El alojamiento turístico en Córdoba supera ya las 47.000 plazas tras crecer un 7% en el último ejercicio cerrado, según la Junta de Andalucía.
La fotografía anual deja un balance claro: 4.917 establecimientos y 47.106 plazas al cierre del pasado ejercicio, con datos todavía provisionales. Son 332 alojamientos más que un año antes (+7,2%) y 3.084 plazas adicionales (+7%), un avance que supera el 6,4% que firmó el conjunto de Andalucía. La fuente es el Registro Estadístico de Turismo de Andalucía, RETA, el censo de alojamientos para viajeros que la Junta actualiza de forma continua y que se ha convertido en la referencia para medir la presión real del sector.
La locomotora fueron, otra vez, los pisos turísticos: 18.570 plazas repartidas en 3.586 viviendas, frente a las 17.120 de 3.355 inmuebles un año antes. Eso supone un 8,5% más de capacidad, un 6,9% más de pisos y 1.450 plazas nuevas, casi el 47% del crecimiento de Córdoba. Su peso en la tarta provincial sube al 39,4%, medio punto más, aunque sigue muy lejos del 54,6% que representan en el conjunto andaluz.
El segundo motor tiene acento rural. Las viviendas turísticas de alojamiento rural alcanzaron las 5.297 plazas en 683 inmuebles, con subidas del 11,7% y del 10,9%. Esa tipología aporta ya once de cada cien plazas de Córdoba, un porcentaje que casi duplica el 6,6% regional. A eso se suman los apartamentos, impulsados por el tirón de la capital: pasan de 86 a 107, con 2.785 plazas, alzas del 24,4% y del 19,3%.
La provincia de Córdoba mantiene 110 hoteles abiertos frente a los 113 de un año antes, con 9.273 plazas, apenas 140 más (+1,5%). Representan el 19,7% del total, un punto menos que en el ejercicio previo. Los albergues, en cambio, firman el mayor incremento porcentual del informe: de 12 con 731 plazas a 14 con 922, un 26,1% más. Y los campamentos turísticos repiten cifras: doce instalaciones y 4.169 plazas.
Córdoba gana 3.084 plazas de alojamiento en un año y casi la mitad nacen en pisos turísticos: el crecimiento lo firma el alquiler vacacional.
El freno normativo ya se nota en los pisos turísticos
El sector sigue creciendo, pero a otro ritmo. Los pisos turísticos avanzaron un 8,5% en capacidad cuando un año antes lo habían hecho un 28,4%. El freno tiene explicación normativa. En abril de 2025, el Ayuntamiento de Córdoba cerró la puerta a nuevas licencias de viviendas para viajeros en los distritos Centro-Casco y Sur, el gran foco de estos inmuebles en la ciudad. La medida sigue vigente.
A eso se añade la labor de inspección de la Junta de Andalucía, que retira la autorización cuando se incumple la normativa que regula estos alojamientos, y el cambio que el Gobierno central introdujo en la Ley de Propiedad Horizontal: desde abril de 2025 hace falta el voto favorable de tres quintas partes de la comunidad de propietarios para abrir un piso al uso turístico. La consecuencia es una oferta que crece con el acelerador pisado y sin ninguna fórmula en retroceso.
Del hotel urbano al albergue: radiografía de una oferta desigual

El retrato por tipologías deja contrastes que explican mucho de lo que pasa en Córdoba. Los hoteles pierden tres establecimientos y ganan 140 plazas: su peso queda en el 19,7% del total provincial, casi idéntico al 19,6% autonómico. Los campamentos turísticos congelan su planta, pero su aportación al parque provincial es del 8,8%, dos puntos y medio por encima de la media andaluza (6,1%).
Los albergues son la tipología que más crece en porcentaje, un 26,1%, con 922 plazas en catorce instalaciones, aunque conviene mirar el punto de partida: venían de doce establecimientos y 731 plazas. Su presencia duplica la media regional —el 2% del total frente al 1% andaluz— y apunta a un turismo joven y de paso. Los apartamentos, por su parte, suman 107 establecimientos y 2.785 plazas en Córdoba, un 24,4% más de unidades después del 14,3% que ya se anotaron en 2024. Su peso, del 5,9%, sigue por debajo del 7,6% andaluz, así que todo indica que seguirán arañando cuota.
La Lectura Andaluza
Andalucía cerró el ejercicio con los pisos turísticos como fórmula mayoritaria: representan el 54,6% de las plazas de la comunidad. En Córdoba ese porcentaje baja al 39,4% y el reparto se equilibra con otras fórmulas. El alojamiento rural aporta once de cada cien plazas, frente al 6,6% regional, y campamentos y albergues también pesan más que la media andaluza. La provincia, en otras palabras, no ha apostado todo a la misma carta. Esa diversificación no es un detalle menor: significa que el crecimiento se reparte entre la capital, la sierra y la campiña, y que el empleo vinculado al turismo no depende de un único modelo de negocio.
El dato que más afecta al bolsillo de los vecinos está en las 3.586 viviendas dedicadas al uso turístico: son pisos que compiten con el alquiler residencial en una ciudad con precios al alza. El Ayuntamiento mantiene el cierre de licencias en Centro-Casco y Sur desde abril de 2025, una decisión que marca el debate sobre vivienda y turismo en toda Andalucía. Las cifras del ejercicio 2026 —el registro estadístico se actualiza de forma continua y el informe anual se publicará a lo largo de 2027— dirán si el crecimiento se estabiliza en la horquilla del 5% al 8% o si vuelve a dispararse. El reto, ahora, es que las 47.106 plazas de Córdoba sigan sumando visitantes sin restar vecinos.

