Jorge Buxadé ha defendido ante el pleno que Ceuta y Melilla son España y ha cifrado en 15.000 los irregulares en Schengen.
La réplica de Buxadé a la Comisión Europea
En la sesión sobre Ceuta celebrada en Estrasburgo este 15 de septiembre, el eurodiputado de Vox ha calificado la situación como una agresión territorial, no como una simple llegada irregular. Según ha recogido La Gaceta, Buxadé ha subrayado que Ceuta es española desde 1580, antes de que existiera el Reino de Marruecos, y ha asegurado que seguirá siéndolo. Para el dirigente de Vox, la defensa de Ceuta y Melilla no admite matices. ‘Es un acto de invasión territorial, ocupación ilegal y violenta de una parte de España’, ha afirmado ante el comisario Magnus Brunner.
Frente a la tesis de la Comisión, Buxadé ha introducido una cifra clave: 15.000 personas permanecen ahora de forma irregular dentro del espacio Schengen, la zona europea de libre circulación sin controles internos. ‘Hable con el que le hace los papeles, porque Ceuta y Melilla son España y Ceuta y Melilla están en Schengen’, ha espetado al comisario, que previamente había agradecido a Marruecos su cooperación. Según Buxadé, ‘después de siete años aún se siguen creyendo las mentiras de Sánchez’. Para Vox, la ausencia de una condena clara al reino alauí responde a la complicidad del Gobierno de España.
La propuesta de Vox no se limita a denunciar. El eurodiputado ha pedido formalmente suspender el acuerdo de asociación con Marruecos y todos los acuerdos internacionales salvo los de retorno y expulsión. También ha reclamado cortar los pagos pendientes al reino alauí, suspender la expedición de visados para nacionales marroquíes y frenar la concesión de permisos de residencia. ‘Eso es defender España. Eso es defender Europa. Y lo demás es contribuir al negocio de las mafias’, ha concluido.
En su intervención, Buxadé ha acusado a Pedro Sánchez de comportarse ‘como un agente de Marruecos’ y ha calificado al PSOE de ‘quinta columna’. La acusación llega después de que el comisario europeo de Inmigración asegurase que ‘nadie entró en Schengen’ pese a que miles de irregulares siguen en Ceuta. En esa denuncia se inserta la referencia a ‘las niñas y adolescentes violadas sistemáticamente por los invasores en Ceuta’, un argumento que Vox presenta como parte de un acto genuino de guerra híbrida, la combinación de presión migratoria y reivindicaciones territoriales.
El pulso con Bruselas y la posición del Gobierno
La propuesta de Buxadé tendrá un alcance limitado en la Eurocámara: la Comisión Europea no tiene previsto abrir ahora un conflicto con Marruecos, un socio clave para la gestión migratoria. Sin embargo, la declaración sirve a Vox para marcar perfil propio dentro de Patriotas por Europa, el grupo al que pertenece la delegación. La estrategia pasa por ensanchar el debate con un discurso de soberanía nacional. La Comisión Europea, por su parte, mantiene su agradecimiento a Marruecos por la cooperación en el control de flujos.
La intervención de Buxadé obliga a la Eurocámara a elegir entre la defensa de la soberanía y una cooperación con Marruecos que Vox considera inaceptable.
La estrategia de Vox en la Eurocámara
Vox convierte el caso de Ceuta en un pulso de soberanía que conecta con su discurso nacional. Frente a la narrativa de la Comisión, que insiste en cooperar con Marruecos, el partido reclama una respuesta europea basada en la integridad territorial y en el fin de los pagos. Esa reivindicación recuerda a otras iniciativas de Vox en el Congreso de los Diputados, donde el partido ha condicionado apoyos a medidas contundentes contra la inmigración irregular. En 2024, Vox ya rompió acuerdos autonómicos con el PP por discrepancias en inmigración, lo que demuestra su disposición a elevar el listón.
El precedente es claro. La dirección de Vox ya endureció su posición migratoria tras las entradas masivas en Ceuta y Melilla, y mantiene que la seguridad de las ciudades autónomas exige prioridad absoluta. En la Eurocámara, Buxadé ha llevado ese argumento al debate comunitario con un matiz: la inmigración se presenta como un instrumento de presión política de Marruecos. Es decir, como un acto de guerra híbrida, no como una crisis humanitaria. La legislatura anterior ya demostró la capacidad del partido para situar la inmigración en el centro del debate.
El cierre de la intervención confirma la línea de fondo. Al denunciar la omisión de cualquier referencia a las niñas y adolescentes agredidas en Ceuta, Buxadé introduce su versión más dura. Esa afirmación refuerza la idea de Vox: la Unión Europea no protege a los españoles que viven en las ciudades autónomas. Los próximos debates migratorios en la Eurocámara dirán si esa presión logra recortar el margen de indiferencia.

