7 trucos de ahorro comprobados al comparar la cesta de la compra entre Mercadona, Carrefour y Lidl

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Suma al precio de etiqueta las ventajas de Lidl Plus y el Club Carrefour, y resta lo que no ofrece Mercadona

Exterior del supermercado Lidl con área de estacionamiento y carros de compras en un día soleado.

El precio de la etiqueta no es el precio final en Lidl ni en Carrefour. Lidl Plus, una tarjeta digital gratuita que se escanea en caja, acumula un punto por cada euro gastado —redondeando al alza— y esos puntos duran hasta 24 meses y se canjean por más de 200 recompensas. Para calibrar su valor real: un vale de 5 euros exige 500 puntos, es decir, 500 euros de compra previa. A eso se suman cupones semanales y personalizados, que hay que activar en la app antes de pagar, y ventajas con socios externos, como un 4% en Galp y Shell o hasta un 35% en cines. En El Club Carrefour, el mayor programa de fidelización del retail español, con más de 10,5 millones de socios, la alimentación acumula un 1% en el ChequeAhorro, un vale que llega cada dos meses y se gasta en compras posteriores; la tarjeta ClubPASS eleva ese porcentaje al 2%.

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Mercadona no tiene tarjeta de puntos, ni cupones, ni programa de fidelización: aplica desde 1993 su política de «Siempre Precios Bajos» y el precio del estante es lo que se paga. La tarjeta que mantuvo hasta 2020 solo permitía aplazar el pago, sin descuentos asociados. De ahí la clave al comparar cestas: a lo que marque el ticket de Lidl y Carrefour hay que restarle lo recuperado vía Lidl Plus y ChequeAhorro, y a Mercadona, nada. Conviene no invertir el orden de los factores: estos programas suponen de media entre un 0,5% y un 2,5% de ahorro mensual, de modo que un 1% del Club no compensa si la cesta base es un 8% más cara que la de Mercadona. Y exigen disciplina, porque los cupones deben activarse antes de pasar por caja y los puntos o el cheque caducan si no se aprovechan.

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