5El calendario de campañas: cuándo se decide el surtido de otoño y qué pasa con la merma en fresco
El surtido de otoño no se improvisa cuando bajan las temperaturas: se cierra meses antes. La distribución alimentaria trabaja con calendarios planificados con antelación y, según la patronal ASEDAS, hay campañas que empiezan a organizarse hasta un año antes, analizando las ventas y el comportamiento del ejercicio previo. En Mercadona, las novedades otoñales —postres, bollería y dulces de temporada— empiezan a asomar en septiembre, incluso antes de que la estación arranque oficialmente el día 22, mientras se retiran referencias veraniegas como helados o bebidas frías. Los proveedores necesitan semanas para producir y envasar, y los bloques logísticos coordinan las entregas. Lo que el cliente ve en el lineal es el último eslabón de un proceso que arrancó en primavera y que, en tienda, se remata de madrugada: los equipos entran entre las cinco y las seis para tener todo listo a las nueve.
En el fresco, la merma se combate mucho antes de que el producto llegue al lineal. Mercadona ajusta los pedidos diarios con su herramienta propia Pr-PSV (Previsión-Pedido-Servido-Vendido), que cruza históricos de venta, época del año, meteorología y eventos locales para que cada tienda pida lo que realmente va a vender. Su política de precios fijos, sin ofertas ni 3×2, evita acumulaciones innecesarias en el hogar. En las secciones de frescos ajusta el precio de los artículos próximos a caducar —la llamada «liquidación a lo largo del día»— para darles salida en óptimas condiciones. Lo que no se vende pero sigue siendo apto para el consumo se dona a más de 800 entidades sociales; lo no apto va a gestores autorizados que lo transforman en alimento animal, compost o biogás. En 2024 la compañía redujo un 17% el desperdicio alimentario frente al año anterior.

