EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Congreso rechazó la toma en consideración de la proposición de ley de Sumar contra la compra de vivienda por personas jurídicas. Es la segunda vez en la legislatura.
- ¿Quién interviene? PP, Vox y Junts votaron en contra; PSOE y PNV se abstuvieron. Alberto Ibáñez defendió la norma por Sumar.
- ¿Qué importa? La abstención socialista, pese a no decidir la votación, evidencia una nueva tensión de fondo en el gobierno de coalición.
La ley de vivienda de Sumar ha vuelto a decaer en el Congreso de los Diputados. La abstención del PSOE, confirmada a última hora tras un primer gesto de apoyo, describe una nueva fisura en la coalición que ni siquiera la aritmética parlamentaria pudo disimular.
La norma que ya conoce el marcador del Congreso
La toma en consideración ha sido rechazada con los votos en contra de PP, Vox y Junts, y la abstención de PSOE y PNV. La derrota no dependía del voto socialista: la oposición de la derecha y de Junts era suficiente para bloquear el debate. Sin embargo, el recorrido de la iniciativa no deja de repetirse. Sumar ya había presentado la misma norma en noviembre del año pasado, con idéntico resultado y los mismos bloques de voto.
Esa repetición convierte la votación en algo más que un trámite. La propuesta busca prohibir que personas jurídicas —fondos de inversión y sociedades— compren inmuebles para especular con ellos en el mercado del alquiler. No fue un debate sobre el contenido final: se votaba únicamente si la Cámara empezaba a tramitarla.
Las fuentes de Sumar relatan que el PSOE llegó a confirmar su apoyo a la toma en consideración y que rectificó horas antes de la votación. La abstención socialista ya se había producido en noviembre, pero en esta segunda ocasión la duda interna se percibió hasta el último momento.
El hecho de que se votara únicamente la toma en consideración dejaba margen para enmiendas: si Junts quería proteger a cooperativas y administraciones, podía haberlo planteado en la tramitación. Su voto en contra, sin embargo, cierra esa puerta desde el primer filtro y reduce la discusión a un pulso de posiciones previas.
Alberto Ibáñez, diputado de Sumar, apeló directamente al PSOE y al PNV a «cambiar su voto de la abstención al sí». Lo hizo con un argumento parlamentario y de coalición: «la ciudadanía necesita ver que somos capaces de ceder, de avanzar y de acordar entre diferentes».
La diputada socialista Irene Jódar evitó desvelar el voto y centró su intervención en el plan estatal de vivienda, dotado con más de 7.000 millones de euros. Citó la apertura de la web de Casa 47, con una oferta inicial de unas 800 viviendas en alquiler desde 350 euros al mes, y defendió el derecho a la vivienda «acorde a la ley y al ordenamiento jurídico existente». No respondió al fondo de la prohibición.
El PSOE llegó a confirmar su apoyo a la medida y lo rectificó horas antes: la coalición pierde una votación y una certeza.
La abstención socialista y el ruido de las derechas
El portavoz del PP, Miguel Ángel Sastre, calificó el texto de «versión terrorífica» y «doble chapuza». Recordó que casi nueve de cada diez viviendas las compran personas físicas y sostuvo que la norma atacaría solo al 10%. «Después de años de zancadillas inútiles a la mayoría de propietarios pretenden solucionar el problema atacando solo al 10%», ironizó.
Desde Junts, Marta Madrenas rechazó la redacción y avisó de que perjudicaría a cooperativas, ayuntamientos, la Generalitat y las empresas públicas. Vox, con Carlos Hernández Quero, habló de «chapuza legislativa» y cargó contra la oferta «pírrica» de Casa 47.
La Dinámica de Coalición
Dentro de Sumar, la votación se lee como una confirmación: la formación puede marcar agenda, pero no consigue arrastrar al socio mayoritario en vivienda. No hubo fractura entre confluentes en esta ocasión, aunque la soledad parlamentaria de la propuesta refuerza la idea de que la política de vivienda se ha convertido en el espejo de las distancias internas del Gobierno.
Para el PSOE, la abstención es un equilibrio frágil: ni apoya una prohibición que puede ser leída como intervención dura sobre la propiedad, ni se opone explícitamente a un socio que insiste en bandera propia. La repetición —segunda caída en diez meses— deja a Sumar sin victoria simbólica y a la coalición con una cuenta pendiente que no se resolverá con discursos, sino en la negociación de medidas económicas y presupuestarias.
La aritmética repite el mensaje: Sumar puede registrar la agenda, pero no puede aprobarla en solitario. La vivienda ha dejado de ser un punto programático para convertirse en el escenario donde la coalición mide cuánto puede ceder cada parte sin romper el equilibrio.
La proyección es clara: sin un acercamiento del PNV o de Junts, la tercera vez sería también una derrota. La verdadera batalla no se librará solo en el hemiciclo, sino en la capacidad de Sumar para trasladar esta tensión a la negociación del próximo decreto de vivienda sin que el choque rompa la coalición.
Ficha del Caso
- El caso: Proposición de ley de Sumar para prohibir la compra de vivienda por personas jurídicas con fines de negocio. El Congreso rechazó su toma en consideración por segunda vez.
- Datos importantes: PP, Vox y Junts votaron en contra; PSOE y PNV se abstuvieron. La norma ya decayó en noviembre pasado. El plan estatal de vivienda citado por el PSOE incluye más de 7.000 millones.
- Resumen: La abstención socialista no decidió la votación, pero evidencia la dificultad del gobierno de coalición para compartir posición en vivienda y deja a Sumar sin una victoria parlamentaria que traccionar.

