La jubilación del juez Peinado cierra el ‘caso Begoña Gómez’. El magistrado Juan Carlos Peinado, instructor de la causa abierta contra la esposa del presidente del Gobierno, cuelga la toga este domingo tras cumplir 72 años, la edad máxima que fija la ley para seguir ejerciendo. Se marcha seis días después de sentar por primera vez en el banquillo a la pareja de un presidente.
Su nombre era un completo desconocido en abril de 2024, cuando asumió la instrucción. Hoy es una de las figuras más controvertidas de la reciente historia judicial española. Visto como un héroe por un sector de la derecha, señalado como prevaricador por el Ejecutivo y por las fuerzas de izquierdas, y criticado en público —y mucho más en privado— dentro de la propia carrera jurídica.
Una instrucción que marcó dos años de vida política
Peinado tomó las riendas del caso en abril de 2024 y lo convirtió, en pocos meses, en un asunto de Estado. La causa contra Begoña Gómez pasó de ser un procedimiento discreto a copar portadas, sesiones de control y debates parlamentarios. Por primera vez, la pareja de un presidente del Gobierno en activo se sienta en el banquillo. Cierra una etapa.
La decisión de llevar el caso a juicio oral, adoptada hace apenas seis días, marca el punto culminante de esa instrucción. El Ejecutivo sostiene desde el inicio que la causa respondió a una utilización política de la justicia y ha cuestionado abiertamente la actuación del instructor, al que atribuye un uso desproporcionado de sus facultades.
La carrera judicial contempla la jubilación forzosa a los 72 años, un umbral que Peinado alcanza justo ahora. Ese detalle casi burocrático cierra de golpe una etapa abierta hace dos años, sin margen para la prórroga. El régimen de jubilación de la carrera judicial convierte la fecha en un cierre tan súbito como inevitable.
Qué cambia para el Gobierno y para la causa

Con la salida del instructor, la causa entra en una fase procesal que se decidirá lejos de su firma. El legado que deja no se mide solo por las resoluciones dictadas, sino por el modo en que ha instalado el debate sobre los límites de la instrucción penal en España. En esta redacción entendemos que el asunto obliga a una reflexión serena sobre el papel de la justicia y sobre su exposición mediática.
Cerrar una instrucción no equivale a ganar una batalla: devuelve al debate público lo que nunca debió salir de los tribunales.
El calendario no perdona. Las acusaciones y las defensas ya trabajan con los plazos de la nueva fase, mientras el foco mediático se desplaza hacia el tribunal que herede el caso. Lo que observamos es una causa que, tras dos años de ruido, afronta ahora su tramo más técnico y menos espectacular.
El Eje del Poder Socialista
La salida de Peinado llega en un momento delicado para la relación entre el Gobierno socialista y el poder judicial. Ferraz ha defendido sin fisuras el respeto a las resoluciones de los tribunales, pero también ha reclamado una reflexión sobre la politización de determinadas causas. Es la línea que Pedro Sánchez ha mantenido en cada comparecencia: ni un ataque frontal a la justicia, ni una renuncia a señalar lo que la dirección federal considera un uso partidista de los procedimientos.
El Grupo Parlamentario Socialista ha hecho de la defensa de la separación de poderes una de sus señas de identidad en esta legislatura. La posición del GPS del Congreso y de la dirección de Ferraz coincide en el diagnóstico: el problema no son los jueces, sino la utilización política de los tiempos y las filtraciones. Los barones autonómicos, de García-Page a Barbón, se han alineado con esa línea institucional sin estridencias.
El aterrizaje territorial de este cierre es claro. En las comunidades gobernadas por el PSOE, la prioridad sigue siendo la gestión y la defensa del Estado del bienestar frente al ruido judicial. Ferraz ha pedido a sus federaciones no entrar al trapo de cada resolución y concentrarse en lo que de verdad afecta a los ciudadanos: sanidad, vivienda, educación y empleo. Cosas de la carrera judicial.
A medio plazo, el reto del PSOE es doble. De un lado, sostener la institucionalidad sin renunciar a la crítica cuando la crítica es legítima. Del otro, evitar que el desgaste judicial contamine el discurso de la próxima cita con las urnas. La historia reciente del partido demuestra que la serenidad institucional ha rendido más réditos que el choque frontal: así ocurrió en en la moción de censura de 2018 y así lo entiende hoy la dirección federal.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Defensa de la separación de poderes y de la institucionalidad frente al uso partidista de la justicia.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Reparto de la causa al tribunal que herede la instrucción tras la jubilación de Peinado.

