La Casa del Rey anunció este jueves que Felipe VI y la Reina Letizia visitarán las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre. La respuesta desde Marruecos llegó el mismo día. La agencia Hespress, uno de los digitales de referencia del país vecino, presentó el desplazamiento como una visita a los ‘enclaves ocupados’, la fórmula que parte de la prensa marroquí emplea desde hace años para nombrar a las dos ciudades.
El anuncio salió de Zarzuela con un matiz que conviene retener: la fecha se acordó de forma consensuada entre el Gobierno y la Casa Real. No es un detalle menor. Cualquier desplazamiento del Jefe del Estado a los dos territorios entraña hoy una lectura de política exterior.
Todo tiene un precedente claro. La última visita de la Corona a Ceuta y Melilla se remonta a noviembre de 2007, cuando Juan Carlos I y la Reina Sofía recorrieron ambos territorios los días 6 y 7. Desde entonces, diecinueve años sin repetir el gesto. La decisión de entonces desencadenó una crisis diplomática de largo recorrido entre Madrid y Rabat.
La reacción marroquí fue contundente. El rey Mohamed VI calificó el viaje de ‘paso contraproducente’ y sostuvo que suponía un ataque a los sentimientos patrióticos de la población marroquí. En un comunicado difundido por la agencia estatal MAP, el monarca situó además la visita en una ‘era sombría’ que, a su juicio, debía darse por superada.
Nada de esto resulta inédito en el vocabulario de la prensa marroquí. Parte de los medios del país emplea de forma habitual la expresión ‘ciudades ocupadas’ para referirse a Ceuta y Melilla, en línea con la posición de Rabat sobre la soberanía de ambos territorios. Lo significativo es el contexto: el término reaparece a propósito de una visita de los Reyes, no de una reunión técnica ni de un encuentro sectorial.
El vocabulario de la prensa marroquí no es un accidente: cada vez que Ceuta y Melilla entran en la agenda, la palabra soberanía vuelve al centro del tablero.
El calendario que Zarzuela fija para el 13 y el 14 de octubre
El comunicado se limita, por ahora, a las fechas y a los dos destinos. El programa detallado de actos no ha trascendido, y es ahí donde suele medirse el alcance real de una visita de estas características: qué instituciones se visitan, qué autoridades acompañan, y qué espacio se reserva a la sociedad civil de cada ciudad. Será, en cualquier caso, el primer desplazamiento de la Corona a ambos territorios desde 2007.
La última vez el viaje lo protagonizaron los Reyes eméritos. Ahora la firma es de Felipe VI, acompañado por la Reina Letizia. El marco institucional también es otro: una etapa de acercamiento estratégico entre España y Marruecos que la propia prensa del país vecino reconoce.
La lectura de Rabat: soberanía, agencia y advertencia
Hespress ha sido uno de los primeros medios en hacerse eco de la convocatoria. En su información, el digital vuelve a situar la cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla en el centro del debate y menciona las reivindicaciones marroquíes sobre ambas ciudades y sobre otros territorios españoles del norte de África.

El mismo medio admite que el desplazamiento llega mientras las relaciones bilaterales atraviesan una etapa de acercamiento, aunque advierte de que una visita de estas características puede generar de nuevo tensión en torno a la cuestión territorial. En términos diplomáticos: Rabat no ha movido ficha oficialmente, pero su ecosistema mediático ya ha calentado el marco.
Qué se juega la Corona con este viaje
Hay una dimensión interna que conviene no perder de vista. Una visita de los Reyes a Ceuta y Melilla normaliza la presencia del Estado en dos territorios cuya españolidad no se discute en Madrid, pero sí se cuestiona fuera. El gesto tiene más de rutina institucional que de reivindicación, y precisamente por eso incomoda a quien preferiría que esas ciudades no aparecieran en la agenda con esa naturalidad.
El riesgo está documentado: repetir el guion de 2007. Entonces bastó un desplazamiento para abrir meses de fricción. La diferencia, ahora, es que la fecha se ha pactado con el Gobierno y que el marco bilateral es sensiblemente mejor que hace dos décadas. La contradicción, sin embargo, sigue ahí: la misma relación estratégica que ambos países cultivan convive con una reivindicación territorial que Marruecos no ha retirado de su discurso.
La prueba de fuego no será el recibimiento en las dos ciudades, sino lo que ocurra en Rabat en las horas siguientes. Habrá que ver si algún portavoz oficial respalda la lectura de la prensa o si, por el contrario, el Ejecutivo marroquí deja el asunto en manos de los medios. También importa el después: si este viaje se convierte en una cita periódica o si vuelve a congelarse durante años, como ocurrió tras 2007. Ahí se medirá si la normalización es real o de escaparate.
La agenda oficial de la Casa del Rey y la del Ministerio de Asuntos Exteriores irán despejando las dudas en los próximos días. De momento, las fechas están fijadas y el vocabulario de siempre ha vuelto a circular.
Claves del Protocolo y Estado
- Contexto del acto: primera visita de la Corona a Ceuta y Melilla desde noviembre de 2007, con fecha consensuada entre La Moncloa y Zarzuela.
- El detalle de protocolo: el anuncio se limita a fechas y destinos, sin detallar el programa de actos, lo que deja el alcance del gesto abierto a la interpretación de las partes.
- Próximos pasos: los días 13 y 14 de octubre. Falta por ver si Rabat respalda oficialmente la lectura de su prensa o la deja sin aval institucional.

