Adiós a pagar de más: la OCU desvela el supermercado más barato de España y está en Aldaia

El informe anual de la OCU coloca el Alcampo del Centro Comercial Bonaire, en Aldaia, como el establecimiento más económico del país. La distancia con los Sánchez Romero de Madrid se traduce en 1.310 euros al año para una cesta de 244 productos.

Todos hemos vivido esa escena: llegas del supermercado, dejas las bolsas sobre la encimera, miras el ticket y la cuenta no sale. La compra de la semana se ha comido otra vez el presupuesto y la sensación es que cada vez cunde menos.

La buena noticia es que hay un mapa. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) acaba de publicar un año más su comparativa de precios y el supermercado más barato de España está en Aldaia, en Valencia. En concreto, en el hipermercado Alcampo del Centro Comercial Bonaire, el mismo que la DANA del 29 de octubre de 2024 arrasó y que obligó al establecimiento a echar la persiana durante 45 días.

El segundo puesto es para otro Alcampo, el de Coia, en Vigo. En el extremo opuesto, y sin sorpresas, siguen los Sánchez Romero de Madrid, que llevan años ocupando el podio de la cesta más cara del país. Con los mismos productos, la diferencia entre uno y otro se traduce en 1.310 euros al año.

Publicidad

El secreto del éxito

  • Compara establecimientos, no cadenas: el Alcampo de Aldaia no tiene por qué tener los mismos precios que el de tu barrio. La unidad de medida real es el punto de venta concreto.
  • Vigila los frescos: pescado, fruta y carne han subido en las tres categorías y son los que más varían de un súper a otro. Ahí se decide la factura final.
  • Comprueba el IPC de tu cadena: dos enseñas lo han superado y ocho lo han bajado. Saber en qué lado está la tuya es medio ahorro.

Por cadenas, las más económicas son Supermercados Dani —la más barata de todas—, Family Cash, Tifer, Alcampo y Supeco. En el otro lado de la balanza, la compra se encarece en Hipercor, El Corte Inglés, Supercor y Sánchez Romero, un club selecto del que nadie se ha movido en los últimos años.

Ojo con las subidas silenciosas: BM Urban y Ahorramás han incrementado sus precios por encima del IPC, mientras que ocho cadenas los han bajado. Entre las que menos aprietan hay nombres de uso diario como Mercadona, Lidl, Aldi o Consum. Ahí está la letra pequeña del ahorro.

El código postal pesa hoy más que cualquier tarjeta de fidelización: la misma cesta puede costar 1.310 euros más al año según dónde se llene.

Los números que hay detrás de la lista

Las ciudades más baratas vuelven a estar en la Comunidad Valenciana: Torrent, Villarreal y Santa Pola, una por provincia. Las más caras se concentran en Getxo, Pozuelo de Alarcón, Majadahonda y Cerdanyola del Vallés; las tres primeras figuran, además, entre los municipios con mayor renta per cápita de España.

El ranking no sale de la nada. La OCU rastrea cada año más de 100.000 precios en 690 establecimientos —online incluidos— repartidos por 189 ciudades, con una cesta media de hasta 244 productos que cubren 80 categorías distintas. Es una fotografía bastante fiel de lo que cuesta llenar el carro en cada rincón del país.

Ahora bien, los 1.310 euros de ahorro son una media nacional y conviene cogerla con pinzas. En Madrid, cambiar el supermercado más caro por el más barato de la ciudad puede llegar a suponer 4.380 euros anuales. En Mieres (Asturias) la diferencia se queda en 381 euros, y en Puerto Real (Cádiz) o Torre Pacheco (Murcia) ronda los 434 y los 452 euros, respectivamente.

Hay un detalle que me toca de cerca y que conviene subrayar: los frescos. Pescado, fruta y carne han subido en las tres categorías, y son justo los productos donde más se nota el salto de un establecimiento a otro. Ahí es donde una cesta barata deja de ser un eslogan y se convierte en dinero contante y sonante.

Publicidad

Variaciones y maridaje: cómo aplicar la comparativa a tu compra

Si el súper más económico de tu ciudad te pilla a media hora, no hace falta mudar la compra entera. Una opción intermedia que funciona es repartirla: frescos y marca blanca en el establecimiento barato y el resto en el de siempre.

Para quien va con el tiempo justo, la versión express es la compra online con recogida en tienda: se paga lo mismo que en la línea de cajas y se elimina el paseo por los pasillos, que es donde se cuelan la mitad de los caprichos.

Y para conservar el ahorro, nada supera a la lista escrita y al menú semanal. Suena de abuela, pero es lo único que he visto funcionar de verdad: el ticket baja más por organizarse que por cambiar de enseña.