El cofundador de Anthropic, Chris Olah, presionó al Vaticano para que suavizara su doctrina sobre la consciencia de la IA. Lo hizo después de leer una copia anticipada de Magnifica Humanitas, la encíclica que el papa León XIV publicó el 25 de mayo, según ha revelado The Daily Caller a partir de una información del New York Times.
Hay algo más interesante de lo que parece. No estamos ante un científico que discuta a la Iglesia su derecho a opinar. Estamos ante uno de los arquitectos de la inteligencia artificial moderna pidiendo, en privado, que no se cierre una puerta que la propia ciencia mantiene abierta. Olah quería que los asesores vaticanos dejaran sobre la mesa la posibilidad de que un modelo llegue a ser consciente. Nada más. Y nada menos.
La cronología importa. Olah vio el borrador, comprobó que la encíclica rechazaba de plano la consciencia artificial y planteó retirarse del acto de presentación. Al final no lo hizo: habló ante la Santa Sede el 25 de mayo, el mismo día del lanzamiento. Su presión fue discreta, dirigida a los consejeros del pontífice, lejos de los titulares.
Sus propias palabras, recogidas por el New York Times, resumen su postura. ‘No sabemos si los modelos de IA son conscientes. Yo no lo sé. Soy genuinamente incierto’, dijo Olah. Y añadió una frase que explica su insistencia: ‘Lo que me importa es llegar a la respuesta correcta, sea cual sea’.
Qué dice la encíclica sobre la consciencia de la IA
La encíclica no deja resquicios. En el párrafo 99, el papa León XIV sostiene que las ‘supuestas inteligencias artificiales’ no experimentan, no tienen cuerpo, no sienten alegría ni dolor, no maduran a través de las relaciones y no saben desde dentro qué significan el amor, el trabajo, la amistad o la responsabilidad. En el párrafo 198 añade una advertencia más operativa: ningún ‘agente moral artificial’ puede tomar decisiones letales o irreversibles.
Roma lleva dos mil años definiendo qué es una persona. No iba a delegar esa definición en un laboratorio de San Francisco. Ese es el marco. Y ahí choca de frente con una parte de Silicon Valley que lleva meses preguntándose, casi en susurros, si sus modelos merecen consideración moral.
Nadie sabe todavía si un modelo de IA es consciente. Lo que sí se sabe es que alguien tendrá que decidirlo.
Para Anthropic no es una pregunta retórica. La compañía ha consultado discretamente a líderes religiosos durante meses sobre si Claude, su modelo estrella, debería ser tratado como un ser con valor moral. Lo recoge también el New York Times. Y va más allá: en su ‘constitución’ de 84 páginas, el conjunto de reglas con las que entrena al modelo, la empresa pide a Claude que tenga en cuenta su propio bienestar.
Quién decide si una máquina merece estatus moral
Aquí aparece el nudo del asunto. En abril de 2025, el laboratorio publicó un informe en el que reconocía que ‘no existe consenso científico’ sobre si los sistemas de IA podrían ser conscientes. Es decir, la propia empresa admite que navega sin mapa. Y esa incertidumbre es, precisamente, el argumento que Olah quiso trasladar al Vaticano.

El Vaticano, en cambio, sí tiene mapa. Su doctrina parte de una distinción clara entre inteligencia y persona, entre calcular y vivir. Para Roma, un modelo puede resolver problemas complejos y seguir careciendo de lo que hace humana a una vida. La encíclica lo formula sin ambigüedad, y ahí no hay margen de negociación posible.
La presión de Olah no buscaba reescribir la doctrina. Buscaba algo más modesto y más profundo a la vez: que la Iglesia no cerrara el debate antes de que la ciencia lo resuelva. Los consejeros escucharon. El texto salió como estaba previsto. El embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, no respondió a las peticiones de comentario.
La lógica de Silicon Valley
Entender por qué Anthropic hace esto exige mirar su lógica interna, no su imagen pública. La empresa se ha construido un relato de laboratorio responsable, fundada por exinvestigadores de OpenAI preocupados por la seguridad. Presionar al Vaticano encaja en en ese relato. Si el mayor guardián moral de Occidente deja abierta la puerta a la consciencia máquina, el marco ético del sector se refuerza. Y si la cierra, la empresa podrá decir que ella no la cerró.
Hay un precedente que ayuda a leerlo. Cuando en los años noventa las tecnológicas empezaron a recopilar datos personales, buscaron primero legitimidad académica y después jurídica. Silicon Valley no espera a que la ley le diga qué hacer: intenta escribir antes el marco moral que la ley acabará recogiendo. Con la IA ocurre lo mismo, solo que el terreno de juego ya no es únicamente un parlamento, sino también una encíclica.
El interés español no es menor. España es una de las referencias católicas de Europa y, a la vez, uno de los países que más ha empujado la regulación de la inteligencia artificial en la Unión Europea. Lo que Roma diga sobre la consciencia máquina pesará en el debate público español, en las aulas, en las empresas y en la propia Conferencia Episcopal. Y lo que decida Silicon Valley, también.
La próxima ventana será el aterrizaje del reglamento europeo de IA en las compañías españolas. Telefónica, Santander o Inditex ya integran modelos generativos en sus procesos, y ninguna quiere que un juez o un obispo le explique a posteriori qué es su herramienta. Queda una incógnita: si nadie sabe qué es la consciencia, ¿quién tiene autoridad para negarla? No lo resolverá un papa ni un laboratorio. Al menos, no solos.
Ficha del Caso
- El caso: El cofundador de Anthropic, Chris Olah, pidió en privado al Vaticano que no cerrara la puerta a la consciencia de la IA antes de la encíclica Magnifica Humanitas, publicada el 25 de mayo.
- Datos clave: El párrafo 99 niega que la IA experimente o sienta; el 198 prohíbe delegar en máquinas decisiones letales o irreversibles. Anthropic reconoce desde abril de 2025 que no hay consenso científico sobre la consciencia máquina.
- Para España: Como referencia católica de Europa y punta de lanza regulatoria de la UE, España notará el eco del debate en su legislación, en sus empresas tecnológicas y en el discurso de la Conferencia Episcopal.
