Más Madrid lista en Sumar: exige cuatro de los cinco primeros puestos y Podemos tienta a Rufián

Los Comuns quedan como árbitros del reparto y Colau condiciona su candidatura presidencial a que Podemos entre en el acuerdo. El plazo legal para registrar la coalición vence el 16 de octubre.

La lista de Más Madrid es ya el nudo de una negociación que se ha convertido en un pulso de hegemonía. Nadie quiere quedarse fuera de los cinco primeros puestos de la papeleta madrileña, y casi todos creen tener derecho a más de lo que los demás están dispuestos a dar.

Las horas son frenéticas en el espacio de la izquierda confederal. Los Comuns, Más Madrid, Movimiento Sumar, e IU negocian con llamadas cruzadas y contactos a varias bandas. El objetivo que varios dirigentes se han autoimpuesto es que este viernes 9 de octubre haya ya un nombre para encabezar la candidatura del frente amplio. Ese anuncio, si llega, no cerrará nada: el plazo legal para registrar coaliciones electorales no vence hasta el 16 de octubre y, hasta entonces, todo es reversible.

El pulso por los cinco primeros puestos de Madrid

El movimiento de Más Madrid ha sido doble. Primero, un comunicado que respalda la candidatura presidencial de Ada Colau, pero desde Barcelona, y que reclama para Mónica García el encabezado de la lista madrileña. Después, la letra pequeña: la formación quiere definir cuatro de los cinco primeros puestos, los considerados de salida, y colocar ahí a Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño. Incorporar a Podemos no es, sostienen, una línea roja. Lo que rechazan de plano son unas primarias.

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En los Comuns la geometría es otra. Quieren a Colau como candidata en Madrid y saben que su margen en Barcelona se estrecha: temen pasar de cinco diputados a tres. El efecto del pulso por la vivienda ha catapultado a la exalcaldesa y ha dejado casi descartada una candidatura de Ernest Urtasun. Colau, por su parte, solo se ve encabezando si el acuerdo es muy amplio e incluye a Podemos, con Irene Montero en contacto permanente con ella.

La tercera pieza es la que más ruido hace. En Podemos sostienen que los contactos entre Montero y Gabriel Rufián son fluidos, y Rufián es el dirigente que quiso liderar un gran frente popular y topó con el veto de la ejecutiva de su partido. Se habla de una entente simbólica, con actos conjuntos y apoyo público, un esquema que no incomodaría a Oriol Junqueras, a quien tampoco le disgusta erosionar a los Comuns. La propuesta morada sigue siendo la misma: primarias abiertas.

Lo que se reparte en Madrid no son puestos en una papeleta: es la voz de la izquierda en la oposición que viene.

Quién gana y quién pierde con cada escenario

Rufián Podemos

Hay una premisa que se repite en voz baja: casi nadie cree que la izquierda vaya a renovar el Gobierno. No hay expectativas de ministerios ni de secretarías de Estado, y el escaño en el Congreso cotiza más que nunca porque será la única voz posible en la oposición a un Ejecutivo del PP con Vox.

Los escaños, además, serán menos que en 2023. En Madrid, hace tres años, Sumar logró seis diputados con Podemos dentro y superó en votos a Vox. Las encuestas otorgan ahora cerca de 18 puntos a la extrema derecha y muy por debajo al frente amplio, medido aún sin Podemos. La disputa por el tercer lugar, dicen los propios dirigentes, está perdida de antemano.

La Izquierda Unida mira el sudoku desde lejos. Su situación es la más vulnerable: la irrupción de Adelante Andalucía divide aún más el voto y amenaza escaños como el de Enrique Santiago por Córdoba, que en 2023 empató en votos con Vox. Sevilla, Málaga y Cádiz son sus plazas fuertes y, a la vez, donde tendrá un competidor directo. En Asturias todo depende de cuánto crezca Vox y de cuánto se fragmente el voto.

En paralelo se tejen acuerdos con mucho menos eco. En Canarias hay una posibilidad seria de ganar un escaño por Las Palmas; en Aragón y el País Valencià las conversaciones son cordiales; en Murcia, con un escaño en juego, el candidato de Podemos es proclive a la unidad con IU. Un detalle revela, además, el valor real de Madrid: desde Movimiento Sumar confirman que Verónica Barbero, portavoz del grupo parlamentario, prefiere entrar en la papeleta madrileña antes que encabezar en A Coruña o Pontevedra. Solo podría hacerlo si no están ni Montero ni Colau.

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La Dinámica de Coalición

El equilibrio interno es de geometría variable. Más Madrid aporta la hegemonía territorial en la capital y por eso se atrinchera; los Comuns aportan el tirón de Colau y, sobre todo, la capacidad de desempatar; IU y Movimiento Sumar respaldan la entrada de Podemos, pero su falta de territorio les impide imponer nada en Madrid. Nadie discute que el pacto ideal sería amplio. El problema es otro: un acuerdo bilateral entre Más Madrid y Podemos dejaría fuera, de hecho, a los socios minoritarios.

La dimensión de coalición no se juega en el Consejo de Ministros, sino en el cálculo de lo que viene después. El Gobierno de coalición con el PSOE sigue su curso, pero esta negociación define con qué fuerza llega la izquierda a la próxima cita electoral y, por tanto, cuánto margen tendrá el PSOE para pactar por su izquierda.

La proyección inmediata es concreta. Este viernes 9 de octubre varios dirigentes quieren cerrar un nombre; este sábado 10 de octubre la CUP decide en asamblea si vuelve a las generales; y el 16 de octubre expira el plazo para registrar la coalición. Si Más Madrid y los Comuns no ceden posiciones, la hipótesis de dos listas en Madrid gana enteros.

Ficha del Caso

  • El caso: La izquierda confederal negocia candidatura y reparto de puestos de la papeleta madrileña con el plazo legal del 16 de octubre como horizonte.
  • Datos importantes: Más Madrid reclama cuatro de los cinco primeros puestos; los Comuns quieren a Colau en Madrid; Podemos mantiene las primarias abiertas; en Madrid, Sumar logró seis diputados en 2023.
  • Resumen: El reparto de la lista madrileña condiciona la unidad del espacio y su capacidad para rentabilizar el voto en la oposición a un probable gobierno del PP con Vox.