autoría íntegra del mensaje de Nochebuena. La lista se queda con los cinco terrenos donde esa frontera se ha hecho visible.
2El discurso de Nochebuena: el mensaje que Moncloa no lee antes de que se grabe
El mensaje de Nochebuena es la intervención más importante y más personal del año para Felipe VI, y también aquella en la que el reparto de autoría entre Zarzuela y Moncloa se inclina más hacia el Palacio. A diferencia de los discursos y comparecencias que prepara el Ejecutivo, este se redacta en Zarzuela desde los primeros días de diciembre y coloca al Gobierno en un segundo plano. El artículo 64 de la Constitución obliga a que los actos del Rey estén refrendados por el presidente o por los ministros competentes, de modo que el borrador pasa por Moncloa para recibir sugerencias y el visto bueno. Pero los especialistas en Casa Real coinciden en que el de Nochebuena es el discurso con más autoría propia de Zarzuela y aquel en el que el Ejecutivo tiene menos margen para intervenir.
La grabación se cierra unos días antes del 24 —en 2025, el 22 de diciembre— y no se emite hasta las 21:00. Zarzuela despliega medidas para evitar filtraciones: el texto se facilita a los medios embargado horas antes, con la condición de no publicarlo hasta que concluya la emisión. Pese al celo, en 2025 hubo un fallo: la propia web de Casa Real mantuvo visible el discurso íntegro durante un rato y lo retiró antes de las cuatro de la tarde. Ese año el mensaje llegó con novedades de fondo: por primera vez Felipe VI lo pronunció de pie, desde el Salón de Columnas del Palacio Real, con 1.126 palabras y nueve minutos, su versión más breve. La línea roja es que Zarzuela reserva este espacio para lanzar sus propios mensajes, sin que el Ejecutivo lo convierta en un canal más.
